<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317</id><updated>2011-12-03T04:10:28.331-08:00</updated><category term='La Historia'/><title type='text'>Hijadebitch</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>27</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-1013106819669339548</id><published>2011-08-11T10:26:00.003-07:00</published><updated>2011-08-11T10:27:14.110-07:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO SEIS: Cuando calienta el sol, aquí en la playa</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La playa. Mira, a no ser que estés en una playa privada de un resort perdido en las islas Fiji o en la parcela exclusiva de tu mansión de Malibú la playa es uno de los sitios más espantosos y horteras del universo. Todo son inconvenientes. ¡Todo! Para empezar te puedes encontrar con cualquier cosa. Y cuando digo cosa me refiero a gente muy rara. Rara de ser y de ver. A eso súmale los vendedores ambulantes; las chinas de los masajes; las abuelas en top-less; las sombrillas de colores; las toallas de promoción que te regalan en el súper; los que se llevan la guitarra o los altavoces del MP3 y se ponen a dar por culo y, lo peor, algunos bañadores que deberían pasar a formar parte de la selección de vestuario de la casa del Terror que cualquier feria de pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A todo eso súmale lo incómodo que es caminar por la arena, quemarte por el sol y que se te acartone la piel como a un mal concursante de Supervivientes por culpa del salitre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora es cuando me decís que para eso están las playas gays, que ahí no hay yayas enseñando las ubres ni bañadores que queden mal. Pero a esas playas no se puede ir porque es peor que meterse en un documental del National Geographic sobre la supervivencia del más fuerte. Los gays en las playas gays toman el sol de pie, luciendo palmito, no se meten en el agua por encima del bañador porque entonces no se les ven los abdominales y, sobretodo, no hacen nada que pueda hacer creer al resto que son (o han podido ser) heteros. Así que imagínate el panorama.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aún así, tras dos días de estar follando como cosacos (que seguro que los cosacos follaban mucho), decidí llevarme a Alberto a la playa para que cogiera un poco de color porque empezaba a darme  bastante grima penetrar a un clon de Sophie Ellis-Bextor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y allí estaba yo, en mi toalla tomando el sol tranquilamente mientras él se daba un baño dando saltos y tirándose de cabeza y chapoteando como si fuera la primera vez que se meteía en el mar. Claro que probablemente lo era. A su alrededor un grupo de musculocas con el agua por las rodillas (que de vez en cuando se salpicaban entre ellas y se reían como sólo las musculocas saben reírse: tensando todos los músculos del cuerpo menos los de la cara para que no les salgan arrugas) lo miraban espantados y yo me hacía el tonto. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y claro, otra cosa mala de las playas es que cuando estás tirado en una toalla no puedes hacerte el sueco cuando ves a alguien que se acerca a saludarte porque allí no hay donde esconderse. Puedes vivir un momento Película de Destape y salir corriendo con la toalla en ristre llenando de arena a todo lo que se te ponga por delante; pero ni yo soy Fernando Esteso ni esto es el 73. Así que allí me quedé, con los cascos puestos mientras escuchaba una sesión de música veraniega que me había bajado de internet, mientras veía como Juanma venía hacia mí haciéndose la fantástica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No llevaba ni 40 segundos hablando con él cuando vi aparecer a Alberto, con el pelo empapado y el bañador que le había comprado aquella mañana marcando más que el tonto de tu primo Paco llamando al Call-Show de Aída Nízar. Juanma le miró, me preguntó si nos conocíamos, le dije que era un amigo que estaba de visita en Barcelona y mientras Alberto ocupaba sitio en su toalla junto a al mía Juanma se despidió y se fue.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Quién es? –preguntó Alberto en cuanto el otro se dio la vuelta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- La ING, el ex de Raúl –contesté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿La ING?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí, porque era su novio y cada día el de más gente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Le ponía los cuernos?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No. Bueno sí. Pero eso es lo normal –ante la cara de susto de Alberto tuve que afinar la explicación-. Digamos que eran una pareja abierta pero éste la abrió a demasiadas cosas. Vamos, que si le apetecía echar un polvo con otro a Raúl le daba igual. Pero cuando aquí la amiga empezó a llevarse a los polvos de cena, de teatros, de cines y de viaje a Nueva York durante dos semanas… pues a Raúl no le hizo ni puta gracia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Tío –me dijo Alberto-. Sólo llevo aquí un par de días y cada vez flipo más con lo raros que sois los gays.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Sois? ¿Hace falta que te recuerde lo que hemos estado haciendo antes de venir a la playa?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no… bueno… ya sabes a lo que me refiero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues no, no lo sé. A ver, tú y yo estuvimos medio liados a distancia durante dos años largos y ahora te hospedas en mi casa y follamos cada dos por tres. ¿Y aún así no te aludes a ti mismo al hablar de lo raros que somos los gays?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Joder Javi… ya sabes que yo…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Eres bisexual? ¡Mis cojones!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Que no. A ver, que siempre te lo he dicho. Yo no podría estar con otro tío que no fueras tú.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Qué romántico eres, Amador Mohedano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Vamos, que a mí me gustas tú. Pero no me gustan otros tíos. Prefiero a las tías.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y eso entonces cómo se llama?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No lo sé. Pero mira tío yo soy así, cuando te conocí me di cuenta de que yo no me enamoro del sexo, me enamoro de la persona.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ya. Y dime una cosa, poeta del amor –le interrumpí, algo preocupado por lo que acababa de decir-. ¿Tú estás enamorado de mí?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Vaya pregunta…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues la que toca. Porque en estos dos días hemos hecho muchas cosas… bueno, hemos hecho una cosa pero muchas veces… y yo no he querido preguntar por no liarla pero aún no me has explicado nada de qué ha pasado con tu boda…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No me apetece hablar de eso ahora, Javi –me dijo, poniéndome su puta carita de cordero degollado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- En algún momento tendrás que explicármelo. Vamos, digo yo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí, sí, te mereces una explicación. La tendrás. Y te agradezco mucho que me hayas acogido, ya lo sabes. Pero de verdad, prefiero no hablar del tema ahora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se acercó a mí y me dio un beso. ¿Me estaba tomando el pelo? ¿O realmente se sentía mal por todo lo que estaba pasando y aún no estaba preparado para explicarme el verdadero motivo por el que había reaparecido en mi vida así, de esa manera que uno no se da ni cuenta? Fuera como fuera, había una pregunta que tenía que hacerle y aquél era el momento. No porque la conversación fuera la adecuada sino porque estábamos en un sitio público y quería testigos por si le daba un parraque.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Y… me sabe muy mal preguntarte esto pero… ¿vas a quedarte mucho tiempo más en mi casa?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A Alberto le cambió la cara. Imagino que él se pensaba que el ático de Paseo de Gracia era como un Hostal Royal Manzanares que siempre tenía las puertas abiertas para acoger a gays indefensos que huían de las garras del matrimonio heterosexual, pero la verdad es que yo al final de la anterior temporada (de mi vida, claro, que todo esto es real ¿vale?) había decidido ser un poco más puta y si en el tercer capítulo de ésta ya me toca cargar con mi ex como si fuera mi nuevo novio pues poco iba a ser. Y menudo chasco se iba a llevar Jorge, que ayer antes de irse a dormir me dijo que quería presentarme a un amigo suyo que estaba forrado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cualquiera entendería que lo que Jorge quería era que entre ese millonetis y yo surgiera el amor; pero yo sospechaba que Jorge estaba un poco harto de pagarme todos los caprichos y había decidido ponerme a trabajar. Follando, se entiende. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que, como comprenderéis, si mi compañero de piso amigo de toda-la-vida me amenaza sibilinamente con hacerme de proxeneta, lo último que necesito es un okupa en mi habitación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- La verdad es que no lo había pensado… siento ser una molestia… -y otra vez la carita. El gato de Shrek estaría orgulloso de tener un alumno tan aventajado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No eres una molestia. Mira, no me expliques lo de la boda si no quieres pero dime al menos qué planes tienes. Si te vas a volver, si te vas a quedar, si vas a hacer un viaje por toda la geografía española con un bastón y una mochila como Labordeta…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Volver no voy a volver. Eso seguro. La verdad es que pensaba instalarme en Barcelona.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues me parece fenomenal. Pero claro, entiende que en mi casa no puedes instalarte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ya… bueno…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Uy, uy, uy, uy… Me da a mí que esto ha sido una cagada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Por?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Mira Alberto, voy a ser muy sincero contigo. Puede que te haga daño pero créeme si te digo que no es mi intención.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Dispara.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Eso esta noche. Alberto, yo no quiero tener una relación. Con nadie. Estoy muy bien como estoy. No quiero que pienses que por haberte acogido en casa y haberte penetrado con tanto cariño como te he penetrado –he de reconocer que la broma fue un poco brusca pero relajó el ambiente porque Al perfiló una sonrisa en su cara- esté yo dispuesto a tener una relación. Ya sé que es un tema complicado porque tú y yo tenemos un pasado. Pero es eso, un pasado. Y es algo que no se volverá a repetir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ya…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Niño, sabes que yo te tengo muchísimo cariño. Que te quise mucho y me volví un poco loco y tú fuiste un poco cabrón. Pero aún así te tengo mucho cariño y siempre te he dicho que podías contar conmigo para lo que quisieras. Y si decides instalarte en Barcelona y hacer tu vida yo te ayudo en lo que haga falta. Pero no puedes quedarte para siempre en mi casa. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo entiendo, tranquilo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y entiendes lo de que podemos ser amigos?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí. Será un poco raro ser amigo del único tío por el que he sentido algo pero sí, seremos amigos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Mira ¿a ti te molestaría verme follando con otro tío?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues no.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Entonces no vas a tener ningún problema.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y dicho esto, le planté un beso en los morros, le metí la mano en el bañador, le puse la polla dura ante la mirada de todas las maricas envidiosas que había a nuestro alrededor y le dije:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Vámonos a casa, que se ha ido el sol.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y así, a las cuatro de la tarde del día más soleado de todo agosto, me dirigí a mi casa para follarme a mi ex por última vez. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bueno, últimas veces.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-1013106819669339548?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/1013106819669339548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=1013106819669339548&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/1013106819669339548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/1013106819669339548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2011/08/capitulo-seis-cuando-calienta-el-sol.html' title='CAPÍTULO SEIS: Cuando calienta el sol, aquí en la playa'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-5551745072730962100</id><published>2011-05-30T08:54:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T10:27:30.294-07:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO CINCO: ¡¡¡¡AAAAARRRRRRRRTE!!!!</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Allí estábamos. Alberto y yo, los dos solitos, en mi habitación. Él a un lado de la cama y yo al otro. Mirándonos fijamente. Yo estaba tan nervioso por lo que acababa de pasar con Jorge que no sabía qué decir y él… bueno, él nunca ha sabido qué decir así que tampoco esperaba que hablara. Me lancé.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Bueno. Tienes mucho que contarme.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí. Pero antes… ¿te importa que me dé una ducha? Es que estoy hecho un asco del viaje y…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ah… bueno, sí. Date una ducha. Esa puerta de ahí da al baño. Hay toallas y todo lo que necesit…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y para qué iba a acabar la frase si él ya estaba medio desnudo ante mí. Seguía estando igual de bueno que siempre, con sus pectorales, sus abdominales, sus boxers de mercadillo deslizándose por sus piernas… &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Te dejo que te duches tranquilamente –dije yo, dándome la vuelta y agarrando el pomo de la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Javi –dijo él, que se abalanzó sobre la cama y dio un salto para acabar estampado contra mi espalda-. No te vayas…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ay Alberto –dije yo, con la cara contra la puerta y su polla, que estaba cada vez más dura, contra mi culo-. Esto no puede pasar…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Por qué? –me abrazó y comenzó a deslizar sus manos por mi estómago y a introducirlas en mis pantalones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Porque no! Porque yo no… Porque tú… Porque yo yo… tú tú… Ay, ¡fóllame!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me di la vuelta y empecé a comerle la boca. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Prefiero que me folles tú a mí… -dijo él, lo que provocó que mi polla reaccionara inmediatamente y casi nos sacara un ojo a los dos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y entonces sonó el móvil. Mi móvil. Mi queridísimo móvil. Me cagué en el progreso, en la tecnología inalámbrica, en Graham Bell y en Bill Gates, que no sé qué tiene que ver con los teléfonos pero siempre me ha caído mal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A Alberto le daba igual que Kylie me llamara desde mis pantalones, deseosa de ponerme en comunicación con algún ser querido que… dios mío, Alberto me estaba lamiendo el cuello y yo así no puedo contestar… pero ¿y si era importante? Dejé de acariciarle la espalda y metí la mano en el pantalón para sacar el móvil, mirar la pantalla y ver quién llamaba. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡AAAAAAH! –grité yo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué? ¿Qué? ¿Te he hecho daño?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No no, espera, espera –empujé a Alberto, que cayó sobre la cama y contesté al teléfono-. ¡¡¡NENAAAAAAAAAAAAA!!!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡¡¡MEEEEEEEERI!!! –gritó Raúl, cuya voz hacía semanas que no oía-. ¿Qué taaaaaaaaaaal?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues tú sabrás maricón, que hace semanas que no me llamas ni nada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Oye guapa, que tú tampoco me llamas a mí ¿eh? –contestó él, indignado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Porque estoy enfadada –dije yo, indignado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Enfadada tú? ¿Por qué? Bueno mira me da igual. Que tenemos que vernos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí claro, ahora voy yo corriendo como una perra a tu llamada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- A mi llamada no, pero al evento social de la temporada sí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué evento social? –pregunté yo, intrigado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Una exposición. Esta noche, en un local nuevo y modernísimo que han abierto por el Borne. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y qué coño hago yo en una exposición? Si a mí me aburre hasta el Museo Erótico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Son fotos guarras. Que las ha hecho la Picassssssa –así, pronunciada con muchas eses.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿La Picassssssa? ¿Pero esa no se dedicaba a pintar maricones?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí nena, pero como no vendía una mierda se ha pasado a las fotos, que se venden más.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De repente me acordé. Alberto. Seguía en la cama, mirándome con cara de susto por culpa de aquella mariconada de conversación que estábamos teniendo Raúl y yo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Oye nena –dije yo-. Mira… que es que ahora estoy liado… Osea, ya te contaré… Mándame un Whatsapp con la hora y la dirección y…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué estás follando?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Bueno… casi… Estoy en ello…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Vale, vale… pues te lo mando. Pero date prisa con el polvo porque la exposición es en media hora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Serás zorra! –y colgué.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alberto me miró sonriendo pícaramente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Borra esa cara, Padre Apeles, que nos vamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Nos vamos? Pero ¿a dónde?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- A una exposición.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y qué hago yo en una exposición? ¿No podemos quedarnos aquí… tú y yo…?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Mira Alberto. Yo tengo unos compromisos sociales que no puedo evitar. Y por más ganas que tenga de… de… de que me cuentes qué haces aquí, tengo que ir a esa exposición porque el artista es amigo mío y tengo que mostrarle mi apoyo. Eso y que me debe 100 euros y en público seguro que me los devuelve.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Vale, vale… ¿te espero aquí?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no… será mejor que…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De repente la puerta de la habitación se abrió y apareció Jorge en el umbral. Parecía que estaba al tanto de todo lo que había pasado en la habitación porque su mirada fue directa a la cama donde Alberto estaba totalmente desnudo. Éste, asustado, intentó agarrar la colcha para taparse, pero estaba tan bien metida (mi Belinda es una Diosa haciendo camas) que la única solución que le quedaba para esconderse era rodar y caer al otro lado de la cama. Y así lo hizo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jorge trató de contener la risa y me miró.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Exposición de la Picassssssa en media hora en un local nuevo que ha abierto un amigo mío. Cámbiate que nos vamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí sí, le estaba ayudando a Alb… Alan, Alan… a elegir qué ponerse…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Llévatelo así. Causará sensación –dijo Jorge, lanzándome una mirada sospechosa mientras cerraba la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Media hora más tarde estábamos en “Revolver”, un local de estos modernos tan del Borne que no sabías si era un bar, una sala de exposiciones, una sauna griega o un taller de costura para jubiladas. Todo es posible en un local del Borne. Biblioteca de día, mazmorra sadomaso de noche.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jorge saludaba a unos a otros mientras yo trataba de pasar disimulado con Alberto a mi lado. Y creedme que era extremadamente difícil pasar desapercibido en una fiesta de ese tipo si tu acompañante lleva unos tejanos rotos, una camiseta de los Mojinos Escozíos y una cazadora tejana que debió ser lo único que sobrevivió del hundimiento de un ferry en Indonesia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De entre la multitud vi cómo aparecía Raúl, que me saludaba con una mano mientras en la otra sujetaba una cerveza y se acercaba a nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ése es Raúl –le dije a Alberto-. Recuerda que te llamas Alan y eres fotógrafo y que nos hemos conocido hace poco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Aún no entiendo por qué no le cuentas a tus amigos que soy…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡¡¡NEEEEEEEEENA!!! –gritó Raúl y se lanzó a darme dos besos. Luego se apartó y miró a Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Éste quién es?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es Alan, un amigo fotógrafo al que he conocido hace poco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Raúl se lanzó a darle dos besos a Alberto, que trató de disimular el susto como pudo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Encantado –dijo Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Igualmente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Oye nena –dije yo-. ¿A ti quién te ha peinado hoy? ¿Calatrava?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Qué ataque más gratuito! Esto es lo último en moda capilar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Moda capilar? –preguntó Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí. Se lleva mogollón en Milán –contestó Raúl, alzando la mano para enmarcar aquél extraño montón de pelos-pincho que tenía en la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No quiero quitarte la ilusión de vivir –dije yo-. Pero esto no es Milán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Gracias a Dios –dijo Raúl-. Sólo estoy disimulando. Esto es una mierda de peinado que me ha hecho mi prima, que está estudiando peluquería y estética en Llongueras. Le he dicho que tenía una exposición y ella se ha empeñado en que fuera que harían prácticas conmigo y mírame. Antes he oído cómo aquél viejo del fondo decía “Fíjate, ha venido Espinete y todo”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pero ¿por qué no te lo quitas? -le pregunté a la bestia surgida de los siete mares que habitaba la cabeza de mi amigo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Porque le he prometido a la hija de la gran puta que me haría fotos, y quién me iba a decir que a una exposición fotográfica NADIE TRAÍA CÁMARAS PARA HACÉRMELAS.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y por qué no te las haces con el móvil? –preguntó Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Porque todas estas van de modernas y me dicen que si no es con una réflex no hacen fotos, que las fotos con los móviles han devaluado el no sé qué y que son todas unas putas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- A ver, trae –saqué el móvil del bolsillo y Raúl posó para que le hiciera la foto. Al instante toda la gente a nuestro alrededor nos miró con cara de desaprobación y alguno hasta se preparó para escupirnos-. Hala, ya está. Foto hecha.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Gracias meri. Voy al baño a librarme del engendro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Raúl se alejó por donde había venido. No sé cuánto rato llevaba allí pero era evidente que había visitado los baños más de una vez. Y no sólo por lo bien que se conocía el camino de ida sino por lo colocadísima que iba. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué te parecen las fotos, Alan? –preguntó Jorge, que apareció por detrás nuestro acompañado de La Picasssa (de la que ya os hablaré en otro momento) y de un marica random (ya sabes, ropa ajustada, rapado y con barba).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues estábamos comentando ahora mismo que son maravillosas –dije yo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ya, ya. A ti todo te parece maravilloso Javi. Pero me interesa saber la opinión de otro fotógrafo. Porque Alan es fotógrafo ¿sabéis? –les explicó a sus dos acompañantes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alberto me miró aterrado y yo sonreí y le hice un ligero gesto con la cabeza que era una mezcla de “vamos, tú puedes” y de “este marrón te lo comes tú sólo, mari´con”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues no sé… -comenzó a decir Alberto mientras se acercaba a una fotografía en la que se veía a un tiarrón de dos metros eyacular en la cara de dos nenazas disfrazadas de Lady Gaga-. Son… muy fuertes. Mucho. Osea, molan. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Osea, molan –dijo Jorge, soltando una risa maliciosa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí vamos… que son guays. Y molan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Agarré a Jorge por el brazo y me acerqué a su oído para gritar en silencio, como los Indignados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Se puede saber qué coño haces?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Nada chica, sólo quiero saber su opinión sobre el arte de la Picasssssa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pero… pero… pero…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pero ¿qué? Que no es fotógrafo ya lo sé. Sólo estoy presionándote para que me digas qué coño está pasando aquí, porque ya te dije que sé que me ocultas algo y pienso averiguarlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Que no te oculto nada!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Mira Javi, a ese tío lo he visto yo antes pero no caigo ahora quién es. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Te lo habrás follado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ni de coña, a mí no me gustan así.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Ah no? Pues bien que te lo has quedado mirando antes cuando has entrado por sorpresa en la habitación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Uy, hola Jorge –oí decir a Raúl, a mis espaldas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los dos se miraron un momento y se saludaron cortésmente con un ligero cabeceo. Era evidente que no se soportaban.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Bueno nena –dijo Raúl-. Hace mucho que no nos vemos y tienes mucho que contarme. ¿Qué tal todo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues bien… bien…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Todo le va bien, sí –dijo Jorge, tratando de darse protagonismo a si mismo la muy puta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y estás trabajando? –preguntó Raúl.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ahora mismo no, pero no me estoy quieto ¿eh? –contesté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Ah! ¿Y qué pasó con la boda? –exclamó Raúl, mientras Alberto dejaba de mirar la foto de la corrida y se acercaba a nosotros justo para escuchar la pregunta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué boda? –dije yo, haciéndome el tonto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- La del cabrón de tu ex –continuó Raúl-. Que estaba a punto de casarse y te había invitado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ah… no… no… -empecé a balbucear, mientras el pánico se apoderaba de mi mirada, que estaba fija en Alberto. Algo de lo que Jorge se dio cuenta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no ¿qué? –preguntó Raúl-. ¿Al final fuiste o no fuiste?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Eso Javi, al final no fuiste… -dijo Jorge, y por su tono de voz comprendí que estaba empezando a atar cabos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Con el coñazo que nos has dado con lo de que ibas a ir y le ibas a reventar la boda al hijo de la gran puta –dijo Raúl, y pude notar cómo Alberto comenzaba a poner su carita de cordero degollado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es verdad –dijo Jorge-. Y habíamos quedado en que íbamos a ir los dos para sacarle del armario y liarla parda…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Hija, no hay quién te entienda –dijo Raúl-. Tanto tiempo con que si Alberto esto, Alberto lo otro y ahora vas y…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡¡ALBERTO!! –gritó Jorge, que se llevó una mano a la boca y con la otra señaló fijamente a Alberto. Toda la galería se quedó en silencio-. ¡¡Ya decía yo que me sonaba!! ¡¡ES TU EX!!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A Raúl se le cayó la copa al suelo del susto, a Jorge se le engarrotó el dedo de tanta fuerza con la que señalaba, a la Picassssa le dio un desmayo (ya le preguntaré por qué) y a mí sólo me salió gritar:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡¡CORRE, ALBERTO, CORRE!!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-5551745072730962100?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/5551745072730962100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=5551745072730962100&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5551745072730962100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5551745072730962100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2011/05/capitulo-cinco-aaaaarrrrrrrrte.html' title='CAPÍTULO CINCO: ¡¡¡¡AAAAARRRRRRRRTE!!!!'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-3350280225095235284</id><published>2011-05-15T09:56:00.000-07:00</published><updated>2011-05-15T09:58:32.806-07:00</updated><title type='text'>CAPÍTULO CUATRO: Nunca digas de este agua no beberé, este tío no  es mi ex ni esta polla no me cabe.</title><content type='html'>&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */@font-face {font-family:"Courier New"; 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Claaaaaaro, claaaaaaaro –dije yo, mientras llamaba al ascensor. Con cierto miedo tras la aventura de hacía unas horas pero tranquilo al pensar que La Peligros no andaba cerca (o eso esperaba)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Espera ¿es tu novio? ¡Te has casado! –exclamó Alberto, y me pareció notar cierto tono de decepción en su voz al pronunciar aquello.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no me he casado –el ascensor llegó y nos metimos en él-. ¿Tú te acuerdas de mi amigo Jorge?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí… tu amigo de toda la vida que se fue a Madrid a vivir ¿no?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- El mismo. Pues se ha vuelto a Barcelona y me propuso vivir con él y… vivir como él.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Joder, yo también quiero amigos así –dijo Alberto, poniendo esa carita de niño de pueblo que acaba de ver un avión volar por primera vez y no se puede creer las maravillas del mundo moderno. Y yo me derretí, por supuesto. Me lo habría follado allí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Bueno –comencé a decir, con cierto tono picarón-. Me tienes a mí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp; Al entrar en el piso la cara de niño de pueblo que descubre que en el mundo hay otros seres vivos además de sus padres, las cabras y la abuela que Alberto llevaba desde hacía cinco minutos se pronunció aún más. Dejó caer su mochila en el recibidor y se adentró en el salón sin decir ni una sola palabra. Yo me dediqué a verle curiosear todo el ático respetando con mi silencio aquella epifanía que estaba viviendo mi ex. Bueno, y por qué no decirlo, con una sonrisa de oreja a oreja mientras por mi mente circulaba fugaz el pensamiento que todos tenemos cuando le demostramos a nuestros exes que estamos DE PUTA MADRE sin ellos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi historia con Alberto fue bastante estrambótica, y por ello mismo fue preciosa. Cuando yo tenía 22 años conocí en una discoteca de Barcelona de cuyo nombre no quiero acordarme (porque con la de veces que ha cambiado de nombre sería perder demasiado tiempo) a un chavalín de mi misma edad, guapo cómo él solo, con unos ojos verdes preciosos, unos labios que invitaban a arrancárselos y hacerse un sello para estampar en todas tus felicitaciones navideñas y un pelo largo algo desgarbado que le daba un look de chico malo tremendamente atractivo. Eso era lo único bueno que tenía, porque entre lo mal que bailaba, la borrachera que llevaba y la ropa que tenía puesta parecía que acababa de ser teletransportado desde el bar de rockeros y heavys con peor pinta de toda la zona de Marina.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero inexplicablemente él se fijó en mí, inexplicablemente yo me fijé en él; previsiblamente Raúl me dijo que qué hacía yo mirando a un súcubo infernal como ése y surgió el amor. Esa noche me lo llevé a casa (yo en esa época vivía con mis padres pero se habían ido fuera el fin de semana) y mientras subíamos en el ascensor pronunció LA FRASE:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Sabes? Nunca había hecho esto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Yo tampoco –contesté nervioso-. Normalmente me voy yo a casa del otro tío pero aprovecho que no están mis padres.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no… me refiero a “esto”… -contestó Alberto, haciendo un gesto circular con el dedo apuntando hacia el suelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Subir en ascensor? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No… bueno… que nunca he estado con… con otro tío. Soy hetero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue ahí, y no antes, cuando comenzó mi trauma. Dos años y medio de relación intermitente con un chico heterosexual que vivía a cuatrocientos kilómetros de Barcelona, que me hizo recorrer varias veces (y con paradas para visitar los monumentos turísticos) el Camino de la Amargura; que se comportaba como una puta en la cama cuando estábamos a solas (sí, muy hetero, muy hetero pero menuda pasivorra me fui a encontrar) y que me trataba como una mierda cuando había gente delante; que lo mismo un día me llamaba sollozando y pidiéndome que no le dejara nunca porque era lo mejor que le había pasado en la vida, que me quería con locura y que moría de ganas por dejar su vida atrás y comenzar una nueva etapa conmigo; como me decía que lo nuestro no era nada especial, que prefería no ponerse etiquetas y que además había conocido a una chica muy maja hija de una amiga de su madre con la que estaba pensando empezar una relación seria porque ya estaba cansado de estar soltero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ahora, como cinco años después, tengo a ese chico soltero de sexualidad confusa dando vueltas por el céntrico ático que comparto con Jorge alucinando con cada una de las cosas que ve; seguramente preguntándose cómo coño he llegado a vivir de esta forma y haciendo tiempo para no explicarme por qué dejó plantada a su novia en el altar y por qué de repente había sentido la imperiosa necesidad de venir a contármelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miré su mochila. Ahí, en el suelo, estaba todo. Todo lo que no quería que estuviera ahí. O tal vez sí. Durante todo el tiempo que estuvimos de tira y afloja lo que más deseaba era verle instalándose en Barcelona. Y ahora que lo tenía ahí no estaba tan seguro de quererle en mi vida. Entiéndelo, han pasado muchos años y yo ahora mismo no estoy para historias raras. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pasara lo que pasara, era hora de preguntarle a Dora la Exploradora (porque no veas la aventura que supuso para él descubrir los dos pisos de la casa) qué coño hacía ahí y, lo más importante, si íbamos a follar o no.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Caminé hacia el salón y le llamé como quien llama al perro de Scottex. Apareció en lo alto de la escalera, mirándome con cara de alucine.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Tío, ¡este piso es increíble!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Me alegro de que te guste.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Pero cuánto pagáis por esto?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No lo sé. No quiero saberlo. Nunca se lo he preguntado a Jorge, ya te he dicho que lo paga todo él.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Joder ¿y a qué se dedica?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues… es periodista –y puta de lujo, iba a decir, pero creí que eso habría sido demasiada información y conociéndole como le conocía Alberto no estaba preparado para procesarlo todo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y un periodista gana tanta pasta? Me he equivocado tío, en vez de lampista tenía que haber estudiado periodismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Oí el ruido de la cerradura de la casa abriéndose y me giré asustado. No pensaba que Jorge iba a volver a casa tan pronto y no había tenido tiempo ni para hablar con Alberto sobre los motivos de su visita (bueno, los motivos estaban claros pero yo quería saber todos los detalles, ¡TODOS!), ni había podido avisar a Jorge de que mi ex Alberto, el Hijodelagranputa como lo conoce él, estaba en casa y seguramente se iba a quedar un tiempo a vivir con nosotros. Bueno, conmigo. Pero venía a ser lo mismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Javi! –gritó Jorge desde el recibidor-. ¿De quién es esta cosa espantosa que hay en el suelo del recibidor?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Jorge… emmm… ven un momento, ven –dije yo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No me digas que Belinda ha vuelto a traer a ese demonio que tiene como hijo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no… Belinda ha venido esta mañana…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jorge entró en el salón y se quedó mirando a Alberto con cara de intriga. Pude entender por su expresión que reconocía aquella cara (cómo para no reconocerla, con la de fotos suyas que le mandé –aunque solía estar sin ropa así que era normal que no lo reconociera así vestido como iba-). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Menos mal, ya pensé que me había vuelto a dejar la mochila del cole por ahí en medio… ¿Y tú eres?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Al… -comenzó a decir Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Alan! –grité yo y le lancé una mirada a Alberto para que cerrara la boca si no quería salir volando por el ventanal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Alan? –preguntó Jorge-. Pues encantado –y se lanzó a darle dos besos a Alberto, que se puso tan nervioso que parecía que estaba dándole dos besos a la mismísima Virgen de Almatosa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es un amigo… que venía de trabajar y nos… nos… hemos encontrado aquí al lado y le he invitado a… a… a follar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alberto me lanzó una mirada ojiplática.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Chico, no me mires así ¡hombre! Que ya sabes que lo de “sube a tomar un café” es sólo una excusa ¿eh? ¿EH? Anda, coge tu bolsa y ve a mi cuarto y espérame ahí que ahora subo… es el primero a la izquierda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿El del armario negro? –preguntó Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Uy –dijo Jorge-. Qué bien se conoce la casa ¿eh? Ya decía yo que me sonaba tu cara, Alan. Seguro que has estado por aquí más de una vez.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ehh… sí… bueno… -intentó contestar Alberto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí, sí, ha estado ya antes. Venga va, sube de una vez que se nos hace tarde y nos quedamos sin luz.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alberto subió la escalera confuso y se mentió en mi dormitorio mientras yo miraba a Jorge intentando aparentar normalidad, aunque él, que será muy puta pero no es tonta, sabía que allí pasaba algo raro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué os quedáis sin luz? –preguntó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí… es que… me quiere hacer unas fotos y necesita luz natural –contesté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Unas fotos? ¿Y desde cuando eres tú modelo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es que… mira, quiero actualizarme las fotos de los perfiles y la del Grindr y como él es… es… fotógrafo pues cuando le he visto en la calle así de casualidad ¿eh? Pues digo ¡mira! ¡Hazme unas fotos chulas y a cambio te dejo que me folles!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Javi, deja ya de decir gilipolleces.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Miré a Jorge con cara de confusión. Fingida. Y autoinfligida también. Todo lo que acabara en –gida. Sabía que si Jorge se enteraba de que Alan era en realidad mi ex Alberto se iba a liar la de Dios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No sé qué está pasando aquí, pero me voy a enterar –dijo Jorge-. Y por tu patética reacción ante esta situación intuyo que me ocultas algo y no me va a gustar nada cuando me entere. Así que te recomiendo que subas a follarte a Alan antes de que recuerde de qué le conozco realmente y sepa qué coño pasa aquí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo que tú digas –contesté.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y me fui a mi habitación.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-3350280225095235284?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/3350280225095235284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=3350280225095235284&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/3350280225095235284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/3350280225095235284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2011/05/capitulo-cuatro-nunca-digas-de-esta.html' title='CAPÍTULO CUATRO: Nunca digas de este agua no beberé, este tío no  es mi ex ni esta polla no me cabe.'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-5045627416332487947</id><published>2011-03-18T19:21:00.000-07:00</published><updated>2011-03-18T20:25:32.570-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Tres: El Vacío y todo lo demás</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Tras sobrevivir de milagro a la última aparición de Iván (a.k.a.: La Peligros) en mi vida, allí estaba yo, paseando por Passeig de Gràcia con aquella desgracia humana a mi lado mientras buscaba un taxi que me llevara a mi antigua casa para recoger al zarrapastroso de mi ex que se había presentado en Barcelona para contarme no sé qué historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿En serio?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Sí, he hablado con una vidente para que me ayude a revertir el mal de ojo que me echó la Chari en el instituto y dejar de provocar tanto mal a mi alrededor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Eso está bien, nena –le dije- El primer paso para dejar de ser gafe es reconocerlo. Cosa que no hizo nunca la Pantoja. Claro que lo tuyo más que ser gafe es ser homicida involuntario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- En realidad llevo días intentando aislarme mientras los trabajos de la vidente surten efecto pero es que tenía que hablar contigo de algo importante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Todo el mundo tiene que hablar conmigo de algo importante, ni que fuera yo la EFE.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- De verdad Javi, necesito tu consejo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Iván, yo ahora mismo tengo prisa y no puedo entretenerme, no puedo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Sé que estás ocupado Javi, pero de verdad que necesito tu ayuda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Y por qué la mía? ¿No te puede ayudar nadie más?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Es que Raúl no me coge el teléfono y Hugo está fuera de la ciudad. Y no quiero hacerle daño a nadie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Y a mí sí? ¡Qué hija de puta! –exclamé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡No, no! A ti tampoco. Pero como eres el único que sabe por qué me pasan las cosas que me pasan pensé que lo comprenderías.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Bueno nena, yo voy a coger un taxi. Dame un titular.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Me he enamorado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Contra quién? –pregunté, parándome en seco y levantado una ceja; temiéndome lo peor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Del Vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Del Vacío? ¿En serio?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Sí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Pero cómo te has podido enamorar de ese tío? ¡Si no es nada!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡Es que tú no le conoces!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡Es que nadie le conoce! ¡Es imposible conocer a alguien como él!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;El vacío es un personaje habitual en el ambiente barcelonés al que bautizamos así el día que, tras acostarnos todos con él de forma casual, descubrimos que salvo una bonita polla y un culo bien puesto en ese cuerpo no habita nada. Ni nadie. No hay alma ni pensamientos ni sentimientos bajo esa piel y bajo esa carne y tras esos ojos azules como el mar azul. Ni siquiera habla. Ni siquiera gime cuando se la metas, aunque lo hagas a traición. Está total y absolutamente vacío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- En serio Javi, he podido conocerle y hablar con él y he descubierto un ser humano increíble tras esa máscara de…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Tras esa máscara de nada nena ¡ahí no hay nada! ¡Pero si la vez que me lo tiré me corrí sin querer en su ojo y ni siquiera se quejó! ¿Y tú sabes lo que escuece eso?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Sí, lo sé. Me pasa mucho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Olvidaba con quién estoy hablando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Pero es que de verdad, creo que puede ser el hombre de mi vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Te sale más barato enamorarte de un muñeco hinchable. El otro día fui a un sex-shop con Jorge y vimos algunos fantásticos que eran más guapos que la mitad de los tíos que se mueven por esta ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡Javi, basta! –gritó La Peligros, indignada-. Pedro es un tío genial y me gustaría que le conocieras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡Pero si ya le conozco! ¡Que me lo he tirado! Como el 99% de los maricas que alguna vez han pisado Arena. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Hubo un incómodo silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Me duele que hables así de él –dijo Iván.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Y a mí me duele el culo del hostión que me he pegado en ese ascensor carísimo que has destrozado sólo por venir a contarme esto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Javi, me estás decepcionando. Creí que podría contar contigo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Iván, de verdad, que tengo mucha prisa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;La Peligros me miró con cara de pena. Era como mirar al gatito de Shrek, con los ojos llorosos y todo. La diferencia era que este gatito era capaz de asesinarte con el simple hecho de saludarte por la calle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Vale Iván –le dije-. Me he pasado. Me encantaría que me contaras cómo has conseguido arrancar una palabra a ése individuo y cómo has descubierto la arrebatadora personalidad que esconde. Pero sinceramente, me cuesta pensar que el hombre al que llamábamos “Mudito” antes de oírle pedir un Ballantine’s con RedBull en la Metro puede tener palabras o personalidad en su interior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Pues la tiene Javi, la tiene. Y por eso necesito que me ayudes. Me da miedo hacerle daño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Pero tía, eres La Peligros. Todo el mundo en la comarca sabe que para acercarse a ti antes hay que contratar un seguro de vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Por eso mismo Javi, por eso mismo. Necesito que hables con él y le expliques lo que me pasa y por qué no puedo quedar con él otra vez hasta que consiga librarme de mi mal de ojo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Qué hable yo con él? ¿Pero tú te has vuelto loco?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡Es que a ti seguro que te escuhará! ¡Tú tienes mucha labia!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¡Sí! ¡Y no me trae más que problemas!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Te lo pido por favor Javi, por la amistad que nos une.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Está bien Iván, hablaré con él. Pero hoy no. No puedo. Tengo un marrón encima que no te puedes imaginar. Aunque sinceramente, no me extrañaría que todo lo que me está pasando sea culpa tuya. Porque muy tranquilo estaba yo hasta que has entrado por la puerta de mi edificio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- ¿Es tuyo? ¿Todo el edificio?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Pero qué tonta eres. Mira nena, cojo un taxi. Te llamo cuando pueda y me cuentas con calma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Me despedí de Iván a la altura de la calle Valencia y me subí en un taxi. Durante el viaje no pude dejar de pensar en cómo coño era posible que La Peligros hubiera conseguido lo que nadie había conseguido antes: hacer hablar a El Vacío. O Pedro, como lo había llamado él. ¿Era posible que la influencia negativa de Iván hubiera despertado algo en el interior de aquel trozo de carne que hubiera provocado que su alma y su cerebro se activaran de repente y comenzara a hablar y a sentir cosas? Madre mía, pero si aún me acordaba de su casa. Blanca. Sin televisión, sin equipo de música, sin decoración en las paredes y sin un atisbo de vida en ninguna parte. Pero si aún recuerdo que al meterme en aquella habitación me sentí como Delores Van Cartier al llegar al convento en Sister Act. ¡Si hasta pensé que El Vacío debía ser seminarista por la cantidad de nada que había a su alrededor! Pero como no vi ningún crucifijo por las paredes me di cuenta de que me equivocaba y de que aquel hombre (por llamarlo de alguna manera) no era más que un súcubo infernal. Eso o una especie de Pinocho sexual: un muñeco hueco que sólo servía para fornicar. Porque mira que hace años que le conocemos y nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE, sabía ni su nombre ni su profesión ni sus gustos ni nada de nada. Hasta que va y conoce a La Peligros. Manda huevos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Diez minutos después estaba en el portal de mi antiguo edificio. Me bajé del taxi intentando hacerme el interesante, pero el pie me tonteó al ponerlo sobre el asfalto y casi me abro la cabeza contra el monovolumen aparcado frente a mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Junto a la puerta, sentado junto a una mochila de esas que usa la gente cuando se va acampada o a conquistar el Himalaya o a cruzarse el país para protestar por los recortes en el cultivo del arroz negro, estaba Alberto. Y he de reconocer que en cuanto le vi, a pesar de todo lo que había pasado (que nunca os lo conté pero no fue moco de pavo), recordé por qué había estado tanto tiempo tan enamorado (y agilipollado) de él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Alberto se levantó y esbozó una sonrisa al verme. Yo no sabía si sonreír o poner cara de cabreo, así que imagino que la expresión resultante de ese ir y venir de sensaciones acabó siendo la misma que pondría Mila Ximènez si mordiera un limón. Me acerqué a él y en cuanto estuve lo suficientemente cerca Alberto abrió sus brazos y me rodeó, apretándome tan fuerte que casi podía notar su corazón atravesando mi pecho y aplastándose contra el mío. Todo aquello sí podía considerarse un señor ataque al corazón. Sobretodo porque al separarse me miró fijamente a los ojos y me besó. Juntó sus labios con los míos y forcejeó con su lengua hasta metérmela bien adentro, como sabe que me gusta que me besen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Me separé como pude de él y, con mi cara de Mila agriada, no pude más que decirle:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Pero qué maricón eres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;- Lo sé Javi. Ahora lo sé –contestó él-. Por eso estoy aquí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Georgia, 'Times New Roman', serif;"&gt;Sí, yo también lo sé: decir que eso era previsible es quedarse corto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-5045627416332487947?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/5045627416332487947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=5045627416332487947&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5045627416332487947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5045627416332487947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2011/03/capitulo-tres-el-vacio-y-todo-lo-demas.html' title='Capítulo Tres: El Vacío y todo lo demás'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-732441787506427679</id><published>2011-02-27T08:36:00.000-08:00</published><updated>2011-02-27T08:37:13.981-08:00</updated><title type='text'>Capítulo Dos: La Peligros (Bis)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tras colgar el teléfono estuve un par de minutos en estado de shock. Miraba por la ventana preguntándome cómo era posible que hubiera ocurrido aquello; que mi exnovio Alberto estuviera en Barcelona, en la puerta de mi antiguo edificio, esperando a que me presentara para explicarme por qué no se había casado con la mujer por la que me había dejado. ¿Qué? ¿Te parece poco? Pues espérate.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fui directo a la ducha, me vestí y llegué al recibidor justo en el momento en que Belinda, la asistenta, entraba por la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Dónde vas con tanta prisa? –me preguntó, con el mismo acento que Sofia Vergara en Modern Family.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ay Belinda, cuando te lo cuente te vas a quedar muerta –respondí yo, poniéndome el abrigo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Mira, más muerta de lo que me quedé cuando me explicaste lo que era una sauna de esas vuestras, no creo que me quede.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues ahí ahí, ya verás. Ah, perdona por el desastre de mi habitación, no te asustes de lo que te puedas encontrar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- A ver si algún día en vez de un condón usado me dejas un buen hombretón en la cama esperándome.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ay Belinda cariño… que los hombres que me traigo yo no te sirven!! ¡Que tienen una tara!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A Belinda le dio esa risa histérica suya que tan hartos nos tiene (pero a la que tanto cariño le hemos cogido) y yo crucé la puerta. Al cerrarla el abrigo se me quedó enganchado entre el marco y la puerta y del tirón acabé empotrado contra la pared. Miré a mi alrededor por si alguien me había visto, pero no, estaba a salvo. Los otros dos vecinos del rellano seguramente estaban trabajando. Otro día os hablo de ellos: la pareja ejecutiva de la puerta A y el soltero de oro de la puerta B. De ellos y de las peleas entre Jorge y yo para tirarnos al del B.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Justo cuando llamé al ascensor comenzó a sonar mi móvil. Miré la pantalla, era Jorge:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Dime nena –contesté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué? ¿Se te ha corrido en el ojo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, no lo ha hecho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Puta. Te odio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Yo a ti más.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué haces?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No te vas a creer a donde voy.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿A la Sauna? ¿A estas horas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No maricón, voy a mi antigua casa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿A tu antigua casa? ¿Aún tienes cosas que recoger allí?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Podría decirse así.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El ascensor llegó a mi piso, las puertas se abrieron y yo entré. En ese momento me arrepentí de necesitar oxígeno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Qué asco, por favor! –exclamé&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué pasa nena? –preguntó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No veas lo mal que huele el ascensor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Habrán tirado una bomba fétida. Bueno ¿qué pasa con tu casa?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues pasa… pues pasa… pasa que hace un rato me ha llamado… joder qué mal huele aquí, de verdad… que me ha llamado mi ex, Alberto, que dice que no se ha casado y que me está esperando en el portal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡¡¿¿QUÉ??!!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo que oyes, que dice que es una larga historia y que esperaba poder contármela y por eso ha ido a buscarme.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pero ¿POR QUÉ NO SE HA CASADO? Es más ¿¿POR QUÉ NO ME DIJISTE QUE ERA YA LA BODA Y NOS PRESENTAMOS ALLÍ PARA REVENTARLA?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Porque yo seré muy puta y muy mantenida, pero soy buena persona. Dios mío, qué ascensor más lento, me estoy quedando sin oxí… ¡ME CAGO EN LA PUTA!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué pasa, nena? –preguntó Jorge, asustado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Que se ha parado el ascensor. Y se han apagado las luces.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Nena ¡eso es el demonio que viene a por ti!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Pero si estoy sólo! Que esto no es como en la peli esa, aquí no hay nadie más.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Da igual. Vas a morir. Y todo por culpa de tu ex. Te lo dije. Ese hombre es tu perdición.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Oye, una cosa –dije yo -. ¿Es normal que tenga cobertura en el ascensor?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Nena, con el pastizal que estoy pagando por el alquiler del dúplex espero que haya cobertura hasta en el culo del portero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Más quisieras tú probar el culo del portero…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ay sí… qué tremendo está el tío…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pero si debe tener sesenta años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Javi, que ya sabes que a mí me gustan de todas las edades y tamaños.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Jorge, para. Te lo pido por lo que más quieras. Porque entre el calor que tengo, el pestazo, que me está faltando el oxígeno y tú hablando de eso me está dando un mareo que no es normal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Qué reina del drama! Seguro que no huele tan mal. ¿Has apretado el botón de emergencia?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué si lo he apretado? ¡¡Me lo he cargado de tanto darle!!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y no te habla nadie?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Hombre, me hablas tú, pero no te veo muy por la labor de sacarme de aquí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Nena, te cuelgo, que tengo que entrar a un sitio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Me da una rabia que siempre me hables con tales imprecisiones. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y qué quieres que te diga? ¿Qué he llegado al trabajo de mi cliente y tengo que subir a la planta quince de la torre del Banco Sabadell para practicarle una felación a un hombre casado y con siete hijos, y que luego me tengo que ir a comer con una topmodel, mujer de un futbolista, que me ha contratado para que le enseñe a proporcionar placer oral?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ok, hasta luego.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Adiós.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y colgamos. Hace tiempo decidí saber lo menos posible del trabajo de Jorge (bueno, del segundo trabajo de Jorge) y así iba a seguir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y hablando de seguir: ahí seguía yo, encerrado en aquel ascensor sin oír ningún tipo de movimiento fuera, ninguna escuadra de bomberos que viniera a rescatarme ni policías atractivos que quisieran dar su vida por protegerme y servirme; y encima aquel olor. Aquel olor que se me estaba incrustando en la nariz y que no iba a poder sacarme en años. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Abrí mi bolso y saqué el pequeño bote de Fahrenheit que siempre llevo conmigo. Vaporicé un poco en la bufanda y me la pegué a la nariz. Me miré en el espejo. Parecía una imitación barata (bueno, no TAN barata) de Gadafi, con aquel abrigo y la bufanda tapándome media cabeza. Y al ir a guardar el bote de perfume en el bolso se me resbaló de las manos y estalló contra el suelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Mierda! –exclamé.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mira el lado bueno, pensé, al menos ahora el ascensor huele bien. De repente el ascensor se puso en marcha, a una velocidad extrema. Pero en vez de bajar, subía. Yo di un pequeño grito del susto y me agarré al pasamanos recordando a la pobre Phoebe Cates en Gremlins 2. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y de golpe el ascensor paró en seco y me fallaron las piernas y me caí al suelo. Y ahora se volvió a poner en marcha, aún más rápido que antes, pero bajando. Yo creía que estaba en caída libre porque aquello no era normal. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estaba aterrorizado, gritando como una loca, sentado en un rincón y abrazando el bolso como si me fuera la vida en ello. Veía pasar ante mí toda mi vida. Mis amigos, mi familia, mi primera comunión, mi primer beso, la polla del tío de la noche anterior dándome golpes en la cara.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Grité aún más fuerte, pensando que mis gritos podrían detener la caída libre del ascensor, pero estaba claro que no. O sí, porque de repente ¡PUM! Parecía que alguien tensaba el cable del ascensor y se detuvo tan fuerte que di un salto en el aire y me estampé contra el pasamanos, provocándome un dolor agudo (y un chichón horrible) en la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Allí, parado en vete tú a saber qué piso, me puse de pie como pude (porque mis piernas temblaban más que cuando me bajé por primera vez del Dragon Khan) y me acerqué a las puertas del ascensor. Apreté el botón que las abría y éstas, milagrosamente, comenzaron a deslizarse hacia los lados, dejándome ver la recepción del edificio. Donde todo el mundo parecía ajeno al drama que acababa de vivir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y allí, sentada en uno de los sillones que hay situadios frente a los ascensores,jugando con el móvil mientras el portero le daba manotazos a la televisión que parecía perder la señal (seguro que por el influjo de aquella hija de puta satánica) estaba LA PELIGROS.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Tenías que estar cerca, cabrona –le dije.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Iván sonrió, se levantó y se guardó el móvil en el bolsillo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡He venido a verte! –exclamó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- YA LO SÉ YA. Ahora entiendo todo; lo de la puerta, la peste, el ascensor, la colonia y su puta madre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué ha pasado con el ascensor? –dijo Iván, mirando el interior de la cabina-. Uy, se te ha roto la colonia, qué rabia…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me giré y pude ver cómo las puertas comenzaban a cerrarse y me despedía de mi bote de colonia roto contra el suelo. Y en cuanto las puertas se cerraron se oyó un chasquido, una corriente de aire, un estruendo y el ascensor en el que acababa de bajar se desplomó cuatro pisos provocando un escándalo sin precedentes en cuanto se estampó en el fondo del foso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Tía! –gritó La Peligros-. ¡Qué se ha caído el ascensor y podrías haber muerto!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡¡HABERLO PENSADO ANTES DE VENIR A VERME, HIJA DE LA GRAN PUTA!!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-732441787506427679?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/732441787506427679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=732441787506427679&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/732441787506427679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/732441787506427679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2011/02/capitulo-dos-la-peligros-bis.html' title='Capítulo Dos: La Peligros (Bis)'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-8564943610499729712</id><published>2011-01-26T15:02:00.000-08:00</published><updated>2011-01-26T15:03:38.864-08:00</updated><title type='text'>Capítulo Uno: The Right Life</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llevaba una hora en la cama despierto, sin ganas de levantarme. Tenía tan pocas ganas de hacerlo que ni siquiera había abierto aún los ojos. Intentaba alargar el sueño todo lo posible. Me puse en todas las posiciones posibles intentando volver a quedarme frito pero no había manera, como mucho una cabezada que me traía pequeños fragmentos de sueños exprés de lo más absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al final me rendí y decidí abrir los ojos y en cuanto lo hice me arrepentí de mi mala memoria, de mi borrachera de anoche y de haberme olvidado de bajar las persianas anoche cuando me metí en la cama. Para evitar que el sol de invierno abrasara mis pupilas me giré y me encontré con una nuca. Un cuello ancho, con una cabellera morena rapada a la perfección, ni un pelo suelto, ni un trasquilón mal hecho. Una de esas nucas que, al verlas, te dan ganas de pegarle un bocado como a una jugosa manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Manzanas. Tengo hambre. Pero no me iba a ir de la cama sin saber quién era ese maromo que roncaba ligeramente a mi lado. ¿Era posible que llevara una hora en la cama y no me hubiera dado cuenta de que tenía un hombre a mi lado? Sí, lo era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El misterioso hombre se dio la vuelta suavemente y se colocó boca arriba. Le reconocí. Era el moreno de ojos profundamente verdes que se había pasado toda la noche cruzando miraditas con Jorge la noche anterior. Espera, si estaba ligando con Jorge ¿qué hacía en mi cama? ¿Me he convertido en Jorge? ¿Qué es esto? ¿Una peli de esas de cambios de papeles en las que he de aprender una estúpida lección sobre la vida para volver a mis zapatos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me levanté con mucho cuidado para no despertar al maromo, me puse unos boxers que encontré en el suelo y fui al baño de mi habitación. Me miré en el espejo. Seguía siendo yo. Un yo despeinado, con ojeras y un poco de semen reseco en el pecho, pero seguía siendo yo. Estaba claro que me lo había pasado bien anoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Salí de la habitación y cerré la puerta con cuidado. Bajé las escaleras hasta el salón y me acerqué al LCD para leer la nota que Jorge había dejado pegado a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Me debes un morenazo de ojos verdes, puta. Espero que se te corriera en un ojo, zorra. Te lo escribo para cuando te levantes y lo leas: ZORRA”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sonreí y acto seguido crucé el salón para ir hasta la barra americana que lo separaba de la cocina y puse una cápsula en la Nespresso. Me senté en uno de los taburetes de la barra y alargué la mano para alcanzar una manzana. Quería escuchar música. Pero no quería despertar al maromo. Bueno sí. Quería despertarlo y que se fuera lo antes posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero no me hizo falta ponerle música para eso. Desde el taburete vi cómo en el piso de arriba la puerta de mi habitación se abría y aparecía él en el umbral. Llevaba los pantalones y la camisa desabrochados. Me lanzó una mirada y sonrió. Mientras tanto mi mente no paraba de funcionar, tratando de recordar si en algún momento de anoche me dijo su nombre. Pero el café estaba listo y eso sí merecía toda mi atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El maromo bajó las escaleras haciendo ruido con sus zapatos sobre el parquet. Iba poco a poco, pero cada una de sus pisadas se clavaban en mis tímpanos como si te perforaran la cabeza con un consolador tamaño Nacho Vidal. Sí: necesitaba un Espidifen. Pero primero, el café. Y el maromo, que estaba frente a la tele leyendo el post-it de Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me extraña que tu amigo se haya enfadado –dijo él.&lt;br /&gt;- ¿Por? –pregunté yo, curioso. Y de verdad tenía curiosidad, no recordaba nada de la noche anterior.&lt;br /&gt;- Se pasó toda la noche tirándome la caña… pero yo te prefería a ti.&lt;br /&gt;- Vaya, es muy halagador.&lt;br /&gt;- No es un cumplido, realmente me gustas más que él.&lt;br /&gt;- Gracias, tú a mí también me gustas más que él.&lt;br /&gt;- Me llamo Norberto, por cierto.&lt;br /&gt;- ¿Qué eres? ¿Hijo de Gloria Fuertes?&lt;br /&gt;- ¿Perdona? –dijo él, con un punto de curiosidad que denotaba cierta irritación por no haber entendido la broma que interpretó como ofensiva.&lt;br /&gt;- Es igual.&lt;br /&gt;- ¿Me invitas a un café?&lt;br /&gt;- Pues la verdad es que tengo mucha prisa. Tengo que ducharme y salir pitando al trabajo –dije yo, pegándole un enorme bocado a la manzana que tenía entre mis manos.&lt;br /&gt;- ¿A las doce y media de la mañana?&lt;br /&gt;- Es que soy mi propio jefe. Pero tengo que ir igualmente a la oficina, he de dar ejemplo.&lt;br /&gt;- ¿Y a qué te dedicas?&lt;br /&gt;- Mira Norberto, de verdad, tengo mucha prisa –me levanté del taburete, terminé el café y le di otro bocado a la manzana-. Si te parece deja tu teléfono apuntado en la pizarra que hay en el recibidor y otro día te cuento a qué me dedico, qué busco en la vida, qué me gusta hacer…&lt;br /&gt;- Ya sé lo que te gusta hacer –dijo él, pasando su mano por mi pecho.&lt;br /&gt;- Esto lo hago por vicio, no por gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A él se le escapó una carcajada y yo fui directo al recibidor. Agarré el mango de la puerta y le sonreí. Sin decir una palabra se acercó a mí miró a su derecha, cogió un rotulador que había sobre el mueble del recibidor y apuntó un teléfono móvil en la pizarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no pones también tu nombre no sabré de quién es –le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lanzó una mirada pícara que denotaba cierta irritación por la forma en que le estaba tratando, pero que a la vez dejaba claro que disfrutaba con aquél juego de cabrones. Terminó de abrocharse la camisa (adiós a esos abdominales perfectos) y se acercó a mí. Me cogió del paquete y me comió la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No creo que te olvides de mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí la puerta, él salió sonriéndome y cuando vi que llamaba al ascensor (hay que asegurarse de esas cosas, que luego pasa como en Alien y reaparecen cuando menos te lo esperas) la cerré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso dicen todos –dije yo, mientras abría el cajón del mueble que había bajo la pizarra y sacaba el borrador. Justo cuando borré el primer 6 del teléfono me quedé pensativo. Iba a guardar el teléfono. Al fin y al cabo unos abdominales así no se ven todos los días. Bueno, yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora más tarde me había dado una ducha, había recogido un poco mi habitación (para que cuando viniera la asistenta no se muriera del susto al ver los condones por el suelo) y estaba en el sofá escribiendo algunos mails desde el Macbook Air que Jorge me había regalado por Reyes.&lt;br /&gt; Entre todas las notificaciones de Facebook y los mails del Bakala, el Manhunt y no sé cuántas páginas más avisándome de que tenía mensajes nuevos, encontré un mail de Hugo. Entre un montón de insultos me contaba lo bien que se lo estaba pasando en Tenerife, donde estaba pasando unos días de vacaciones,  y detallaba lo bien dotados que estaban los maricas tinerfeños. Me reí al ver las fotos absurdas que se había hecho en los locales de ambiente de la zona y le contesté como nosotros solemos hacerlo: insultándonos como perras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Viendo las fotos y leyendo su mail me entró un poco de morriña. Mi vida había cambiado mucho en los últimos seis meses, todo gracias a Jorge. Y tenía suerte; porque estaba viviendo la vida que llevaba años queriendo vivir. Lo único malo es que había cierto aspecto que se resentía un poco: Raúl. No se llevaba bien con Jorge y no estaba demasiado contento con el estilo de vida que, según él, me había contagiado. Tanta fiesta, lujos y hombres no podían ser buenos; me decía. Y para que Raúl dijera eso es que mucha fiesta, mucho lujo y muchos hombres debían haber en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me acerqué al ventanal del salón para disfrutar de las vistas. El Paseo de Gracia en plena ebullición, la Barcelona más viva y colorida que había visto nunca; acostumbrado como estaba a mi antiguo piso, con unas magníficas vistas al platanero que había plantado delante de mi portal y, en invierno, al edificio de enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sonreí. Ya encontraría la forma de arreglar las cosas con Raúl (y así llevaba ya tres meses, postergando una charla que me daba mucha pereza tener en aquel momento). Y mientras divagaba sobre mi vida actual y mi vida pasada sonó mi teléfono móvil. Me acerqué al sofá y miré la pantalla. Número privado. Por un momento estuve tentado de colgar, pero por algún extraño impulso contesté a la llamada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Javi? –preguntó una voz muy familiar al otro lado de la línea-. Javi, soy Alberto.&lt;br /&gt;- ¿Alberto?&lt;br /&gt;- Sí, es que me he cambiado de número… es una historia muy larga… es que… bueno… al final no me he casado…&lt;br /&gt;- Ah… ¿y te has cambiado de número para que tu ex no te localice?&lt;br /&gt;- Algo así… pero oye, que es que me gustaría contarte todo… con calma…&lt;br /&gt;- Pues me pillas en el trabajo, la verdad es que no tengo tiempo ahora…&lt;br /&gt;- Estoy delante de tu casa.&lt;br /&gt;Del susto corrí al ventanal, como si desde esa altura pudiera llegar a ver la calle. Y entonces me di cuenta de algo.&lt;br /&gt;- ¿De qué casa?&lt;br /&gt;- Pues de tu casa ¿cuántas casas tienes?&lt;br /&gt;- Es que me he mudado –contesté, algo nervioso.&lt;br /&gt;- ¿En serio? Pues vaya putada… ¿Y ahora qué hago?&lt;br /&gt;- ¿Y qué coño haces en la puerta de mi casa? –pregunté.&lt;br /&gt;- ¿Tú qué crees? Bueno ¿a dónde te has mudado?&lt;br /&gt;- Ehm… bueno… es una historia muy larga.&lt;br /&gt;- Pues parece que vamos a estar un rato entretenidos contándonos batallitas ¿no?&lt;br /&gt;- Oye Alberto… no es que no me guste que me llames… osea… no sé… verás, es que estoy flipando un poco con todo esto.&lt;br /&gt;- Pues imáginate yo, que hace dos días tenía que estar casándome en Huesca y aquí estoy, delante de la puerta de la que ya no es tu casa.&lt;br /&gt;- Ya… ya… qué paranormal es todo ¿eh?&lt;br /&gt;- Oye Javi… sé que no tengo derecho a pedirte esto pero necesito verte. ¿Podemos quedar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldita la hora en la que contesté que sí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-8564943610499729712?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/8564943610499729712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=8564943610499729712&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/8564943610499729712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/8564943610499729712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2011/01/capitulo-uno-right-life.html' title='Capítulo Uno: The Right Life'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-7948946638864966010</id><published>2010-10-23T13:15:00.000-07:00</published><updated>2010-10-23T13:17:17.337-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Veinte: La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Jorge me apartó suavemente y se sentó bien para seguir hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cariño –me dijo, cogiéndome una mano- Cuando yo me fui a Madrid a vivir con Eduardo, era la persona más feliz del mundo. Y “feliz” implicaba “bueno”. Y “bueno” implicaba “permisivo” y “comprensivo”. Y se las pasé todas hasta que me dejó por uno de los mil tíos con los que se acostó mientras salía conmigo. Y encima mi jefe, que se había estado aprovechando de mi buena voluntad durante meses, me denegó un pequeño aumento cuando le expliqué que mi pareja me había dejado con una mano delante y otra detrás y además me acusó de haber bajado el rendimiento y me amenazó con echarme si no hacía más horas.&lt;br /&gt;- Ya, eso ya lo sé.&lt;br /&gt;- ¿Sabes cómo sobreviví?&lt;br /&gt;- Te buscaste un curro en otro sitio y te pusiste a estudiar.&lt;br /&gt;- No. Esto que te voy a contar no se lo he contado nunca a nadie. Lo que hice para salir de esa situación tan jodida fue coger las riendas de mi vida.&lt;br /&gt;- A mí me hablas de coger las riendas y me imagino una orgía con jockstraps y mucho leather, tía.&lt;br /&gt;- Pues no vas muy desencaminada… Me pasé toda una tarde llorando en casa, en el piso vacío que Eduardo me había dejado porque se fue a vivir con unos amigos suyos que decía que no le agobiaban y le dejaban vivir la vida que él quería. Yo por aquel entonces tenía un equipo de música del año de la picor que a veces se encendía solo y de repente, a las diez de la noche, oí que se ponía en marcha él solito y sonó LA canción.&lt;br /&gt;- ¿Se encendía solo?&lt;br /&gt;- Sí. Iba fatal.&lt;br /&gt;- ¿No estaría poseído? Tía, que a lo mejor eres como la de Paranormal Activity y me has traído un demonio a casa. Tú por si acaso no te compres nunca una cámara de vídeo.&lt;br /&gt;- Calla coño. Que te he dicho que sonó LA canción.&lt;br /&gt;- ¿Cuál era?&lt;br /&gt;- El Jump de Madonna.&lt;br /&gt;- Cómo no.&lt;br /&gt;- Y me di cuenta en ese momento de que estar ahí sentado llorando no iba a solucionar nada. Que seguir siendo el saco de boxeo del Universo no me había traído más que problemas, y que ya estaba bien de aguantar la mierda de los demás. Me bajé a la calle, me compré un paquete de tabaco…&lt;br /&gt;- Pero si tú no fumas.&lt;br /&gt;- Ya, pero no puedes ir a patear por Chueca a ritmo del Confessions sin llevar un cigarro en la mano. Y me paré en Vázquez de Mella a ver pasar a los maricas hasta que vi uno que me hizo gracia y no le quité la vista de encima. El tío me vio. Me sonrió. No le devolví la sonrisa. Sólo le miré. Se me acercó y me pidió un cigarro. Se lo di sin mediar palabra. Me preguntó “¿Por qué estás tan serio?” y le dije “Porque todos los problemas que tengo han empezado con una sonrisa”&lt;br /&gt;- ¡Tía! ¡Pero si eso lo he pensado yo al final del anterior capítulo!&lt;br /&gt;- El tío me dijo que tenía razón. Empezó a contarme que a él le pasaba lo mismo, que era muy amable con los demás y muy optimista y siempre le puteaban. A mí lo que me contaba me importaba una mierda no, lo siguiente así que le dije: “¿Has venido a pedirme el cigarro para que te psicoanalice o para que te eche un polvo?”. Me miró sorprendido y se quedó callado. Yo me levanté, le miré y le hice un gesto para que me siguiera. El tío ni se despidió de sus amigos y diez minutos después estábamos en mi piso. Me dijo que era activo, pero lo empotré contra la pared y me lo follé como nunca me había follado a nadie.&lt;br /&gt;- Meri, yo sé que tú quieres decirme algo pero no te entiendo, no sé a dónde vas.&lt;br /&gt;- Al día siguiente fui al trabajo. Yo seguía escuchando el Confessions. Entré en el despacho de mi jefe sin picar a la puerta. Le dije que se podía ir a la mierda y que si no me subía el sueldo me despidiera, pero que yo irme no me iba a ir, y que como se pasara de listo me iba a sanidad y le sacaba las vergüenzas.&lt;br /&gt;- ¿Y lo hiciste?&lt;br /&gt;- Se pasó una semana putéandome. Pero yo no hice ni una hora más de las que me tocaban. Como no me hizo ni puto caso, días después vino sanidad gracias a un soplo… anónimo… -dijo, señalándose a si mismo- y le clausuró el local por insalubre. Tuvo que pagar una multa de las que hacen época y se arruinó.&lt;br /&gt;- Y tú te fuiste sin cobrar un duro.&lt;br /&gt;- Morir matando nena.&lt;br /&gt;- ¿Y el piso?&lt;br /&gt;- Alquilé las dos habitaciones que tenía libres. Fíjate que yo estaba cagado de miedo por haber puesto el contrato a mi nombre cuando nos fuimos a vivir, pero al final realquilé a dos heteros que no se atrevían a soplarme por la mala leche que desprendía yo. A uno me lo follé. La casera me montó el pollo y le dije que los tres éramos pareja.&lt;br /&gt;- Qué valor… ¿y tu ex?&lt;br /&gt;- Apareció unas semanas después a buscar sus cosas. Pero fíjate, ya no estaban en el piso. Le dije que habían entrado a robar y que como vieron las cajas (que yo había preparado para dejar sitio a mis heteros) pues se las llevaron porque era lo más fácil. No se lo creyó.&lt;br /&gt;- ¿Qué hiciste con sus cosas?&lt;br /&gt;- Las dejé en la puerta de un convento. Como cuando te quedabas embarazada en el siglo dieciséis. Un amigo me contó que al gilipollas de Eduardo lo detuvieron por amenazar a un indigente que llevaba su cazadora D&amp;amp;G. 400 euros que le costó. Entre el paro y lo que me sacaba de los realquileres tenía para ir tirando. Estuve así un par de meses hasta que un día en una fiesta high-class a la que me invitó un amigo conocí a un señor de mucho renombre que me propuso echar un polvo en el baño. Lo hice. No me gustaba, pero el billete de 500 que me soltó al terminar me hizo sentir mucho mejor.&lt;br /&gt;- Qué fuerte tía. ¿Te prostituiste?&lt;br /&gt;- Si te gusta hacer algo y lo haces bien ¿por qué hacerlo gratis?&lt;br /&gt;- Pues tienes razón.&lt;br /&gt;- El tío se apuntó mi teléfono y me presentó a varios famosillos interesados en follar sin que se enteraran ni sus mujeres ni el Sálvame. Y de repente vi que podía echar a los heteros, pagarme el piso yo sólo y pasarme el día escribiendo en casa. Envié un artículo a un montón de revistas hasta que me contrataron en la que estoy ahora y ¡mírame!&lt;br /&gt;- ¿Sigues siendo chapero?&lt;br /&gt;- Yo no soy chapero. Yo soy acompañante. Tampoco es que tenga muchos clientes ¿eh? Con pocos y buenos me apaño. Muy bien, además. Y sé que no tendré problemas porque si me hacen alguna putada al día siguiente tienen a Jorge Javier en la puerta de su casa sacándoles las vergüenzas y a su mujer en el juzgado sacándoles la pasta.&lt;br /&gt;- Tía… ¿qué ha sido del Jorge inocentón y medio alelado que dejé cuando te fuiste a Madrid?&lt;br /&gt;- Sigue ahí. Una persona no puede cambiar de la noche a la mañana. Ni en dos años. Pero el Jorge bonachón que conociste antes de ir a Madrid sólo se lo presento a los que realmente se lo merecen. Y ahora mismo muy poca gente lo hace. Hoy en día no puedes ir por la vida siendo la Agrado, la gente se aprovecha de ti y te engaña y te manipula y te deja vacío por dentro y te trata como una mierda. Hoy en día hay que ser… un poco más… hija de bitch –y me guiñó un ojo.&lt;br /&gt;- Ay tía no sé… yo no me veo siendo tan cabrón con los demás…&lt;br /&gt;- Pero si ya lo eres. ¿Has llamado a los gemelos?&lt;br /&gt;- No. De hecho ni me los cruzo en el ascensor.&lt;br /&gt;- ¿Y sigues pensando en B?&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- Y tu ex, Alberto, ¿qué?&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- ¿Tienes ganas de ir a la boda?&lt;br /&gt;- ¿A la boda con el chocho? Ni de coña. Yo no me presento ahí ni borracho. Que seguro que le monto un cristo.&lt;br /&gt;- Bueno, bien que te los montó él cuando estaba contigo ¿no?&lt;br /&gt;- Sí, pero ahora ya no tenemos relación y no vendría a cuento montarle un numerito.&lt;br /&gt;- Nena, sigues sin entenderlo. Cuando te digo que seas un poco más hija de bitch no me refiero a que montes planes maléficos para destrozar la vida de los demás. Has de ser muy sibilino. No quemes el coche de tu ex ni le hagas pintadas para sacarle del armario como queríais hacer con el exnovio de Hugo. Son los actos sutiles de desprecio los que hacen que la gente realmente te tema. Si les montas una escena les da igual, se apiadan de ti igualmente y te excusan con un “pobrecito, lo está pasando mal”. Tienes que ir a esa boda y ser el mejor invitado del mundo. Tienes que ser amable y simpático, tienes que ser cariñoso con él. Muy cariñoso. Y dejar a todos con la duda de quién coño eres tú y por qué sales tocándole el culo en esa foto tan rara que os han hecho junto a la puerta del baño.&lt;br /&gt;- ¿Me estás diciendo que de verdad debería ir a esa boda?&lt;br /&gt;- Te estoy diciendo que DEBERÍAMOS ir a la boda.&lt;br /&gt;- ¿En serio?&lt;br /&gt;- Nena. Tus amigos Raúl y Hugo no son una buena influencia. Son divertidos, son excéntricos, son muy putas. Y eso es fenomenal. Pero tú necesitas a tu lado a una hija de la gran puta con todas las letras y créeme, yo lo soy.&lt;br /&gt;- Pero si tú vives en Madrid, ¿cómo vas a ser mi adláter maligno si vives a 500 kilómetros?&lt;br /&gt;- Javi… vivo en Madrid porque me da la gana. No veo por qué no podría decirles a los de la revista que a partir de ahora mis artículos serán sobre Barcelona. Y por mis clientes no me preocupo, la mitad se pasan la vida en el puente aéreo y además por aquí también hay mucho famoso maricón armarizado.&lt;br /&gt;- ¿Me lo estás diciendo en serio?&lt;br /&gt;- Totalmente. En realidad hasta me hace ilusión. Hay cierto vestuario de cierto equipo de fútbol del que me han hablado maravillas…&lt;br /&gt;-No me jodas que te tiras a algún futbolista. Nena no juegues con mis ilusiones que eso sí que sería muy cruel ¿eh?&lt;br /&gt;- Pobrecico mío… cuánto tienes que aprender…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Jorge volvió a mirar la película y me abrazó aún más fuerte. Pasaron varios minutos de silencio. Básicamente porque yo pensaba que él iba a hablar pero no lo hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nena, no me dejes con esta intriga coño, dime algo. Que a ver si te has pensado que esto es un capítulo de Mad Men y tú te vas a poner a mirar por la ventana y a dejar al espectador con la intriga.&lt;br /&gt;- Javi… va a ser MUY divertido vivir contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y ya está? ¿Eso es todo lo que me vas a decir?&lt;br /&gt;- ¡Ay coño! Que quiero ver la película, hostia.&lt;br /&gt;- ¡Pero dime qué va a pasar ahora! ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué? ¿Qué? ¡Dime algo!&lt;br /&gt;- Anda, ve a la cocina y prepárame un cubata. Y ve haciendo las maletas porque nos vamos de esta mierda de piso. Tú y yo a vivir en un ático en el centro.&lt;br /&gt;- ¿Un ático? ¿En el centro? ¿Y cómo lo pago, cariño?&lt;br /&gt;- Tú eso déjamelo a mí. Que no tienes ni puta idea de cómo va a cambiar tu vida. Te vas a cagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue.&lt;br /&gt;Pero eso ya os lo cuento otro día.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-7948946638864966010?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/7948946638864966010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=7948946638864966010&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7948946638864966010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7948946638864966010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/10/capitulo-veinte-la-verdad-toda-la.html' title='Capítulo Veinte: La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-8566519805886291045</id><published>2010-10-06T18:24:00.000-07:00</published><updated>2010-10-06T18:27:27.863-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Diecinueve: Una noche de alcohol y sexo como otra cualquiera</title><content type='html'>- No me puedo creer –dijo Raúl- que aún no nos hayas contado lo de los gemelos ni a mí ni a Hugo.&lt;br /&gt;- ¿Y qué más da? ¿Qué se supone que te tengo que contar? –respondí yo. Dos preguntas para un reproche. Toma desconcierto.&lt;br /&gt;- Pues joder, los detalles. Quién hizo de activo, quién de pasivo. Si hubo incesto o no hubo incesto… -continuó indagando Raúl.&lt;br /&gt;- Mira, lo único que te voy a decir es que montarte un trío con dos gemelos es muy aburrido.&lt;br /&gt;- ¿Aburrido? ¿ABURRIDO? ¡Es el sueño de cualquier marica que se precie! –me exclamó.&lt;br /&gt;- Pues sí. Es aburrido. Te cansas de uno, te vas a por el otro ¡y es el mismo! Es como follar haciendo un bis constante.&lt;br /&gt;- Eres una marica mala –dijo Raúl-. Pero no de hacer maldades sino de mala praxis. Va a venir Pedro Zerolo a quitarte el carnet.&lt;br /&gt;- A mí Pedro Zerolo me come el coño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía una semana que había ocurrido lo que había ocurrido. Y hacía una semana que no sabía nada de ninguno de los dos gemelos. Paco y Manolo se habían esfumado. Imagino que lo de follarse al mismo tío por turnos no les parecía malo, pero cuando acabaron borrachos y algo colocados en mi cama rompiendo ciertos tabúes que habrían hecho que la redacción de Intereconomía se revolucionara más que si la Santísima Virgen del Pulpis se les apareciera en el pasillo que une Documentación con los baños y la Capilla (porque seguro que tienen una capilla, por el ahorro de tiempo que eso supone cada vez que vayan a confesarse) pues debieron sentirse un poco abochornados y dejaron de colarse en mi casa saltando por el patio y hasta me evitaban por la escalera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a mí, plin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había ido a buscar a Raúl al trabajo para acompañarle a casa a cambiarse y luego largarnos a una de las fiestas del Circuit que se celebraba esos días en Barcelona. Mi amigo Jorge estaba en casa durmiendo la mona después de haberse pasado todo el día y toda la noche anterior en la piscina de la Isla Fantasía yendo de orilla a orilla, de hombre a hombre, de bícep a bícep.&lt;br /&gt;Así que allí estábamos, en casa de Raúl, escuchando música de esa trance-house-happy-whotevah que no sabes cuándo acaba una canción y empieza la siguiente pero que a Raúl le encanta y aún no sé por qué; debió pillarse un colocón un día en The Loft y aún no se ha recuperado.&lt;br /&gt;Es que Raúl tuvo su época súper chunga ¿sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y con Jorge qué? –preguntó Raúl, mientras se iba probando camisetas para esa noche.&lt;br /&gt;- ¿Qué de qué?&lt;br /&gt;- Pues ¿qué? ¿Os habéis liado?&lt;br /&gt;- ¡Pero qué dices tía! Jorge y yo sólo somos amigos. Y yo no me lío con mis amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl me lanzó una mirada picarona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué mentira! –me dijo.&lt;br /&gt;- Oye, aquello fue hace mucho tiempo y tú y yo no éramos TAN amigos.&lt;br /&gt;- No estaba pensando en nosotros…&lt;br /&gt;- ¿Entonces?&lt;br /&gt;- Qué malo es el alcohol que te hace olvidar ciertas cosas…&lt;br /&gt;- Bueno mira, me da igual. No me he liado con Jorge. Ni me voy a liar. Con lo que yo le quiero.&lt;br /&gt;- Yo quiero un trabajo como el suyo. Que le pagan el viaje y una pasta por escribir un artículo sobre un festival de maricones tan lleno de tópicos en si mismo que podría escribirlo desde Arganda de Duero y quedarle igual de bien.&lt;br /&gt;- Bueno meri, pues date prisa que quiero llegar pronto para elegir bien al tópico que voy a tirarme esta noche.&lt;br /&gt;- Qué a saco ¿no?&lt;br /&gt;- Desde que me tiré a mis queridísimos géminis estoy a palo seco, y eso no podemos consentirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas horas después, allí estábamos. Raúl y yo, en la barra de la Martin’s. No sabíamos cómo habíamos cometido ese error en nuestro planning del Circuit. Dábamos por hecho que la fiesta de esa noche era en el DBoy pero resultó que no, que era en la Martin’s. Y además era una fiesta especial Osos y aquello estaba lleno de señores de mediana edad (y cuando digo “mediana edad” quiero decir “muy mayores”) sin camiseta y, lo que es peor, algunos de ellos vestidos de cuero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dime nena –me gritó Raúl- ¿a cuál de estos tópicos piensas tirarte?&lt;br /&gt;- Meri, esto no son tópicos. Son versos extraídos de los manuscritos del Mar Muerto.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos?&lt;br /&gt;- Ah no no no. Yo no me pierdo el espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por “espectáculo” me refería a Jorge. ¿Os acordáis de que os dije que era un tiarrón atractivo que desprendía belleza por todos sus poros y por el que cualquier bebería los vientos? Bueno, pues espero que nadie le vea jamás como le estábamos viendo: sin pantalones, con la camisa abierta, dándose el lote con dos bears de manual (ya sabes, los de bigotón y ropa de cuero) en el escenario de la discoteca mientras de fondo sonaba no sé qué mierda de Rebeka Brown.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con lo formalito que parecía ¿eh? –le dije a Raúl.&lt;br /&gt;- Sí. Son los peores –me dijo él-. Por cierto ¿qué sabes de B?&lt;br /&gt;- ¿De quién?&lt;br /&gt;- De B.&lt;br /&gt;- ¿De quién?&lt;br /&gt;- ¡¡De B!!&lt;br /&gt;- ¿De quién?&lt;br /&gt;- Ok, ya lo capto. Oye, que me ha dicho Hugo que somos unas zorras por salir sin él.&lt;br /&gt;- Y saliendo con él también lo somos, no sé a qué viene que a hora la tonta ésta se ponga a soltar obviedades.&lt;br /&gt;- Pues la tonta ésa lleva unos días como loca.&lt;br /&gt;- ¿Y eso?&lt;br /&gt;- Porque le han metido a un compañero nuevo en el trabajo y se ve que el tío está tremendo y le hace ojitos.&lt;br /&gt;- ¿Ojitos? ¿Cómo lo que te está haciendo aquel caballero del fondo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl se giró disimuladamente para mirar al hombre que había al fondo de la sala. Un señor de unos 50 años, vestido con tejanos y chaleco de cuero y con una prominente panza (sí, he escrito “panza” pero es que el término “barriga” no sirve para describir al octavo pasajero) levantaba la cerveza y le guiñaba un ojo a Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando dices “caballero” –me comentó- lo dices en plan medieval ¿verdad?&lt;br /&gt;- Por supuesto. Ése hombre que tú ves ahí, que parece tan galante, fue en realidad un gran duelista en la corte de Luis XVI. –respondí.&lt;br /&gt;- Mira nena, mi madre me dijo una vez que si sales de fiesta y hablas de Luis XVI es señal de que la cosa va mal.&lt;br /&gt;- ¿En serio eso te lo dijo tu madre?&lt;br /&gt;- Es que es muy moderna ¿sabes?&lt;br /&gt;- Vámonos a Arena anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos nuestras copas de un trago, eché un último vistazo a Jorge (aquello ya estaba a punto de convertirse en una escena de una de Falcon) y nos fuimos hacia la puerta. Esquivé las miradas de más de uno (y de dos… y de tres…) personajes de película de Tim Burton que nos seguían con la mirada… y entonces… ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si has visto Sexo en Nueva York más de una vez seguro que sientes un escalofrío cada vez que ves la escena en que Carrie y Mr. Big se encuentran por primera vez; cuando tropiezan en plena calle, a Carrie se le cae el bolso y se le salen un montón de condones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues si toda esta historia tiene un momento como ése, acababa de ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo iba mirando hacia atrás, compartiendo miradas cómplices y algo cabronas con Raúl y cuando volví a mirar al frente topé con él. Derramé parte de su cubata sobre su camisa y él se apartó riéndose mientras yo le miraba con cara de cabreo y le insultaba por ponerse en medio. Entonces me di cuenta de que no entendía una mierda de lo que estaba diciendo porque aquel hombre no hablaba ni papa de Español.&lt;br /&gt;Se llamaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… no, no es que quiera añadirle tensión al relato. Es que de verdad no me acuerdo. Y te preguntarás ¿en serio éste es el momento en que Carrie conoce a Big si ni siquiera te acuerdas de su nombre? Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque Carrie conoció ese día al hombre que, poco a poco, lo cambiaría todo. Y yo también. Sólo que el mío no lo cambió poco a poco, lo cambió en una semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Americano (así lo recordaré por los siglos de los siglos) era el hombre perfecto: cuerpo de infarto, sonrisa impresionante, mirada penetrante, decía “yisus” y “fac yea” mientras me follaba, y no decía NADA MÁS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un ligero tonteo en aquella escalera llena de súcubos infernales, el americano me llevó a su hotel (que no era el Axel) donde estuvimos follando durante varios días. Me llevó a todas las fiestas del Circuit y como se había comprado no sé qué coño de paquete VIP teníamos entradas gratis, barra libre y estábamos rodeados de los tíos más buenos que había visto nunca. Y lo mejor: ninguno hablaba español así que ninguno me traería problemas. Hicimos tríos, cuartetos y hasta la Filarmónica de Praga. Toda una gama de operetas, himnos y sinfonías con las que sólo había llegado a soñar en mis noches más solitarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días después se despidió de mí para continuar su tour veraniego por el Mediterráneo. Se iba a Ibiza. Me ofreció irme con él pero a mí lo de Ibiza me daba una pereza tremenda, así que nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvía a casa (como cuatro o cinco días después del inicio de este capítulo –toma elipsis temporal-) encontré a Jorge sentado en el sofá, viendo La Boda de mi Mejor Amigo. Era nuestra película favorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté a su lado y nos miramos un instante. Él se había hartado de Circuit, se había tirado a tantos tíos que ni se acordaba, se había bebido hasta el agua de la condensación de los conductos de ventilación y se lo había pasado de puta madre. Yo me había pasado media semana de fiesta en fiesta y de ahí al hotel, viviendo una de las experiencias sexuales más brutales de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me recosté sobre él, que me abrazó en el momento en que Rupert Everett comenzaba a cantar el “I say a little prayer for you”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fijé en que El Americano tenía un cierto aire a Everett (pero era mucho más guapo) y entonces me di cuenta de todo.&lt;br /&gt;Y he aquí el motivo por el que El Americano es mi Mr. Big.&lt;br /&gt;Fue viendo la sonrisa de Everett y comparándola cuando comprendí que todos los problemas por los que había pasado últimamente, habían comenzado con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario no habría destrozado el corazón de Hugo si éste no le hubiera sonreído cuando se conocieron en aquella fiesta de cumpleaños. Yo no habría sido invitado a la boda de mi ex con una chica si no le hubiera sonreído cuando le decía que lo mejor era que viviéramos nuestras vidas por separado. No habríamos pasado por el casi-drama del juicio por el accidente si al bajarnos del coche no hubiéramos sonreído a Mario y su “novia”. No habría tenido las dudas que tuve con lo de B si no le hubiera sonreído al llegar a casa y encontrármelo con La Peligros (ni cuando les vi en el restaurante, ni cuando hablé con él post-ruptura, ni todas esas veces en que le había sonreído). No habría vivido el follón de los gemelos si no les hubiera sonreído el día que se mudaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Americano me contó que no se habría fijado en mí si no hubiera demostrado mi “sangre española” (sí, os juro que usó esa expresión) al chocarme con él; que le excité al verme con cara de mala hostia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabes una cosa, Jorge? –le dije.&lt;br /&gt;- ¿Qué? – preguntó, mientras me acariciaba el pelo.&lt;br /&gt;- Que tenías razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incorporé para mirarle a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabes eso que siempre me dices en los mails que nos mandamos?&lt;br /&gt;- ¿Lo de que algún día acabaremos tiradas en una cuneta y cuando nos hagan la autopsia surgirán tantas sustancias estupefacientes que el forense se pillará un colocón de escándalo?&lt;br /&gt;- No, lo de que tengo que dejar de ser tan reina del drama y ser un poco más hijo de puta.&lt;br /&gt;- Ah eso… Sí ¿qué?&lt;br /&gt;- Pues eso, que tienes razón.&lt;br /&gt;- Javi… si no recuerdo mal hace como un año llegaste a esa misma conclusión con tus amigos y, que yo sepa, lo único que has hecho ha sido LO MISMO que haces siempre.&lt;br /&gt;- Pero he dicho más tacos.&lt;br /&gt;- Ah bueno, eso es un comienzo. Pero te voy a contar algo que no te he contado nunca y que creo que necesitas saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo fruncí el ceño y le miré ¿era posible que Jorge, a estas alturas de la vida, aún me guardara secretos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-8566519805886291045?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/8566519805886291045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=8566519805886291045&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/8566519805886291045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/8566519805886291045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/10/capitulo-diecinueve-una-noche-de.html' title='Capítulo Diecinueve: Una noche de alcohol y sexo como otra cualquiera'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-7881919104072328395</id><published>2010-08-19T11:13:00.000-07:00</published><updated>2010-08-28T16:43:09.497-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Dieciocho: DUPLICITY</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras Manuel se metía mi polla en la boca y empezaba a hacerme una mamada yo cogí el iPhone y miré la pantalla para leer la notificación del mensaje de B.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;- Mierda –dije&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Acaba de llegarme un mensaje que puede cortarme el rollo.&lt;br /&gt;- ¿Qué dice? – preguntó Manuel, y volvió a lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí el Whatsapp y esperé a que cargara la aplicación y ahí estaba, el mensaje completo:&lt;br /&gt;“Te quiero pedir un favor. Me voy a ir unos meses de viaje por Estados Unidos y había pensado que podrías cuidarme el ficus. Ya me dirás algo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Menos mal! – exclamé.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;- Nada nada, tú sigue  -y dejé que mi mente totalmente en blanco para disfrutar del sexo oral que me estaban practicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, así era. B, el follamigo del que me estaba medio enamorando y al que le había dicho que me dijera a dónde nos llevaba esa especie de relación de adolescentes que habíamos llevado las últimas semanas me avisaba por Whatsapp de que se iba a ir unos meses de vieja por Estados Unidos.&lt;br /&gt;Vamos, que no me lo podía dejar más claro. Jorge tenía toda la razón del mundo: estos tíos no están hechos para que te enamores de ellos así que no lo iba a hacer.&lt;br /&gt;Este momento de lucidez en el que te das cuenta de algo tan transcendnte y tratas de que tu vida se adapte a ello suele ser algo muy complicado de aceptar y asumir. Pero cuando tienes a un maromo como Manuel a cuatro patas delante de ti esperando que te lo trinques, se hace todo mucho más sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez minutos después (sí, sólo diez ¿QUÉ PASA?) salíamos de la habitación directos a la ducha. Jorge estaba en el cuarto de invitados instalándose cómodamente así que no nos vio pasar en pelotas por el pasillo para meternos en la ducha. Y justo cuando iba a entrar en el baño, sonó el timbre de la puerta.&lt;br /&gt;- Métete en la ducha –le dije a Manuel- que ahora voy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enrollé una toalla a la cintura y fui a abrir. Jorge asomó la cabeza en el umbral de su puerta, sólo quería saber quién llamaba.&lt;br /&gt;Miré por la mirilla y sólo pude decir:&lt;br /&gt;- No me lo puedo creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí la puerta y allí estaba. Paco. Fran. Francisco. El otro gemelo. El hermano de Manolo. Manuel. Mi polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola –dijo, tímidamente. Éste era el gemelo que se pasaba el día jugando a la consola sin salir de casa.&lt;br /&gt;- Hola –respondí.&lt;br /&gt;- ¿Está aquí mi hermano?&lt;br /&gt;- Pues… no… lo sé… -respondí yo.&lt;br /&gt;- ¿No lo sabes? –preguntó él y clavó su mirada en la cabeza de Jorge que desapareció tras el marco de la puerta con una sonrisa maliciosa. Sí, ya te he dicho que eran gemelos.&lt;br /&gt;- Pues… es que no sé si decirte que sí o que no ¿sabes?&lt;br /&gt;- Si es porque te preocupa que me entere de que os acostáis, puedes estar tranquilo que ya lo sé.&lt;br /&gt;- ¡Ah coño! Entonces pasa, que está en la ducha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fran. Paco. Francisco. El otro gemelo (tengo que empezar a decidir ya sus nombres definitivos) entró en casa y yo cerré la puerta tras de mí. Él fue directo al salón (imagino que la distribución de su piso es muy parecida a la mía) y se quedó allí, esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tú también ibas a ducharte? –preguntó, mirándome.&lt;br /&gt;- Pues… sí –contesté.&lt;br /&gt;- Con él.&lt;br /&gt;- Sí, con él.&lt;br /&gt;- Porque acabáis de follar ¿verdad?&lt;br /&gt;- Hombre… pues…&lt;br /&gt;- ¡SÍ! –gritó Jorge desde su habitación.&lt;br /&gt;- Jajajajaja –disimulé una risa para rebajar la tensión del momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente la puerta del baño se abrió de golpe y en el umbral apareció Manuel, desnudo. Miró hacia mí (desde donde estaba no podía ver a su hermano) y se me acercó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Vienes o qué?&lt;br /&gt;- Eeeeeh… bueno… esto… es que mira quién ha venido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel entró en el salón y se quedó mirando a su hermano.&lt;br /&gt;- ¿Tú qué haces aquí? – le preguntó.&lt;br /&gt;- Eso quiero saber yo –respondió Fran.&lt;br /&gt;- Pues ya ves –dijo Manuel, señalándome.&lt;br /&gt;- Eres un cabrón –respondió Fran.&lt;br /&gt;- ¿Por? –contestó Manuel.&lt;br /&gt;- ¡Porque hoy me tocaba a mí! –espetó Fran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese punto de la discusión yo ya tenía los ojos como platos. Jorge apareció de repente en el pasillo y vino caminando hacia el salón.&lt;br /&gt;Hubo un tenso momento de silencio en el que yo me mantuve con mi boca abierta, Fran y Manuel se irradiaban ira y Jorge, directamente, estalló en una carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Nena! –me gritó, mientras me dalba palmaditas en la espalda-. ¡Que te estás acostando con los dos!&lt;br /&gt;- No no no no no no no no –dije yo-. No lo entiendo.&lt;br /&gt;- Verás Javi –comenzó a explicar Manuel-. La primera noche que vinimos a tu casa…&lt;br /&gt;- ¿Qué? –pregunté yo-. ¡No te pares coño! ¡Sigue explicando!&lt;br /&gt;- Es que tu amigo… no para de mirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, Jorge estaba embobado mirándole el rabo a Manuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Nena! –le grité-. ¡Compórtate que has visto muchas de esas!&lt;br /&gt;- Uy… si yo te contara –contestó Jorge.&lt;br /&gt;- Bueno, el caso es que –siguió Manuel- después de acostarnos la primera vez fui a casa y se lo conté a Fran, porque tenemos muy buen rollo ¿sabes?&lt;br /&gt;- ¡Claro tía! –le grité a Jorge, que para algo estaba ahí- ¡Es que tienen muy buen rollo! ¿Sabes?&lt;br /&gt;- El caso es que –continuó Fran- a mí me gustas desde el primer día que te vi y le dije a Manuel que ya le valía porque yo quería pedirte para salir o algo.&lt;br /&gt;- Qué mono –dijo Jorge- No sabía que la gente aún se pedía para salir.&lt;br /&gt;- Y como me sabía mal por él –siguió Manuel- le dije que si quería intentarlo, que adelante.&lt;br /&gt;- ¡Claro! Ya me extrañaba a mí que después del polvo vinieras a invitarme a cenar –exclamé.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa nena? –preguntó Jorge-. ¿Nunca te invitan a cenar después de un polvo? ¿Tan mal lo haces?&lt;br /&gt;- No nena, lo que pasa es que les doy datos falsos y los meto en el taxi tan rápido que no saben ni en qué calle están.&lt;br /&gt;- Pero al final… no sé… nos dio morbo compartirte –dijo Fran.&lt;br /&gt;- Claro, como si fuera yo una camiseta del Zara –dije, ofendido.&lt;br /&gt;- Podría ser peor –dijo Jorge- Podría ser una camiseta del Primark, tía.&lt;br /&gt;- El caso es que te lo queríamos decir desde el principio pero nos daba miedo que te enfadaras –dijo Manuel.&lt;br /&gt;- Lo siento Javi –dijo Fran- de verdad que lo siento. Pero es que tenía que decírtelo ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos instantes me sentí dolido. Dos hombres habían estado jugando conmigo ¡a mis espaldas! ¡Me habían tratado como a un juguete!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye pero… una pregunta –dijo Jorge- ¿Los dos sois gays?&lt;br /&gt;- Sí –dijo Fran.&lt;br /&gt;- No –dijo Manuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres miramos a Manuel con la ceja levantada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo soy bi –dio él.&lt;br /&gt;- Bidimensional, cariño –dije yo- pero si eres una pasivorra de cuidado.&lt;br /&gt;- ¡Sabía que eras pasivo! –gritó Fran.&lt;br /&gt;- ¡Vete a la mierda, enano! –y Manuel se lanzó sobre Fran y empezaron a pelearse sobre mi sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge y yo no perdíamos detalle. Dos gemelos (uno de ellos desnudo) se peleaban en mi sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tía, me estoy empalmando –dijo Jorge.&lt;br /&gt;- ¡Oye! ¡Vale ya! –les grité a los gemelos, que se pararon en seco y me miraron fijamente, inmóviles, como una estatua renacentista de mármol blanco.- Mirad, voy a la ducha. Cuando salga… cuando salga hablamos.&lt;br /&gt;Y dicho esto me di la vuelta, fui al baño, cerré la puerta y eché el pestillo. Me acerqué al espejo y miré mi reflejo fijamente.&lt;br /&gt;¿Qué estaba pasando? ¿Por qué de repente todo estaba siendo tan extraño? ¿Qué se ha fumado el guionista de esta vida mía para que me pasen estas cosas?&lt;br /&gt;La respuesta de B al ultimátum era una huida a Estados Unidos y me había estado tirando, sin saberlo, a los dos gemelos. Pero no a la vez. ¡Jo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces me di cuenta de lo que tenía que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí del baño y mire a Manu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú. Métete en la ducha que aún no hemos acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú, decide dónde cenamos y qué plan tenemos esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a Fran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú, ¿te apuntas a cenar y a salir con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con los tres mirándome sin saber cómo reaccionar fui a la habitación, cogí el móvil y le contesté a B:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo siento. Desde que vi El Incidente que no quiero estar a menos de 2 metros de una planta. Déjale tu ficus a otro. Lo mismo me pasa con los fantasmas desde que vi Casper. Además en esta casa no cabe más gente ya. Saludos a Obama.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-7881919104072328395?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/7881919104072328395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=7881919104072328395&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7881919104072328395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7881919104072328395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/08/capitulo-dieciocho-duplicity.html' title='Capítulo Dieciocho: DUPLICITY'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-7837986052065849630</id><published>2010-08-15T12:17:00.000-07:00</published><updated>2010-08-15T12:18:17.922-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Diecisiete: Welcome Back</title><content type='html'>Habían pasado ya dos años desde que Jorge se fue a vivir a Madrid. Dos años que se me habían pasado volando y en los que realmente no le había echado demasiado de menos. Al fin y al cabo hoy en día, gracias a Facebook, Twitter y demás, es imposible no mantener el contacto.&lt;br /&gt;De hecho Jorge y yo nos escribimos mails cada dos o tres días explicándonos cualquier cosa que nos hubiera pasado.&lt;br /&gt;Y ahora ahí estaba yo, en la estación de Sants, esperando a que llegara el AVE de las 19:30 en el que venía él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge era mi mejor amigo del instituto. Un chulazo de escándalo (con el que sí, tuve un rollo que no llegó a nada y milagrosamente no afectó a nuestra amistad) con el que compartía absolutamente todo; hasta que un día harto de aburrirse en Barcelona se lió la manta a la cabeza y se largó a Madrid a conocer a un novio que se echó por Internet y acabó viviendo allí. Sin el novio, porque lo dejaron a las dos semanas de conocerse en persona, pero más feliz que unas castañuelas.&lt;br /&gt;Durante estos dos años Jorge había conseguido trabajar en la redacción de una revista de hombres muy hombres (a pesar de lo tremendamente marica que es) escribiendo artículos sobre las mejores fiestas de la ciudad (de las que, por supuesto, no se perdía ni una); tenía un blog que había revolucionado la mitad del mundo marica cibernético tal y como lo conocemos (por su mala leche a la hora de hablar de todas sus amigas famosillas); había colaborado en un par de programas de la peor televisión que te puedes echar a la cara (la que le gusta a todo el mundo, vamos). Su próximo proyecto era escribir una novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En parte somos lo puto peor porque a pesar de considerarle una de las personas más importantes de mi vida, ninguno de los dos habíamos movido ni un dedo en todo este tiempo para vernos. Él no tenía nada que le hiciera volver a Barcelona ni siquiera en Navidad y a mí no me apetecía nunca viajar a Madrid. Pero nos daba igual, para nosotros los mails kilométricos, las llamadas en plena borrachera o los Twits con insultos varios eran suficientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le vi aparecer entre la multitud que se bajaba del AVE me impresionó lo tremendamente buenorro que estaba. Bueno, Jorge siempre ha estado muy bueno, pero ahora tenía algo especial: no sólo era guapo y tenía cuerpazo, es que irradiaba belleza. Era inevitable que todo el mundo se le quedara mirando y era inevitable que, al abrazarme, todo el mundo pensara una de estas dos cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;- Vaya par de maricones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;o&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;- ¿Qué hace un chulazo como tú con un matao como éste?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tía, tía, tía, qué ganas tenía ya de verte –dijo él.&lt;br /&gt;- Aún no me puedo creer que estés aquí, la verdad –dije yo, acompañándole a la calle para coger un taxi.&lt;br /&gt;- Pues ¡aquí estoy! ¡De vuelta en la ciudad condal! Qué ganas tengo de pisar la playa.&lt;br /&gt;- Qué ganas tienes de pisar el Circuit maricón, no me engañes.&lt;br /&gt;- Sí bueno, eso también. Me voy a HINCHAR.&lt;br /&gt;- Menos lobos, Paranoika.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos de la estación por el lado contrario a la parada de taxis y caminamos unos metros por la calle Tarragona para coger un taxi libre. Que el que hace cola en Sants entre guiris y abuelas es porque quiere perder tiempo y pagar el recargo. Le di la dirección de mi casa (porque evidentemente mi amigo se iba a quedar allí estos días) al taxista y Jorge tardó cero coma en sacar el tema. No me dio ni tiempo a acostumbrarme a tenerle a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno ¿ya te ha contestado?&lt;br /&gt;- Todavía nada. Lleva todo el día Offline en el Grindr y ni me ha llamado ni me ha mandado un mensaje ni nada de nada.&lt;br /&gt;- Ya te dije yo que un ultimátum no iba a funcionar con él, no es de esos.&lt;br /&gt;- Pero si no le conoces de nada, qué coño vas a saber cómo es.&lt;br /&gt;- Coño, porque no le conozco a él pero conozco a los tíos como él. Son muy majos, muy divertidos y super agradables; se encoñan con facilidad y además son el tipo de tío que te vuelve loco pero NO QUIEREN NADA SERIO.&lt;br /&gt;- Pero si es que yo no le he pedido nada serio.&lt;br /&gt;- Espera ¿cómo era lo que le dijiste? Ah sí: “B, necesito saber si esto va a alguna parte…” Eso a mí me suena a algo serio.&lt;br /&gt;- A mí también –dijo el taxista.&lt;br /&gt;- ¿Ves? –dijo Jorge.&lt;br /&gt;- ¡Oiga! –exclamé-. ¿De verdad os lo parece?&lt;br /&gt;- Sí –dijeron los dos.&lt;br /&gt;- Pues fíjate… yo no me refería a eso… osea, yo no veo a B como mi novio ni nada por el estilo… que yo ahora no quiero un novio… ¡pero si me estoy follando a mi vecino el gemelo, que está tremendo!&lt;br /&gt;- Por cierto, que a ése me lo tienes que presentar que quiero ver si de verdad está TAN BUENO como dices. Pero no cambiemos de tema: quieras un novio o no tú aún no has superado tu men-o-pausia y le has asustado –continuó Jorge.&lt;br /&gt;- Que no se ha asustado, que él a veces hace estas cosas.&lt;br /&gt;- ¿El qué? ¿Ignorarte porque le has dicho algo a lo que no se atreve a contestar?&lt;br /&gt;- No. Mira tía, lo que yo tenga o deje de tener con B es una cosa mía…&lt;br /&gt;- Pues si es una cosa tuya no nos lo cuentes a los demás, haz como que no pasa nada y no nos meteremos. Pero como tú si no lo cuentas es como si no te hubiera pasado pues te jodes y aguantas lo que te tengamos que decir. ¿A que sí? – le preguntó al taxista.&lt;br /&gt;- Mi mujer es igual –respondió el hombre-. Se pasa el día criticando a sus amigas y cuando le digo que haga algo y deje de quejarse me dice que yo no me meta.&lt;br /&gt;- Si es que no hay quien las entienda –dijo Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato el taxi se paró delante de mi casa. Yo conseguí manejar la situación con inteligencia y sacar temas de conversación totalmente banales que entretuvieran a Jorge y a su nuevo mejor amigo taxista para evitar exponer mi situación personal ante un completo desconocido que parecía estar dispuesto a aconsejarme exactamente todo lo que tenía que hacer para conseguir que B me respondiera al ultimátum sin salir perjudicado.&lt;br /&gt;Lo curioso del tema es que yo no consideraba haberle dado ningún ultimátum a B. Habían pasado ya unas semanas desde que dejó a La Peligros y me dijo que pensaba mucho en mí, y habíamos quedado varias veces para ir a tomar algo, para salir de fiesta y para follar, pero sin sacar nunca el tema; entre otras cosas porque yo estaba totalmente descolocado por sus reacciones. Mira que yo he visto muchas cosas en el mundo gay pero me sorprendía que un tío dejara a su novio, me dijera “pienso mucho en ti” y luego se fuera a follarse a un turco, un búlgaro, un rumano, un rubio, un moreno, dos pelirrojos, un sueco, tres italianos, dos menores y un negro con una polla que casi le desencaja la mandíbula. Sí, me lo contó así de literal y sí, llevo la cuenta de los tíos con los que se acostado.&lt;br /&gt;Y a todos esos sumadme a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero claro, tampoco es que yo me haya cortado un pelo. Mis aventuras con Manuel, el gemelo, seguían adelante. De hecho estaba empezando a ser un poco agobiante porque el chaval se pasaba casi más tiempo en mi casa que yo. Sobretodo desde que descubrió que saltar desde su lavadero al mío era tremendamente fácil, que imagínate el susto que me di el otro día al llegar a casa por la noche y encontrármelo en pelotas en el sofá viendo la tele (susto por el que luego me compensó dos veces y una mamada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho esa faceta Spider-man que el chico había desarrollado era algo que Jorge y yo íbamos comentando mientras entrábamos en casa y menos mal que mi amigo ya estaba sobreaviso porque, efectivamente, estirado en el sofá como su madre lo trajo el mundo estaba Manuel.&lt;br /&gt;Al verle Jorge soltó un suspiro y me dijo:&lt;br /&gt;- Tía, no hacía falta que me compraras nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel saltó corriendo del sofá y fue a la habitación a ponerse la ropa sin decir ni una sola palabra (ni gestos ni miradas apasionadas). A mí me dio la risa y tuve que ir a buscarle para presentarle a Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sabía que ibas a venir con alguien –dijo Manuel, subiéndose los boxers de Superman que su madre le había comprado en un H&amp;amp;M.&lt;br /&gt;- Te dije que hoy venía mi amigo Jorge y que se quedará en casa unos días; así que no te me cueles en casa, que esto no es Siete Vidas y yo no soy Amparo Baró.&lt;br /&gt;- Tú eres más Javier Cámara, nena –dijo Jorge, desde el sofá.&lt;br /&gt;- Tú calla, borracha –le grité.&lt;br /&gt;- ¿Entonces no vamos a poder follar? – preguntó Manu, poniéndose la camiseta.&lt;br /&gt;- Sí, claro que vamos a poder follar. Es más, voy a invitar a Jorge a que se dé una ducha antes de ir a cenar –esto lo grité, para que me oyera desde el salón- y tú y yo vamos a echar un polvo ahora mismo.&lt;br /&gt;- Tranquilos, por mí no os cortéis. ¿Va a venir tu amigo y vecino Spiderman a cenar con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo miré a Manu, que se encogió de hombros y puso cara de “me suda la polla, si pagas tú voy” y contesté que sí. Él se subió al colchón y lo cruzó a cuatro patas hasta quedar justo delante de mí, empezó a bajarme la cremallera del pantalón y a comerme la polla por encima del slip.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es mi habitación, Javi? –preguntó Jorge.&lt;br /&gt;- La del fondo a la derecha –le respondí.&lt;br /&gt;- ¿No vas a venir a enseñármela, hija de la gran puta? – exclamó indignado.&lt;br /&gt;- Ahora mismo no puedo –dije yo, mientras Manuel me sacaba la polla del boxer y empezaba a darle lametones-. Pero cómo eres de cerdo… -le susurré.&lt;br /&gt;- Ok, no quiero saber que está pasando ahí dentro. Me voy a la ducha.&lt;br /&gt;- Tómate tu tiempo –le gritó Manu a Jorge (obviamente sacándose mi polla de la boca).&lt;br /&gt;- No sabía que los superhéroes eran tan putas -contestó Jorge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo cerré la puerta del dormitorio y me quité toda la ropa. Al sacar el móvil del bolsillo y dejarlo sobre la mesita vi que en la pantalla del iPhone aparecía una notificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien me acababa de hablar por el Whatsapp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mensaje de B: Te quiero…”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-7837986052065849630?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/7837986052065849630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=7837986052065849630&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7837986052065849630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7837986052065849630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/08/capitulo-diecisiete-welcome-back.html' title='Capítulo Diecisiete: Welcome Back'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-7133272189840619172</id><published>2010-06-24T16:43:00.000-07:00</published><updated>2010-06-24T16:52:55.420-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Dieciséis: WTF!!??</title><content type='html'>Aquella mañana, cuando Manuel se fue a su casa (osea, cuando Manuel cruzó el descansillo y entró en su casa, mejor dicho) yo me quedé durante media hora en la cama dándole vueltas a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recapitulé todo lo que había pasado últimamente y me di cuenta de que lo mío daba para el arco argumental completo de una temporada de Queer As Folk. Hace unos meses conocía  HoneyB (para los amigos, B) un chico muy majo que me tiró los trastos vía Grindr y que se convirtió en un follamigo recurrente del que me estaba empezando a pillar. Pero cuidado, que no es que me estuviera enamorando; simplemente comenzaba a sentir esas ganas inexplicables de pasar tiempo a su lado para ver si realmente hay algo o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando yo empezaba a sentir que sí, que había algo, B empezó a salir con La Peligros; probablemente la peor persona a la que robarle un novio. Porque si Iván (su nombre real) ya es peligroso de por si, imagínate si proyecta todo su odio hacia la misma persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras yo trataba de quedar con B para ver si lo suyo con La Peligros iba en serio y tratar de averiguar si todo lo que yo estaba sintiendo eran cosas mías o era cosa de los dos voy y me acuesto con uno de mis nuevos vecinos: los gemelos Paco y Manolo. O Fran y Manuel.&lt;br /&gt;Y lo peor es que voy y me acuesto con el que menos pinta de gay tenía, lo cual ya me hacía presagiar que aquello no me iba a traer nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y efectivamente, nada bueno trajo.&lt;br /&gt;Pero no adelantemos acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras darle vueltas y vueltas a la cabeza sobre todo lo que me estaba pasando conseguí quedarme dormido. Era sábado. Recibí un par de llamadas de Hugo y de Raúl que, imagino, querían preguntarme si iba a ir a la playa con ellos y, de paso, sonsacarme todo lo que pudieran sobre Manuel. Antes de darme la vuelta y seguir durmiendo llegué a la conclusión de que era mejor no contarles nada de lo que había pasado aquella noche, porque estas dos son muy escandalosas y seguro que me traían problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me los trajeron.&lt;br /&gt;Pero de verdad, no adelantemos acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que seguí durmiendo. Cerré los ojos y descansé. Para cuando desperté ya eran casi las cinco de la tarde y al ver el reloj me sentí como una mierda, como un parásito que había desaprovechado un buen día. Luego recordé que, técnicamente, el día había empezado a las 00:00 de la noche anterior y desde esa hora hasta ese momento exacto había aprovechado muy bien el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé un momento estirado en la cama, sonriente. Cogí el iPhone y gracias a esa maravilla que es el Remote y el dejar el ordenador encendido las 24 horas hice que comenzara a sonar en mi iTunes una lista de reproducción que me hice un día llena de rock alternativo para momentos de subidón. Y empezó a sonar un grupo finlandés bastante poco conocido (y que ojalá siga así).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrí el Grindr. Por curiosidad. Porque en realidad no quiero nada con nadie de los que hay ahí. Bueno, con uno sí, pero desde que está con La Peligros ya no se conecta así que… Hasta esa mañana.&lt;br /&gt;B se había conectado a eso de las 11 y me había dejado 10 mensajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Sé q llevas tiempo qriendo qdar conmigo. Lo siento si parece q te rehuyo”&lt;br /&gt;“Xo ya sabes cmo es Ivan”&lt;br /&gt;“Si kieres podemos vernos esta tarde”&lt;br /&gt;“Xq yo si q kiero”&lt;br /&gt;“Bueno, en realidad es q necesito verte”&lt;br /&gt;“Te lo iba a contar cuando te vea xo bueno, he dejado a Iván”&lt;br /&gt;“No se, le he cogido mucho cariño xo no es lo q speraba”&lt;br /&gt;“Y admas dsd la ultima vez q t vi no paro de pnsar en ti”&lt;br /&gt;“Q xorrada, en vez de hablart x aki deberia llamarte, a lo mejor no lo lees nunca”&lt;br /&gt;“Xo siempre me ha gustado escribirte x aki ;)”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cara al terminar de leerlos era un poema. Pero uno de esos que no se entienden, de esos que parece que no se hayan escrito sino que alguien haya hecho un sorteo al azar de palabras y tal y como han salido del bombo las ha ido colocando y más tarde las ha publicado en un libro de portada marrón con una ilustración de un artista conceptual (que tampoco tiene ni puta idea de qué ha pintado) diciendo que todo es un compendio de poemas que hablan de la tristeza y la melancolía.&lt;br /&gt;“Siento color de mieles en mis labios del dolor hiriente” o algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer por la noche le contaba a mis amigos lo mucho que me gusta B. Luego me lo encuentro con su novio, La Peligros, y me siento fatal. Y entonces, dando por hecho que lo mío con él era imposible, me acuesto con mi vecino. Y ahora resulta que poco después de encontrarme con B y con Iván; B dejó a Iván. Por mí. O eso me parecía entender. “…no paro de pensar en ti”&lt;br /&gt;B no puede enterarse de que me acosté con Manu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras miraba la pantalla del iPhone intentando aclarar mis ideas, el circulito verde apareció bajo su foto: se acababa de conectar. Y no tardó ni un segundo en escribirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Hola”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Hola”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Leiste lo q te puse?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Si”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Perdona si me he pasado”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Tranquilo”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Pues… ¿qdamos?”&lt;br /&gt;“Podemos tomar un café y charlar”&lt;br /&gt;“O no…”&lt;br /&gt; “Pasa algo?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“No, no, perdona”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Es q me acabo de levantar y estoy un pko empanado”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Jajajajaja”&lt;br /&gt;“Mucha juerga anoche?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“+ o –“&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Hoy he visto a Raúl y Hugo en la playa”&lt;br /&gt;“Me han dicho que no te fuiste solo a casa”&lt;br /&gt;“;)”&lt;br /&gt;“¿Estaba tan bueno como m han dixo?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Como para pedirles q me guarden un secreto”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Jajajajajaja”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Jajajajaja”&lt;br /&gt;“Xo ¿lo estaba?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Sí”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Q morbo.”&lt;br /&gt;“Ya m lo presentarás”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;WTF? ¿Ya me lo presentarás? ¿Pero no se supone que quiere quedar conmigo esta tarde para decirme que le gusto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Mmmm…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Q?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Voy a ducharme”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Ok”&lt;br /&gt;“Te veré luego?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“No lo sé”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Seguro q no te pasa nada?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“No, no”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Bueno, estoy un poco confuso”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“X?”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Pues… no sé. Da igual.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Ok. Xo sabs q puedes confiar en mi y contarmelo”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“X aki será un follón. ¿A las 7 en Universitat?”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Mejor a las 6. He qdado a las 7 y media”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Bueno, voy un poco justo, intentaré llegar”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Si no te va bien podmos qdar otro dia”&lt;br /&gt;“Es q he conocido a un turco x aki q esta muy bueno y se va mañana de BCN”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;WTF???????????&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“X eso, q si kieres qdamos mañana mejor”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Sí, mejor”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Ok ;)”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se desconectó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes eso que te he dicho sobre el poema, y mi cara, y la falta de sentido de los sorteos de palabras? Pues en ese momento mi cara no era un poema.&lt;br /&gt;Era una puta enciclopedia Larousse llena de palabras sorteadas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Y SIN UNA PUTA ILUSTRACIÓN.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-7133272189840619172?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/7133272189840619172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=7133272189840619172&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7133272189840619172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7133272189840619172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/06/capitulo-dieciseis-wtf.html' title='Capítulo Dieciséis: WTF!!??'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-5087534937027665816</id><published>2010-06-20T16:51:00.000-07:00</published><updated>2010-06-20T16:52:38.418-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Quince: La Penúltima</title><content type='html'>Cuando La Peligros entra a un restaurante suelen pasar varias cosas. La primera es que a alguien se le cae una bandeja. Sí, aunque estés en un restaurante japonés giratorio como el que estábamos nosotros, a alguien se le cae una bandeja. La otra es que los que la conocen, piden la cuenta. Aunque no hayan terminado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que nunca me he sentido más incómodo como en ese momento en que B e Iván vinieron a sentarse a nuestra mesa y Raúl les dijo que estábamos a punto de irnos, que habíamos pedido la cuenta. Era obvio que ni habíamos pedido la cuenta ni estábamos a punto de irnos, y La Peligros no se dio cuenta porque es muy simple para estas cosas pero B sí. Y la cara con la que me miró no me hizo sentir especialmente bien. Él sabía por qué nos íbamos. Bueno, por qué Raúl había decidido que nos íbamos. &lt;br /&gt;Yo no tuve tiempo ni de presentarles, aunque en realidad eso era tarea de La Peligros. &lt;br /&gt;Sin tener la cuenta en la mesa Hugo y Raúl ya estaban de pie junto a la caja esperando a que les cobraran mientras yo me despedía de la parejita feliz y, para mis adentros, me cagaba en todo.&lt;br /&gt;Al ir a pagar sufrimos varias desgracias más (una bajada de tensión que hizo que se apagar el ordenador y tuviéramos que esperar a que se reiniciara, una chica que salía del baño y se resbaló y casi se abre la cabeza contra una mesa y una lata de Coca-Cola demasiado agitada) pero por suerte salimos del influjo de La Peligros antes de que nuestra integridad física corriera peligro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habíamos caminado ni media manzana cuando me sonó el móvil. Me había llegado un mensaje de B que decía “Una pena q os hayais ido tan pronto. Me habria gustado charlar contigo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Le gustas –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Claro que le gusto, hemos follado ¿recuerdas? –contesté.&lt;br /&gt;- Ya ves tú, como si follar con alguien hoy en día significara algo –contestó Raúl.&lt;br /&gt;- Pues yo sólo me acuesto con gente que me gusta –dije yo.&lt;br /&gt;- Ya, pero lo tuyo es en plan romántico –dijo Hugo-. No eres capaz de irte a la cama con alguien raro de ver.&lt;br /&gt;- Es que para raras ya os tengo a vosotras –contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos por Ronda Sant Pere hasta llegar a Plaza Cataluña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye ¿qué hacemos ahora? –preguntó Raúl.&lt;br /&gt;- Yo me he quedado con hambre –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Aunque hubiéramos estado en el restaurante seis horas, te habrías quedado con hambre –contestó Raúl.&lt;br /&gt;- ¿Vamos a tomar algo? – pregunté.&lt;br /&gt;- Es que es súper pronto – se quejó Hugo.&lt;br /&gt;- Nunca es pronto si la priva es buena –dijo Raúl, haciendo honor a su educación de barrio (marginal).&lt;br /&gt;- Pues vamos a la Penúltima nenas, que mi economía está perjudicada últimamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Penúltima es un local muy majo y muy lleno de gente (bueno, a esa hora no) en el que te venden unos vasos de vermut por un par de euros y que te dejan fina. Vamos, que con lo que te cuesta un cubata en una discoteca allí te pones como Las Grecas, y en estos tiempos de crisis pues eso se agradece.&lt;br /&gt;Allí estuvimos un buen rato charlando, riendo y saludando a los conocidos (que, como comprenderéis, eran unos cuantos).&lt;br /&gt;Vimos a LaOmni (cómo no) y me disculpé por haberme ausentado en su cumpleaños alegando que es que había tenido que ir a una boda en Murcia. Ella, que además de omnipresente es omniprevisible, soltó lo de “¡qué hermosa ereh!” y se rió y se fue. Así, literal: se río y se fue. Tanto dar por culo con el cumpleaños de una tía que se ríe y se va, sin despedirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También estaba por ahí Luigi, que esa noche había dejado a su “sosio” (como dice él) a cargo del “ristoraaaaante” y que tenía unas ganas enormes de dejar de hablar con nosotros para irse a magrearse con el madurito interesante que le acompañaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, entre risa y risa, le vi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me lo puedo creer –dije.&lt;br /&gt;- ¿Qué? ¿A quién has visto? –preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- No me jodas que es La Peligros otra vez –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- No, La Peligros no es porque aún no se ha incencidado el bar –contestó Raúl.&lt;br /&gt;- Nenas, sentado al fondo, en la esquina, a la izquierda… camiseta azul; junto a una musculoca vestida de negro y un chocho de pelo largo… no os giréis… pero es uno de mis vecinos… ¡que no os giréis hijas de puta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era inevitable: las dos se giraron en el mismo momento en que mi vecino (fuera cual fuera de los dos) nos veía. Al principio debió hacerle gracia eso de que las maricas se giraran para mirarle de dos en dos (claro, que si te pones esa camiseta marcando pectorales pues es normal que te guste que te miren). Pero cuando me vio (y me reconoció) se le borró la sonrisa de la cara y empezó a ponerse nervioso.&lt;br /&gt;Hugo y Raúl volvieron a mirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres la hija de puta con más suerte que conozco, zorra –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Nena ¿pero ése hombre es de verdad? – preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- Pues el hermano es exactamente igual. IGUAL.&lt;br /&gt;- Hala, como los gemelos de Bel-Ami ¿te imaginas que se la chupan el uno al otro cuando están solos?&lt;br /&gt;- Uy no sé… no tiene pinta de gay –dije yo.&lt;br /&gt;- ¿Hola? ¿Javi? Estamos en La Penúltima, aquí o eres gay o eres marica, no hay más opciones –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Sí que las hay, no me seas estrecha –dije yo-. Aquí hay mucho hetero también ¿eh?&lt;br /&gt;- Hombre, mucho mucho… -dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Bueno, alguno hay –dije yo.&lt;br /&gt;- Sí, alguno puede… pero ya te digo yo que ése de hetero no tiene nada –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- ¿Y cómo lo sabes, lista? –pregunté.&lt;br /&gt;- Pues porque sólo hay que mirarle. Osea. Sentado con una musculoca, con esa camiseta azul marcándole todo lo que se le puede marcar, y esa sonrisa picarona que ha puesto cuando ha visto que le mirábamos, vamos es que no es gay, es maricón perdío. Y ahora, por la cara que estáis poniendo, intuyo que está detrás de mí y ha oído toda esta conversación…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Hugo se giró lentamente para comprobar que sí, que mi vecino estaba justo tras él. De hecho hacía rato que yo le había visto levantarse para venir a saludar pero no quise estropearle el momento a Hugo, que siguió hablando para intentar disimular:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En la que os estoy diciendo que éste chico es igualito, igualito que mi primo Chema, el del pueblo; que es maricón perdío.&lt;br /&gt;- Hola Javi –dijo el vecino.&lt;br /&gt;- Hola… - Uno, no me acuerdo de los nombres de los hermanos. Dos ¡son gemelos! ¡No puedo saber cuál es éste!&lt;br /&gt;- Soy Manuel.&lt;br /&gt;- ¡Eso! Es que no sabía si eras Manuel o… o… el otro. Jajajajaja – Ay chica, qué quieres, las tres copas de vermut me hacen estragos.&lt;br /&gt;- Fran. Bueno, mi madre te lo presentaría como Paco. Es que le gusta más llamarle así.&lt;br /&gt;- Eso, Paco. Y Manuel.&lt;br /&gt;- O Manolo –dijo él.&lt;br /&gt;- ¡Anda coño! ¡Como Paco y Manolo, los de las fotos! –dijo Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gemelo 1 puso una cara así un poco rara y a Hugo y a mí nos dio la risa. En realidad no sé por qué, porque gracia gracia tampoco tenía, pero mira, estamos borrachas y nos reímos de lo que nos da la gana.&lt;br /&gt;Le presenté a Manuel a las dos locas que iban conmigo; le dije, literalmente “las dos locas que te han devorado con la mirada hace un momento se llaman Hugo y Raúl” y ellos se rieron así con esa risa en plan “ay, qué chistoso eres pero qué hijadelagranputa, DESGRACIADA”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato habíamos entablado una agradable conversación entre los cuatro que se basaba en dos temas: lo bueno que está el vermut y el morbo de ver a dos gemelos montándoselo. Pero Manuel, que resultó que era más listo que el hambre, no acabó de decirnos si era gay o no ni si había hecho algo con su hermano o no. Era como preguntarle a alguien del PP si iba a dimitir algún miembro por lo del Gürtel: “Pues mire usted… ni sí… ni no… ni todo lo contrario”. &lt;br /&gt;A la charla se sumaron los dos amigos que estaban con él: Carlos, la musculoca y Sara, la choni. Yo me hice muy fan de Sara la Choni (de hecho se lo dije “Me estoy haciendo muy fan de ti, Sara La Choni” así, con esa gramática mía). Eran un poco estirados pero como nosotros tres tenemos gracia natural pues nos daba igual que no se integraran en la conversación. Manuel, mientras tanto, siguió sin dar muestras de si era hetero, gay o todo lo contrario.&lt;br /&gt;A las dos y pico Carlos y Sara decidieron que se iban a Arena. Hugo y Raúl decidieron que ellas no iban a salir, que al día siguiente querían playa. Manuel me miró y me preguntó: “¿Tú qué haces?” y yo, que quería irme de fiesta pero también quería playa y, sobretodo (tras unos cuantos vermuts más quería follarme a Manuel), respondí:&lt;br /&gt;- Pues no lo sé… es que me iría con vosotros tres a Arena…&lt;br /&gt;- No, yo no voy, me voy a casa que mañana curro –respondió él.&lt;br /&gt;- Ah bueno, es que también quiero ir a la playa mañana así que mejor me recojo ya.&lt;br /&gt;- Pues nada, nos vamos juntos ¡que somos vecinos! Jajajajaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nadie más se rió. Era hetero. Sin duda. &lt;br /&gt;Nos despedimos todos y todas y nos dimos besos y saludos y algunos “agrégame al Faceboooooook” (que es lo que se dice ahora cuando quieres mandar a alguien a paseo de forma educada –como si tras tres frases en las que no me has dicho ni tu nombre fuera a tener datos suficientes para agregarte al Facebook ¿sabes?-) Manuel y yo comenzamos a caminar hacia la parada de metro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos charlando pues de tonterías. De que si qué buen tiempo hace, que si cuánto hace que vives en ese piso, que si qué guay que salgamos por los mismos sitios así podemos recogernos si nos encontramos tirados en la escalera, que si corre que perdemos el metro, que si qué bien esto de tener la parada tan cerca de casa, que si cuidado no manches el suelo que la portera te mata, que si no es tan tarde y no tengo ganas de irme a dormir, que si vente a casa un rato y tomamos algo, que si mejor porque así no despierto a mis padres, que si nos tomamos la última, que si yo pensaba que eras hetero y no me ibas a besar, que si eres activo o pasivo, que si tienes lubricante, que si por quién me has tomado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que si te quedas a dormir después de follarme o te vas a tu casa, que vives aquí enfrente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-5087534937027665816?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/5087534937027665816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=5087534937027665816&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5087534937027665816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5087534937027665816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/06/capitulo-quince-la-penultima.html' title='Capítulo Quince: La Penúltima'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-6551843152597358289</id><published>2010-06-03T19:11:00.001-07:00</published><updated>2010-06-03T19:11:44.051-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Catorce: Así, de esa manera.</title><content type='html'>Aquella noche los chicos y yo habíamos quedado para cenar en un pequeño restaurante asiático del centro. El sitio es en si era una mierda, el típico restaurante japonés grasiento y de decoración espantosa, con un hilo musical de esos que se basa en una sucesión hortera de grandes éxitos de occidente reinterpretados a base de koto, shakuhachi y shamisens.&lt;br /&gt;Algún día, cuando venga a cuento, os explico lo del curso de cultura asiática y lo del profesor japonés de 32 años que resultó ser la excepción que confirma la regla de que los asiáticos la tienen pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué íbamos a esa mierda de restaurante japonés? Pues porque hace varios años –y cuando digo varios digo mogollón- aquel fue el restaurante en el que Hugo me citó cuando nos conocimos por el Bakala. Imagino que su intención era no tenerme mucho rato comiendo ahí y llevarme a su casa a follar como locos, pero al final resultó que nos caímos muy bien y a la media hora nos dimos cuenta de que polvos hay muchos pero gente con la que reírte de verdad no tanta. &lt;br /&gt;Así que cuando Raúl hizo la llamada de emergencia de rigor (esa que te da la oportunidad de dejar tirado al tío con el que has quedado en caso de que no te guste, ya sabes) le invité a unirse a nosotros y de aquel horror de restaurante fuimos a La Penúltima y de ahí fuimos a la Metro… y el resto es historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Así que allí estábamos, sentadas en aquel extraño buffet libre giratorio japonés de nombre impronunciable y baños que sirvieron antaño de fuente de inspiración para un Resident Evil. Llevábamos unos tres cuartos de hora de charla y gracias a la aparición de mis dos vecinos en mi vida había podido evitar el tema que llevaba de hecho evitando dos semanas, lo de B. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sigo diciendo –oí decir a Raúl-. Que no sé qué coño hacemos aquí en vez de en tu casa, ayudando a tus vecinos a instalarse como Dios manda.&lt;br /&gt;- Eso –dijo Hugo-. A la mierda el sushi, yo hoy quiero carne.&lt;br /&gt;- Pues para querer carne te estás poniendo como una cerda comiendo pescado crudo, bonita –le contesté.&lt;br /&gt;- A falta de pan… - contestó él.&lt;br /&gt;- ¿FALTA DE PAN? –gritó Raúl (en este sitio no pasa nada porque gritemos porque lo único que hacen los dueños –que no estamos seguros de cual de los quince japoneses que hay por ahí es el dueño- es mirarnos y sonreír)-. ¡¡Pero si desde que descuajaringaste al camarero de Luigi que no paras de follar, meri!!&lt;br /&gt;- Descuajada ¿qué? –pregunté yo.&lt;br /&gt;- Descuajaringar –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¿Qué coño es eso? –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Pues esto coño. Coges algo así –Raúl cogió un trozo de sushi con su tenedor (porque es incapaz de comer con palillos)- y lo meneas hasta que lo haces cachitos.&lt;br /&gt;El sushi salió volando por toda la mesa en pedazos de arroz que se pegaron hasta en la chaqueta del pobre que teníamos sentado detrás.&lt;br /&gt;- Eso significa descuajaringar.&lt;br /&gt;- Gracias Don Camilo por su explicación –dije yo, sonriendo a los quince dueños que nos miraban sonrientes- y por el ejemplo práctico.&lt;br /&gt;- Bueno, ¿entonces cuando vamos a ver a los vecinos esos tuyos? –preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- Echa el freno, madaleno –dije yo.&lt;br /&gt;- Nena, no hables así. Que pareces sacado de Amar en Tiempos Revueltos –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- O de Física y Química, que es peor –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- No vais a venir a conocer a mis vecinos –y al ver sus caras de pena a lo gatito de Shrek o de niño al que le quitas su regalo de cumpleaños porque se ha portado mal y te lo llevas sabiendo que se lo vas a acabar devolviendo, corregí la frase -. Por ahora. Dadles un par de semanas que se instalen.&lt;br /&gt;- Como las dos semanas sabáticas que te has tomado tú ¿no? –preguntó Raúl.&lt;br /&gt;- Eso nena, dos semanas desaparecida –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- ¡No he estado desaparecida!&lt;br /&gt;- ¡Anda que no! –dijo Raúl-. Si te perdiste el cumpleaños de la Omni y todo.&lt;br /&gt;- Y dale con la Omni. ¡Que yo no iba a ir a la fiesta de cumpleaños de esa mamarracha! –exclamé.&lt;br /&gt;- Pues no sabes lo que te perdiste nena. Unos chulazos… una de alcohol… una de drogas… -dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Pero si tú no te metes nada, maricón –dije yo.&lt;br /&gt;- Que yo no me meta no significa que no aprecie que en una fiesta haya drogas para todos. Eso es ser un buen anfitrion, una persona que se preocupa por las necesidades de sus invitados –explicó Hugo. &lt;br /&gt;- Claaaaaro, como la Preysler. ¿O qué te crees? ¿Qué en las recepciones del embajador sólo hay Ferrero Rocher? –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Depende de dónde sea el embajador –dije yo.&lt;br /&gt;- Bueno, no cambies de tema, cojones –dijo Raúl, en una extraña muestra de pueblerismo heterosexual que fue tan sorprendente que los dueños del restaurante volvieron a mirarnos sonriendo-. ¿Se puede saber por qué has estado dos semanas ahí perdida? He estado preocupada por ti ¿eh? La última vez que una de nosotras no dio señales de vida fue ésta –dijo señalando a Hugo- y ya sabes por qué y cómo acabó todo.&lt;br /&gt;- Oye guapa –se quejó Hugo-. Que lo cuentas como si hubiera hecho yo algo malo.&lt;br /&gt;- Bonita, no te pongas ahora a la defensiva que el argumento de esta historia ha cambiado y ahora ya no va sobre tu exnovio y tu exmejor amiga sino sobre la loca ésta –dijo señalándome- y sus Dos Semanas en el Tibet.&lt;br /&gt;- Qué pesaditas estáis ¿eh? –dije yo, resoplando.&lt;br /&gt;- Hombre tía –dijo Hugo- es que no es normal que tú estés desaparecida. Si ni siquiera cuando te da la Men-O-Pausia te pones así.&lt;br /&gt;- Pero que no me pongo de ninguna manera –dije yo.&lt;br /&gt;- Sí que te pones sí… y yo recuerdo la última vez que desapareciste un par de semanas y luego viniste haciéndote la digna  -dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¿Cuándo? –preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- Cuando le conoció –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¿A quién? – preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- A él –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¿A él? ¿A quién él? – preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- ¡HOSTIA PUTA TÍA! –grité yo (y sí, los dueños del restaurante nos miraron y sonrieron)- Díselo que me tienes hasta el coño con tu puto rollo de Jessica Fletcher. ¡Me puse así cuando conocí a mi ex, Alberto! Me tiré unas semanas de descanso sin hablar con nadie para aclararme las ideas y saber si estaba enamorándome de él o no y mira SÍ, lo ESTABA. Y AHORA ME PASA LO MISMO. ¿VALE? ¿ESTÁIS CONTENTAS YA? HALA, YA LO HE DICHO.&lt;br /&gt;- Joder nena –dijo Raúl-. Qué huevos tienes. Si encima tendremos que pedirte perdón por ser tan críptica.&lt;br /&gt;- Yo no soy críptica, bonita –le contesté-. Críptico es El Código Da Vinci. Yo soy UN SER HUMANO CON SENTIMIENTOS.&lt;br /&gt;- ¡UN SER HUMANO DE LA SENSIBILIDAD, ERES TÚ! –me gritó Raúl.&lt;br /&gt;- ¡¡DESAHOGÁ!! –le grité a Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas de la conversación ya estábamos casi llorando de la risa y los dueños del restaurante (que sí, que no paraban de sonreír) no sabían donde meterse. Por suerte estaban acostumbrados a nuestro numeritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué fuertes me parecéis ambos dos –dijo Hugo-. Te estás volviendo a enamorar.&lt;br /&gt;- Eso creo, sí –dije yo.&lt;br /&gt;- ¿Y de quién, meri? Porque que yo sepa la última persona de la que nos has hablado con la que ha habido algo fue…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl y Hugo se miraron aterrorizados y gritaron a la vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡¡LA PELIGROS!!! –y sí, lo has adivinado NO TIENE MÉRITO: los dueños del restaurante volvieron a mirarnos y a sonreír.&lt;br /&gt;- No nenas no, La Peligros no.&lt;br /&gt;- ¿La Peligros no? Entonces… ¿¿LA JENNY?? –preguntó Raúl.&lt;br /&gt;- ¿QUÉ JENNY, TÍA? –pregunto Hugo.&lt;br /&gt;- ¡LA PAVA DEL ASCENSOR!&lt;br /&gt;- ¡TE HAS VUELTO HETERA! ¡Qué fuerrrrrrrrte! – dijo Hugo.&lt;br /&gt;- No nenas, no me he vuelto heteras. Pero vamos a ver –dije yo-. Cuando yo os cuento mis cosas y tal ¿vosotras a qué prestáis atención?&lt;br /&gt;- A lo que nos in-Teresa, claro –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Yo la verdad es que la mitad de las cosas que dices pues no les hago ni puto caso porque es que hablas mucho tía –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Vaya par de hijas de la gran puta que tengo como amigas.&lt;br /&gt;- Hijas de bitch nena –me corrigió Hugo-. Hijas-de-bitch.&lt;br /&gt;- A ver, cuando me pasó lo del ascensor y me encontré con La Peligros… ¿A dónde iba yo?&lt;br /&gt;- A ver a tu madre –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- A casa de tu… ¿prima? –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- No nenas no. Iba a casa de B.&lt;br /&gt;- ¿De quién? –preguntaron las dos a la vez.&lt;br /&gt;- ¡De B, coño de B!&lt;br /&gt;- ¿Y quién es B? –preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- ¡Ah calla! ¡Tu follamigo el del Grindr! –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¡Mira, te voy a dar un gallifante!&lt;br /&gt;- Joder nena –dijo Raúl-. Es que mira que lo haces todo complicado. Te empeñas en liarnos. ¡Haber dicho lo del Follamigo y nos habríamos enterado a la primera! Que a todo lo que incluya “follar” sí que le prestamos atención.&lt;br /&gt;- Pero meri –dijo Hugo-. ¿Te estás enamorando de un follamigo? Eso es una contradicción muy grande ¿eh? Un desafío a las leyes de la naturaleza que puede provocar un descuajaringuidimento de esos del universo.&lt;br /&gt;- Tú tranquila, Stephen Hawkings, que no sé si me estoy enamorando… Eso es decir mucho. Yo sé que me gusta… como hacía mucho tiempo que no me gustaba alguien.&lt;br /&gt;- Ten cuidado nena –dijo Raúl-. Que el amor… el amor… el amor llega así, de esa manera…&lt;br /&gt;- Que uno no se da ni cuenta –continuó Hugo.&lt;br /&gt;- Pues yo sí que me he dado cuenta. Y ahora no sé cómo decirle que me gusta, porque entre lo complicado que es quedar con él y que además está saliendo con La Peligros.&lt;br /&gt;- De hecho, está entrando –dijo Hugo&lt;br /&gt;- ¿Cómo que está entrando? –pregunto Raúl.&lt;br /&gt;- Pues que está entrando por la puerta de este PUTO RESTAURANTE! –gritó Hugo, que era el único que miraba hacia la puerta del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los dueños del restaurante nos sonrieron y luego fueron a recibir a B y a La Peligros, que acababan de entrar en el puto japonés de los cojones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-6551843152597358289?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/6551843152597358289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=6551843152597358289&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/6551843152597358289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/6551843152597358289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/06/capitulo-catorce-asi-de-esa-manera.html' title='Capítulo Catorce: Así, de esa manera.'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-2955039339338253255</id><published>2010-05-23T15:04:00.001-07:00</published><updated>2010-05-23T15:04:46.146-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Trece: De repente, dos extraños. Y un jodido planeta.</title><content type='html'>Habían pasado dos semanas desde la escena del restaurante. Aquella escena funcionó un poco como mid-season de serie americana. O, lo que es lo mismo, cuando los guionistas se dan cuenta de que van por mal camino y finiquitan una trama de la peor forma posible para poder abrir una nueva etapa que salve los resultados de audiencia y no les cancelen.&lt;br /&gt; Por suerte para mí, esto no es una serie americana. Por desgracia para mí, esto era mi vida y era real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y se puede saber por qué coño has estado así de desaparecida? – preguntaba Raúl, al otro lado del teléfono.&lt;br /&gt;- No he estado desaparecido… - contesté yo. Mentí yo, más bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que había estado desaparecido. La primera semana me la pasé intentando decidir por qué quería ver a B y si realmente quería decirle lo que quería decirle. Y la segunda semana la pasé intentando hablar con él sin tener cerca de La Peligros. Porque estaba claro que decirle a alguien que te gusta (sin estar pasando por la Men-O-Pausia, osea, que iba en serio) con La Peligros cerca era una condena a muerte de tu vida sentimental, amorosa y sexual en los siguientes setenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué no has estado desaparecida? Meri, que celebramos el cumpleaños de la Omni y estaba ahí todo el mundo menos tú.&lt;br /&gt;- Mira Raúl, aunque no hubiera estado desaparecido no habría ido a celebrar el cumpleaños de semejante hija de la gran bitch.&lt;br /&gt;- Cómo eres meri ¡CÓMO ERES!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hablar por teléfono con Raúl es lo que tiene: él decide cuando acaba una conversación. Yo no le había explicado todo lo que tenía que explicarle, pero él había decidido que la conversación había terminado y así era. Yo, que había quedado con B una hora más tarde, en el centro y (¡por fin!) sin La Peligros cerca, decidí que era momento de ponerme guapo. Me fui al baño, me desnudé &lt;s&gt;me puse cachondo al verme en el espejo y me pajeé)&lt;/s&gt; y me di una ducha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al salir  del baño oí ruidos en la escalera. Me acerqué a la mirilla porque si una cosa tengo es que si oigo ruidos en la escalera tengo que mirar (herencia de mi madre), no sea que alguna vecina antigua (que no vieja) se haya caído y se haya hecho daño. ¿Qué las voces que oigo son de dos jóvenes posiblemente atléticos y bien fornidos? Bueno, tal vez ELLOS han tirado a la anciana y le han robado el bolso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero allí no había ni ancianas ni nada. La puerta del piso de enfrente estaba abierta. ¡Nuevos vecinos! Hacía ya dos meses que se habían ido los antiguos inquilinos (el Jona, la Juani, sus dos perros y la madre que los parió a todos) y creo que jamás me había alegrado tanto de perder a alguien de vista. Era consciente de que estaba viviendo un momento histórico y lo estaba haciendo en pelota picada delante de la puerta de mi casa. &lt;br /&gt; Del interior del umbral inexplorado del tercero A emergió una figura. Era grande. MUY grande. Debía medir como un metro sesenta y debía pesar unos setecientos setenta y seis kilos. ¡¡Y era una mujer!! ¡¡ERA MONSTRUOSO!! Recordé la película y lo que el bicho le hizo a todo Manhattan y pensé en lo que me haría a mí si se daba cuenta de que estaba allí mirando. &lt;br /&gt; Mi esperanza de que una adorable (y abierta) pareja de gays musculosos y cultos (y abiertos) se instalara era aplastada por la madre de Gilbert Grape, así que dejé de chafardear y me fui a lo mío. Ciertamente aquella mujer no iba a vivir sola (¡hasta Jabba el Hut tenía compañeros de piso) pero viéndola a ella ya tenía suficiente: nada interesante (again) en el tercero A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tardé un buen rato en elegir qué me iba a poner para aquella cita con B (que él no sabía que era una cita), pero dejé que el amor de Kylie guiara mis manos en el armario y acabé vestido para matar. Ya estaba listo, podía irme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir la puerta entendí mi primer error: no utilizar la mirilla para asegurarme de que no había nadie en el descansillo. Pero ya no había marcha atrás. La mejor forma de no encontrarme con nadie era hacerme el tonto y aunque aún no le había dado al play llevaba los cascos puestos y podía hacerme el tonto. Así que caminé unos pasos con la cabeza gacha, simulando que buscaba algo en los bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y ahí se materializó mi segundo error: si vives delante de la persona más grande del mundo y vas mirando hacia abajo, es de esperar que te incrustes contra ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y así fue. Aquello fue como si el meteorito de Armaggedon me cayera encima con Ben Affleck, Bruce Willis y todos los Aerosmith encima gritando como condenadas. Cuando me recuperé del soberano golpe y pude centrar la mirada me quité los cascos y oí su voz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Niiiiiiiño! ¡A ver si miras por dónde vas! –dijo ella. Pongo que lo dijo, pero en realidad lo gritó a los cuatro vientos. Lo que pasa es que ahora sé que ella todo lo dice así, y paso de estar diciendo que gritó esto y gritó lo otro: ella habla MUY fuerte.&lt;br /&gt;- Perdón, perdón –dije yo, disimulando-. Estaba despistado. &lt;br /&gt;- Ya ya… despistado… Osea que tú eres el mariquita que vive en el B ¿no?&lt;br /&gt;- Pues… ya veo que ha estado hablando con Mercedes, la portera.&lt;br /&gt;- Pues claro niño, lo primero que he hecho nada más bajarme del coche ha sido ponerme al día de la escalera mientras mi marido y mis hijos descargan las cosas. JJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA –y es que si hablando se la oye desde la estación espacial internacional imagínate lo que deben pensar en la otra punta del universo cuando la oyen reírse.&lt;br /&gt;Yo me la quedé mirando, sin saber exactamente qué hacer. Pero una palabra rondaba mi mente: “hijos”. Pero nada, olvídate nena. Mira a la madre, seguro que son como el primo de Harry Potter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero qué maleducada soy –dijo ella-. Me llamo Dolores. Pero llámame Lola.&lt;br /&gt;- ¡Anda! ¡Cómo la canción!&lt;br /&gt;- ¿El qué?&lt;br /&gt;- La canción. No me llames Dolores, llámame Lola.&lt;br /&gt;- ¿Eso es una canción?&lt;br /&gt;- Sí bueno… se hizo famosa hace unos años…&lt;br /&gt;- Niño, si no ha salido en Operación Triunfo a mí no me preguntes. JAJAJAJAJAJAJA –y volvió a reírse y en Pakistán hubo un terremoto y unos niños pastores murieron sepultados junto a sus rebaños. Pero una cabra sobrevivió y fue noticia dos días después en la CNN.&lt;br /&gt;- Pues yo soy Javi. Y ya conocerá a mis padres, que también viven aquí. Ha sido un placer conocerla, Lola. Pero es que he quedado con un amigo y tengo un poco de prisa…&lt;br /&gt;- Di que sí, hay que cuidar a los amigos. No como mi hijo Manuel, que no da un palo al agua, todo el día enganchado a la consolita de los cojones y no sale de casa para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, el primo de Harry Potter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Menos mal que mi pequeño, el Paco, me ha salido más listo. Ése si no está estudiando está en el gimnasio y sino está por ahí con los amigotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espera, espera, ESPERA. Paco. Pequeño. GIMNASIO. Mmmm…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así que… ¿tiene dos hijos? –le pregunté a Lola.&lt;br /&gt;- Sí. Manuel y Paco. Pero no tienes nada que hacer que estos tienen de maricones lo que yo de Claudia Schiffer. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA –y una sacudida hizo que el último trasbordador de la NASA tuviera que abortar su lanzamiento-. Pero ve ve, que llegarás tarde y tu amigo se enfadará.&lt;br /&gt;- Ay sí. Encantado de conocerle Lola.&lt;br /&gt;- Igualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me fui, dejando a Lola detrás. Saqué el iPhone del bolsillo y deslicé el dedo por el cover-flow hasta encontrar el Womanizer y darle al play. Bajé los tres pisos por las escaleras mientras oía cómo el ascensor subía hacia mi planta. Una vez en la portería me encontré con Mercedes, mi adorada Mercedes.&lt;br /&gt;- Buenas tardes –me dijo ella y yo le respondí con mi famosa mirada “te saludo por cortesía, vieja cotilla ¡de mierda!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces les vi. Ni en mis peores fantasías sexuales había podido esperar vivir un momento como aquél. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto al portal del edificio se agolpaban un montón de cajas. Y dos Dioses del Olimpo se disponían a cogerlas. Antes de que las cargaran pude observar sus maravillosos torsos desnudos y di gracias a Dios por haber hecho que llegara por fin el calor y poder contemplar esos pectorales y esos abdominales. Al coger unas cajas todas las venas existentes en esos cuatro brazos se hincharon más que la de María Patiño en una mala noche. Uno de ellos empujó al otro y sonrió, y el otro tuvo un pequeño traspiés y se giró, también sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias, Señor, por meterme en una película de Bel Ami. &lt;br /&gt;Entonces dejaron las cajas, se bajaron los pantalones y se chuparon las pollas el uno al otro. En mi imaginación, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la realidad los dos pasaron junto a mí soltando un débil “Buenas” y yo les contesté con mi boca abierta “no te saludo porque estás demasiado bueno y bastante tengo con evitar empalmarme”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pasar junto a Mercedes ella les dijo:&lt;br /&gt;- Es maricón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me giré, mirando a la puta vieja pensando si darle las gracias o mandarla a la mierda. Ellos se pararon a esperar el ascensor y se me quedaron mirando. Uno de ellos (hasta ese momento eran prácticamente imposibles de diferenciar) se me quedó mirando con cara de mala hostia. &lt;br /&gt;El otro, sin embargo, me sonrió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-2955039339338253255?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/2955039339338253255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=2955039339338253255&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/2955039339338253255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/2955039339338253255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/05/capitulo-trece-de-repente-dos-extranos.html' title='Capítulo Trece: De repente, dos extraños. Y un jodido planeta.'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-4671878855800686135</id><published>2010-04-19T17:40:00.001-07:00</published><updated>2010-04-19T17:40:34.154-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Doce: MAMMA MIA!!!</title><content type='html'>Era sábado por la noche y nuestro amigo Luigi (un italiano que vino a Barcelona un fin de semana desde Milán a follarse a todo lo que se meneaba, se lo folló y luego se quedó vivir aquí) nos había invitado a la inauguración de su nueva pizzería. Bueno, nunca tuvo una antigua, así que técnicamente era su única pizzería.&lt;br /&gt;Como he dicho Luigi se folló a todo lo que se meneaba (incluidos nosotros tres –en semanas diferentes-) así que el local estaba hasta arriba de gente. Por suerte para nosotros Raúl se folló a Luigi más veces que nadie más en el local, aunque nunca llegaron a considerarse nada especial el uno del otro, y por eso teníamos reservada una mesa en el mejor sitio posible: los sillones del fondo. &lt;br /&gt;Estuve tentado de invitar a HoneyB a la cena, pero imaginaba que con él ahí la conversación giraría constantemente en torno al rabo de La Peligros y el trío que nos habíamos montado. Además no veía adecuado invitarle si tenía “algo especial” con Iván. &lt;br /&gt;Lo que me jodía de la historia, en realidad, era que yo nunca había intentado nada con HoneyB porque daba por hecho que no quería tener novio nunca jamás. Y encontrarme con que tiene uno, que es pollón y que es mi amigo el gafe (a.k.a. La Peligros) pues me chocó. De hecho hasta me sentí celoso, lo reconozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué piensas, meri? –preguntó Hugo, que se dio cuenta de lo absorto que estaba yo en mis pensamientos.&lt;br /&gt;- Nada, nada, tonterías – respondí.&lt;br /&gt;- La última vez que dijiste eso nos viniste con la chorrada de que te ibas a vivir a Calatrava de la Reina –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- No era Calatrava de la Reina y no dije que me iba a vivir allí, dije que me lo estaba planteando.&lt;br /&gt;- Pues menos mal que no te lo planteaste mucho –dijo Hugo, sonriéndome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fondo del local vimos aparecer a Luigi. Estaba igual de guapo, elegante y resplandeciente que siempre. Porque sí, Luigi es uno de esos tíos que brillan por si solos. Pero no en plan vampiro marica de Crepúsculo sino en plan carisma ¿sabes? Luigi nos vio y vino corriendo a saludarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Javi! ¡Huuuuuugggggo! ¡Rrrrauuuuul! No sabéis cómo me alegro de veros aquí –dijo él, con un acento italiano que me volvía loco.&lt;br /&gt;- Felicidades Luigi –dije yo-. El local es maravilloso.&lt;br /&gt;- ¡Grazie, grazie! Io sabía que te gustaría. Cuando lo decoraba pensaba “Ma ¿cómo le gustaría a Javi?” ¡Siempre me gustó tu… tu… tu estilo!&lt;br /&gt;- Vaya, gracias –contesté mientras veía a Raúl entrecerrar sus ojos e interrogarme con la mirada.&lt;br /&gt;- Bueno, os dejo disfrutando de la cena. Grazie per venire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye meri –dijo Raúl, cuando nos sentábamos-. ¿Qué rollo te traes tú con Luigi?&lt;br /&gt;- No empieces a liarla, Kiko Hernández, que aquí no ha pasado nada más de lo que ya sabes. Lo que pasa es que a Luigi y a mí nos encanta el diseño y tenemos gustos comunes.&lt;br /&gt;- Ah, ahora que te follen mientras lees El Mueble se le llama tener gustos comunes -dijo Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camarero vino a traernos unos copazos de vino y a tomar nota de la comida que queríamos. Raúl y yo pedimos pizza y Hugo se decantó por un plato de pasta de nombre impronunciable. Todo lleno de ges e íes, a lo volcán islandés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno nena –le dije yo a Hugo-. ¿Has hablado con Mario?&lt;br /&gt;- No. Pero… -continuó antes de que Raúl pudiera decir nada-. …le he llamado como veinte veces. Es que no me contesta.&lt;br /&gt;- Quién te lo iba a decir, ahora eres tú el que va detrás de él –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- No nenas, las que ibais detrás de él erais vosotras –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- ¡Me duele ya la boca de repetírtelo! –dijo Raúl-. ¡Que no le estábamos siguiendo coño, que fue casualidad!&lt;br /&gt;- No nena, eso no fue una casualidad –dije yo-. Una casualidad es lo que está a punto de ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que ellas, que estaban de espaldas a la entrada del restaurante, no se dieron cuenta. Pero yo le vi venir. Y también la vi a ella, claro, vestida de noche y cogida de su mano. De hecho ella fue la primera en verme y trató de evitar que él fijara su mirada en nosotros. Pero al localizarnos por un despiste de la muy zorra, su mirada se clavó en nosotros, sonrió y vino directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola chicos –dijo Mario, estático junto a nuestra mesa con Laura a un lado.&lt;br /&gt;- Hola –dije yo, que era el único que podía hablar porque ya había superado el shock por el que estaban pasando en ese momento Raúl y Hugo.&lt;br /&gt;- Qué sorpresa veros aquí –dijo Mario.&lt;br /&gt;- La sorpresa es que lleves a una mujer de la mano –dijo Raúl, que recuperó el habla de golpe, como si un resorte hubiera saltado en su interior al ver la oportunidad de hacer uno de sus comentarios típicos-. No verte en este restaurante a cuyo dueño nos hemos follado todos, incluído tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario hizo una pequeña mueca y pude ver cómo apretaba un poco más la mano de Laura, que no dejaba de sonreír.&lt;br /&gt;Hugo aún seguí ojiplático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo… bueno… -continuó Mario, titubeante-.  Me invitó Mauro, el socio de Luigi. He trabajado para él alguna vez…&lt;br /&gt;- No sabía que también eras chapero –dijo Raúl. A mí me dio un ataque de risa y se me salió un poco de vino por la nariz. Pero me mantuve ¡digna!-. Bueno, eso explica lo de la nena que hay a tu lado.&lt;br /&gt;- Deberías saber –dijo Laura y eso me causó un shock a mí porque yo pensaba que esta chica no sabía hablar (de verdad, es que NUNCA –ni cuando era amiga de Hugo- la he oído hablar)-. Que Mario es uno de los mejores gestores de su empresa y Mauro es uno de los mejores clientes que tienen.&lt;br /&gt;- Y tú deberías saber –continuó Raúl- que nos importa un bledo.&lt;br /&gt;- ¿Se puede saber qué haces aquí? –dijo Hugo de repente, que debió despertar unas líneas de diálogo antes pero el shock le duraba hasta ahora.&lt;br /&gt;- Me sorprende que me preguntes eso –dijo Mario- cuando te has pasado toda la semana llamándome.&lt;br /&gt;- Porque quería hablar contigo de lo del juicio, a ver si te has pensado ahora que quiero volver contigo después de saber que el coño de esta hija de la gran puta ha pasado por tu boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora fue Raúl el que expulsó vino por su nariz. Pero no fue por risa, fue por asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hugo, no hace falta usar ese lenguaje –dijo Mario- Y no me gusta que insultes a mi novia.&lt;br /&gt;- ¿Tu no…? ¿Tu novi…? ¿¿TU NOVIA?? – gritó Hugo, que se levantó de golpe arrojando su servilleta al suelo y se preparó para liberar el Kráken que llevaba dentro-. Mira, pedazo de cabrón. Esta tiparraca no es tu novia, es una zorra insípida que se aprovechó de mí para que alguien se la follara de una vez por todas porque no sé si lo sabes pero antes de estar contigo llevaba DOS AÑOS SIN COMERSE UNA SOLA POLLA.&lt;br /&gt;- En realidad fue un año y diez meses –dijo Laura, excusándose.&lt;br /&gt;- Sigue siendo demasiado, lerda –respondió Raúl.&lt;br /&gt;- Y tú…  ¡¡¡TÚ ERAS UNA PASIVORRA!!! Si seguro que la tontadelculo ésta tiene que ponerse un arnés para satisfacerte porque si no tienes un buen cacho de carne metido hasta el fondo en ese culo que tienes más dilatado que el puto túnel de Vallvidriera no hay manera de que te corras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto es obvio que todo el restaurante estaba en silencio observando  la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡Así que NO ME TOQUES LAS PELOTAS ahora con la tontería de que la hija de puta de Laura es TU NOVIA!! ¡¡Si follamos hace un par de semanas!! ¡¡PERO SI AÚN ME HUELEN LOS DEDOS A TU CULO, QUÉ COÑO VAS A SER HETERO!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un momento de silencio en que todos esperábamos que Mario respondiera o que Laura (que ahora era la que vivía el shock que en este capítulo hemos vivido todos, ella al descubrir que Mario y Hugo se habían acostado hacía poco) saliera corriendo.&lt;br /&gt;Pero nadie en el restaurante fue capaz de decir nada, salvo Raúl y yo, que sólo pudimos decir una cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡¡¡¡BRAVO!!!!! –y nos levantamos de la mesa y comenzamos a aplaudir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los demás comensales no decían nada mientras nosotras dos aplaudíamos como si Lady Gaga hubiera cantado Bad Romance delante nuestro. Pero aún no sabíamos que faltaba el bis.&lt;br /&gt;Hugo se giró y nos miró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esperaos nenas, que ahora viene lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a mirar a Mario, le agarró de la corbata y lo levantó del suelo (no me preguntéis cómo coño lo hizo) para estamparlo contra la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta tontería que te tienes montada con nosotros acaba aquí y ahora. Mañana mismo vas a retirar la demanda porque está claro que fue un puto accidente y que a la zorrita de “tu novia” no le pasa nada en las cervicales porque mira la cara de bien follada que trae.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario empezó a soltar una lágrima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y como vuelva a verte, oírte, olerte o saber de ti te juro por lo que más quieras que te mato no, que te tragas toda la puta discografía de Madonna, incluyendo singles y EP’s japoneses. ¿Te queda claro?&lt;br /&gt;- S… sí… -contestó Mario, que ya estaba llorando (igual que Laura).&lt;br /&gt;- Pues ahora… - Hugo soltó a Mario-. Me despido de ti, para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le pegó tal puñetazo que las gafas de Mario salieron volando, seguidas de un diente y de un chorro de sangre. Laura le ayudó a levantarse y ambos salieron del restaurante ante el estupor general. &lt;br /&gt;Antes de volver a sentarse Hugo se giró en busca de Luigi. Cuando lo localizó entre la multitud le gritó:&lt;br /&gt;- Luigi, coño, ¿nos has invitado a cenar o desayunar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luigi se echó a reír, y  se puso a aplaudir a Hugo. El resto del restaurante hizo exactamente lo mismo. Raúl y yo, comenzamos a gritarle lo de “¡Y reina, y reina, y guapa, y guapa!” No sólo porque había liberado el Kráken con un estilazo y una hombría que hasta a mí me había puesto cachondo (pero vale ya de folleteo entre personajes de esta historia que esto al final va a ser peor que una reunión familiar de Los Borbones), sino porque había conseguido solucionar el tema de Mario, el del accidente, el de la demanda y el de Laura en una sola y creíble secuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprended, guionistas de LOST.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nena –le dije a Hugo- ¿se puede saber qué te ha pasado?&lt;br /&gt;- Mira, puedo aguantar que me ponga los cuernos. Puedo aguantar que sea con una mujer. Puedo aguantar que meta a mis dos mejores amigos en la cárcel. Incluso puedo aguantar que se traiga a sea puta y nos joda la cena. Pero que me diga que es su novia… ¡¡qué me diga que es hetero!! Lo siento pero eso sí que no.&lt;br /&gt;- Claro que no –dije yo-. Ahora haz lo mismo con mi ex, el que se va a casar con una mujer.&lt;br /&gt;- No nena, a ese le partes tú solita la cara, que yo bastante tengo con lo mío –dijo Hugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl cogió la mano de Hugo y comenzó a olisquearle los dedos índice y corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué haces nena? –preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- Comprobar si era verdad eso de que tus dedos aún huelen a su culo.&lt;br /&gt;- ¡Serás guarra! – dije yo.&lt;br /&gt;- Guarra ¡y hambrienta! ¡Como no venga ya esa puta pizza me como al camarero, así de claro te lo digo –dijo Raúl, lo suficientemente alto como para que todos los camareros (y Luigi) le oyeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la cena Luigi nos invitó a una fiesta para celebrar el éxito de la noche. Le agradeció a Hugo que introdujera un poco de “passione” en la fiesta y que bautizara el restaurante con la sangre de ese “figlio de putana” de Mario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche Luigi, Raúl y un camarero se montaron un trío que dejó en ridículo todo lo que hice con La Peligros y HoneyB. Y mira que el momento en que La Peligros me la chupaba mientras B me follaba y se rompió una pata de la cama y tuve que agarrarme a la estantería en la que B tenía puestas las fotos de sus sobrinos para no acabar todos estampados contra la mesita de noche fue de órdago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hugo se folló a un camarero que al día siguiente tuvo que pedir el día libre porque le dolía todo el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me volví a casa más solo que la una sin poder dejar de darle vueltas a la idea de que quería volver a ver B. Y ver a B implicaba volver a ver a La Peligros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-4671878855800686135?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/4671878855800686135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=4671878855800686135&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/4671878855800686135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/4671878855800686135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/04/capitulo-doce-mamma-mia.html' title='Capítulo Doce: MAMMA MIA!!!'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-3270083115348679660</id><published>2010-04-15T17:26:00.000-07:00</published><updated>2010-04-16T18:19:54.251-07:00</updated><title type='text'>Capitulo Once: Aftersex</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Un trío con La Peligros? –dijo Raúl-. Eso supera con creces todas las absurdidades que nos han ocurrido estas semanas tía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Incluso lo del juicio de Mario– dijo Hugo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Hostia lo del juicio… yo aún no me lo creo –dije yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estábamos sentados en una mesa del Dietrich, tomando un café. Era un viernes por la tarde. El buen tiempo se empezaba a notar en el ambiente y en las camisetas sin mangas que llevaban los chulazos del GayXample.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Lo cierto es que sí, hice el trío con La Peligros y con B. La cosa fue un completo desastre. Ya me extrañaba a mí que para llegar a casa de B hubieran habido tantas desgracias; lo del ascensor, lo del cubata… y las que vinieron luego. Que si el bote de lubricante vacío, los condones que se rompían, el Popper caducado y sí, cómo no: la lefa en el ojo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Que yo no sé vosotras cómo lo lleváis, pero una gota de lefa en el ojo QUEMA.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No quise entrar en detalles con mis dos amigos sobre cómo había la cosa con B y La Peligros en la casa. Sólo tenía una cosa que decirles:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Si no fuera por lo tremendamente gafe que es, La Peligros sería un polvazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Pollón? – preguntó Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pollón. De las gordas sin pelar, como a ti te gustan – le contesté.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Sin pelar? – preguntó Hugo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Sí nena –le aclaró Raúl.- Sin circuncidar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Aaaaaah… -dijo Hugo, y le dio un trago al vodka naranja que tenía en la mesa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Tías –dije yo- ¿no es un poco pronto para empezar a beber?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Nunca es pronto si la priva es buena–dijo Raúl, y le pegó un trago a su Gin Tonic.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Qué hétera te pones cuando hablas de alcohol, so puta – dijo una voz a nuestro lado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Allí estaba. Cómo no. Era fin de semana y estábamos en el GayXample, así que era inevitable encontrárnosla. De hecho es inevitable encontrársela en cualquier cosa que suene a, lleve el nombre de, huela a gay. La Omni, por Omnipresente. Era como Dios pero nos caía aún peor. Porque lo peor no era encontrársela en todas partes, es que no había manera de quitársela de encima. Lo cual aumentaba esa sensación de que estaba en todas partes porque si te la encuentras en el Circuit Festival todo el pabellón acaba saliendo con la sensación de que no se la ha quitado de encima así que es probable que además de ser omnipresente tenga el don de la ubicuidad y dé por culo en Dolby Digital y en 3D.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Fíjate, y tú que no pareces hetera ni hablando de fútbol – contestó Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Uy! Hétera yo,  dice ésta –soltó La Omni, con toda la pluma que pudo, como si quisiera dejar claro que era gay no, lo siguiente – Yo no quiero parecer eso que luego todo se sabe en esta ciudad tan pequeña.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Sobretodo para un culo como el tuyo –dijo Raúl. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Qué has dicho? – contestó la Omni, mientras Hugo y yo nos aguantábamos la risa como podíamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Que es que estamos ocupadas ¿sabes? – contestó Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Haciendo qué? ¿Buscando a quien os pague la fianza? Que ya me he enterado de lo de ese juicio vuestro…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues muy poco enterada estás, querida, porque lo del juicio al final nada – contesté yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Cómo que nada? Si me ha dicho un pajarito que lo mismo acabáis entre rejas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Mira guapa –dijo Raúl- Si yo acabo entre rejas será por haberte matado a ti, no por estrellar accidentalmente mi coche contra el del ex de la petarda ésta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Oye nena –dijo Hugo – Sin faltar ¿eh?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Joder tía, que es con cariño –dijo Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues eso no es lo que me ha dicho mi amigo el que trabaja en los juzgados…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Cuántas veces te tengo que repetir –contestó Raúl- Que los hombres que te pagan por chupársela no son tus amigos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Tú te crees muy graciosa –le dijo La Omni a Raúl, agitando una mano mientras con la otra sostenía un vaso de Nestea – Pero veremos quién es la que ríe la última.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues tú, como siempre –dijo Raúl – Porque eres la tonta que siempre entiende el chiste tarde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ante tal muestra de ingenio (hasta yo estaba sorprendido por las ácidas respuestas de Raúl) La Omni no tuvo más remedio que levantar su cabeza, soltar un “Huh!” entre la ofensa y el ridículo y largarse a la barra, donde había dos maricas que trataban de que no las viera sin éxito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Tía, cómo te pasas con ella – le dijo Hugo a Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Es que es la única manera de quitársela de encima. Qué agobio de marica. –dijo Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Estoy contigo –dije yo – Una vez me la encontré en el metro y me dio tanto por culo que me salté tres paradas porque no me dejaba bajarme sin acabar de contarme no sé qué historia de ella, un lavabo en la Metro y Jordi González.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Se encontró a Jordi González en el lavabo de la Metro?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Qué va! Que había estado viendo La Noria y se quedó encerrada en el lavabo y no sé qué se había tomado que estuvo una hora sentada en la taza pensando que la entrevistaba Gloria Sierra mientras el González vomitaba en el baño de al lado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues no sé qué se tomó –dijo Raúl – pero yo quiero probarlo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Bueno tías –dijo Hugo - ¿Al final qué vais a hacer con lo de Mario?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues jodernos y pagarle la reparación. Y tú ya podrías hablar con él a ver si se baja del burro y retira la demanda por acoso – dije yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Ah! ¡Ahora queréis que hable con él! – gritó Hugo, indignada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Pues claro, so zorra! –dijo Raúl- es tu ex joder, hazle entrar en razón. Fue un accidente coño, la culpa es de Pedralbes que está construido todo a mala leche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Tías, es que tenéis que reconocer –continuó Hugo- que es bastante sospechoso que justo os chocarais con su coche ¡con Laura dentro!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- También es sospechoso que éste –dijo Raúl, señalándome- se acostara con La Peligros y alguien haya decidido omitir los detalles de ese encuentro sexual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Mira nena –dije yo- Yo te prometo que te lo cuento, pero ahora no que no me siento con ganas. ¡Que me han demandado! Y encima tenemos a la zorra de la Omni contándoselo a todo el mundo. Seguro que en nada se entera mi madre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pero tía –dijo Raúl- si hoy en día que te demanden es lo más cool que te puede pasar. Con suerte nos hacen una concentración de apoyo en Arena ¿te imaginas? Como cuando detienen a un perroflauta de la UB por tirarle una piedra a un Guardia Urbano o cuando acusan a Garzón de cualquier chorrada inventada para que Rita Barberá conserve los Louis Vuitton.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Con la diferencia de que yo me lavo el pelo y no llevo un Vuitton colgando del brazo – contesté.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Bueno nenas – dijo Hugo – Yo intentaré hablar con Maio por lo del coche. Pero estoy seguro de que no me creerá. ¡Si hasta yo no me creo que fuera casualidad!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Tú cree lo que te salga del coño – dijo Raúl- Si voy a la cárcel saco el blog ése en el que publicamos lo de que íbamos a joderle el coche a Mario y digo que lo escribiste tú.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Coño! ¡El blog! –grité yo - ¡Si Mario lo encuentra lo usará como prueba de que íbamos a por él!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Nena ¿pero cómo coño va a encontrar eso? –dijo Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hugo cogió su cubata y le pegó un trago tan rápido y tan largo que sólo le faltaba un cartel de neón gigante en la cabeza que dijera “HE HECHO ALGO POR LO QUE ME VAIS A MATAR” para delatarse un poco más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Qué has hecho, maricón? – preguntó Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Bueno… ¿os acordáis de que me follé a Mario?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- No nena, no nos acordábamos. Total, si todo lo que nos está pasando viene del hecho de que te puso los cuernos y luego te lo follaste, te enfadaste con nosotros, me pegaste una hostia y cuando nos fuimos en coche nos chocamos con él. –dijo Raúl - ¡Menos mal que me lo has recordado HIJADELAGRANPUTA!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- No hace falta usar ese tono tía –dijo Hugo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Eso, que luego va y te arrea –dije yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues el día que me acosté con él… estuvimos mucho rato hablando y como parecía que la cosa se iba a arreglar entre nosotros…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Ay Dios… -dije yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- No me jodas que se lo contaste –dijo Raúl.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Sí. Le dije que habíamos pasado el verano planeando vengarnos de él pero que al final todo había quedado en unas risas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡PEROMIRAQUERESTONTADELCULO! –gritó Raúl, así con tanta rapidez que me sorprende que lo entendiéramos - ¡¡¡Pero cómo se te ocurre!!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Es que no pensaba que iba a pasar esto! Además, él se rió y dijo que le hacía gracia lo de la venganza y tal. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Sí claro, hasta que nos chocamos con él y le descolocamos una cervical a la zorra de tu exmejor amiga – dije yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Oye nena –dijo Raúl, mirando a Hugo – Últimamente por juntarnos contigo nos están pasando muchas desgracias. A ver si la Chari te ha echado un mal de ojo a ti también y eres La Nueva Peligros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Tía, no te pases! –gritó Hugo-. Yo lo hice sin querer joder, si hubiera imaginado que podía pasar esto me callo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pues ya me dirás qué hacemos –dijo Raúl-. Seguro que el hijo de puta tiene el blog ya impreso y listo para llevárselo al juez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Vais a necesitar un buen abogado – dijo Hugo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Sé exactamente a quien llamar –dije yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- No tía no –dijo Raúl-. No puedes hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Es necesario –contesté.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Pero… pero… ¡¡no podemos recurrir a ella!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿De quién habláis? –preguntó Hugo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- De una amiga común. Tú no la conoces.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Y no sabes la suerte que tienes! –gritó Raúl-. Javi, te lo pido por favor. Te lo suplico. Haré lo que sea. Haré la calle si hace falta para pagar un buen abogado. ¡Volveré a acostarme con Imhotep si hace falta! Pero por lo que más quieras…&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;¡¡NO LLAMES A ALLY MCBEAL!!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-3270083115348679660?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/3270083115348679660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=3270083115348679660&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/3270083115348679660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/3270083115348679660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/04/capitulo-once-aftersex.html' title='Capitulo Once: Aftersex'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-2491318762055806393</id><published>2010-04-01T11:19:00.000-07:00</published><updated>2010-04-01T11:20:17.307-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Diez: Encerrado</title><content type='html'>Una semana después del choque con el coche de Mario la situación se había vuelto totalmente rocambolesca.&lt;br /&gt;Él nos acusaba de haberle seguido hasta darle un golpe y destrozarle el BMW. Hugo se enfadó con Raúl y conmigo, pero no sabemos si se cabreó porque le jodimos el coche al su ex –con el que se había acostado tras ponerle éste los cuernos con la mujer que iba en el coche que nosotros aplastamos- o por haberle jodido el coche a su ex –con el que bla bla bla- sin estar él presente.&lt;br /&gt;Además Laura, la mujer con la que Mario se había acostado se pasó una semana llamándome diciendo que le dolía el cuello y que pensaba denunciarnos por lesiones. Pero, como dijo Raúl: “Las lesiones que tiene esa zorra ya estaban ahí antes de que le diéramos el golpe: y es que por mucho que te den por detrás gilipollas no te vuelves, ya lo eras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que yo estaba deprimidísimo en mi casa sin saber qué hacer, hundida en mi miseria y bebiéndome un destornillador a las 19:40 de la tarde de un jueves cualquiera cuando, de repente, sonó mi teléfono. No sabia quién era ni me importaba: cogí el móvil, lo apagué y lo tiré lo más lejos que pude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo había llegado a esa situación? ¿Y por qué me hacía esa pregunta si realmente no me pasaba nada? Creo que fue cosa del alcohol, que me hizo plantearme dudas que no venían a cuento. Mirando la pantalla del ordenador de repente vi que se conectaba HoneyB.&lt;br /&gt;HoneyB no es Beyoncé (aunque viendo la cantidad de gente que tengo agregada al MSN -¡gracias Bakala!- no sería sorprendente que alguno de ellos fuera la mismísima Lady Gaga). HoneyB es un chico muy majo que conocí por el GrindR (una aplicación del iPhone que te detecta los gays que tienen cerca) y que resultó ser un chulazo de escándalo que vivía a dos calles de mí y que, por lo general, estaba más salido que yo.&lt;br /&gt;De hecho no tardé ni tres frases en decirle, claramente, que quería acostarme con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que oye, puede que tenga que pierda un amigo y tenga que pasarme varios capítulos yendo de juicio en juicio como una Ana Obregón cualquiera pero en este capítulo YO FOLLO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la cosa no resultó como yo había previsto. Para empezar HoneyB me pidió que le llamara, cosa que nunca jamás habíamos hecho. Lo nuestra era quedar por el propio MSN. En realidad casi no conocía ni su voz, sólo para decirme las frases típicas durante un polvo y un par de cumplidos tras el polvo y adiós, hasta la próxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí el móvil, le llamé y contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola Javi –dijo él en cuanto descolgó el teléfono.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa? –pregunté yo, sin saludar.&lt;br /&gt;- ¿Cómo que qué pasa?&lt;br /&gt;- Hombre, nunca me has hecho llamarte antes de quedar, algo tiene que pasar.&lt;br /&gt;- Ah… bueno sí –dijo él, con la voz algo temblorosa-. Verás… Es que me apetece mucho follar contigo…&lt;br /&gt;- Y a mí contigo, lo sabes, tengo ganas de sentir tu polla…&lt;br /&gt;- Vale, vale, espera. Tengo que decirte algo. Estoy con alguien.&lt;br /&gt;- ¿¿¿PERDOOOOOOOOOONAAAAA?? –si tuviera melena la habría echado hacia atrás en un claro gesto de indignación.&lt;br /&gt;- Que estoy con alguien.&lt;br /&gt;- Ya ya, te he oído. Pero ¿estás con alguien en plan que estás ahora con alguien o que estás saliendo con alguien?&lt;br /&gt;- Un poco las dos cosas, en realidad… Verás… Es un chico al que conocí hace unos días y no sé, hay muy buen rollo entre nosotros.&lt;br /&gt;- ¿Pero cómo se te ocurre echarte novio? Joder Be, esa polla tuya es un bien cultural que se tiene que compartir con todo el mundo.&lt;br /&gt;- Ya ya, si ése no es el problema.&lt;br /&gt;- ¿Ah no? ¿Entonces?&lt;br /&gt;- Pues que… resulta que este chico con el que estoy… pues es bastante abierto en temas sexuales y justamente hemos entrado al MSN a ver si encontrábamos alguien con quien… bueno… con quien montarnos un trío.&lt;br /&gt;- Ah… un trío… -de repente la conversación cobró un sentido totalmente distinto, mucho mejor, sin lugar a dudas. Si HoneyB me proponía un trío estaba clarísimo que el otro tío tenía que ser un chulazo de escándalo porque HoneyB sólo se acuesta con chulazos de escándalo (y sí, soy totalmente consciente de lo poco modesto que suena esto pero es que YO ESTOY QUE ROMPO.&lt;br /&gt;- Sí, un trío… y por eso te he pedido hablarlo primero… a lo mejor no te…&lt;br /&gt;- ¿Qué no me? ¿¿Qué no me?? –otro momento melena al viento-. ¡Pues claro que me!&lt;br /&gt;- Ah… pues… entonces ¿te apuntas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que ni le contesté. De hecho el tiempo desde ahí hasta que llegué a su casa fue tan fugaz que no recuerdo si quiera qué pasó hasta que me subí al ascensor de su edificio. ¿Y por qué recuerdo lo del ascensor? Porque fue justo al pasar el cuarto que la cabina empezó a temblar y, de repente, se detuvo. La luz se apagó y quedó encendido únicamente el piloto de emergencia. &lt;br /&gt;No me lo podía creer: estaba a las puertas de un polvo de escándalo y me quedaba encerrado en el ascensor. ¡No era posible! Si no fuera porque iba directo a la cama de HoneyB y su novio, el follador, pensaría que todo esto era culpa de quien tú y yo sabemos: La Peligros.&lt;br /&gt;Apreté como una histérica el botón de emergencia y grité unos cuantos “socorro”s hasta que oí una voz que me pedía que me calmara y me explicaba que habían tomado nota de la incidencia y que en breve un técnico se pasaría por allí a rescatarme.&lt;br /&gt;- ¡Pero es que no puedo esperar!&lt;br /&gt;- Le entiendo, le entiendo –me decía la voz del ascensor-. El técnico ya está de camino, no se preocupe, en muy poco tiempo estará usted sana y salva.&lt;br /&gt;- Soy un tío.&lt;br /&gt;- Ah… perdone… por su voz tan aguda le confundí con una mujer, disculpe.&lt;br /&gt;- No tengo una voz aguda ¡¡es que estoy histérica!!&lt;br /&gt;- ¿Histérica?&lt;br /&gt;- ¡Ay nena! ¡No te me pongas ahora en plan Bibiana Aído y SÁCAME-DE-AQUÍ!&lt;br /&gt;- Relájese, respire profundamente, piense en…&lt;br /&gt;- Ahora mismo, nena, no puedo pensar en otra cosa que no sea este puto ascensor y el polvazo que me estoy perdiendo por estar aquí encerrado.&lt;br /&gt;- ¿Disculpe? –preguntó la chica del otro lado, que dejó de repente de utilizar su tono relajante y tranquilizador para pasar al de choni chafardera.&lt;br /&gt;- Verás tía, es que estoy pasando un momento muy estresante en mi vida y he quedado con un follamigo para pasarme la tarde follando como sólo follan los jugadores de fútbol cuando ganan la Liga. Y encima el tío me ha dicho que me estaba esperando ¡con otro maromo!&lt;br /&gt;- ¡Un trío! Siempre he querido hacer uno ¿sabes? –me dijo ella-. Pero a mi novio le da palo.&lt;br /&gt;- ¿Y eso? ¿No se supone que a los tíos les molan esas cosas? –pregunté yo.&lt;br /&gt;- Claro, pero es que yo quiero un trío con dos tíos. Y quiero que se lo monten entre ellos también…&lt;br /&gt;- Uy nena, tú tienes mucho vicio…&lt;br /&gt;- Bueno… un poco –y se rió.&lt;br /&gt;- Y claro, a tu novio eso de meter a otro maromo…&lt;br /&gt;- Claro, no le mola nada. Osea, él dice que con otro tío vale, pero que sólo si no tiene que tocarle ni nada. Pero yo creo que lo dice por quedar bien, porque sé que le van los rabos.&lt;br /&gt;- Nena, para que me vas a poner cachondo.&lt;br /&gt;- Bueno, ¿no ibas a echar un polvo? Piensa que si te calientas ahora ya entrarás preparado para la acción…&lt;br /&gt;- No, no, si yo preparado para la acción estoy siempre. Lo que pasa es que se me hace raro empalmarme mientras hablo con una mujer cuyo nombre ni siquiera conozco.&lt;br /&gt;- Me llamo Jennifer.&lt;br /&gt;- Encantado Jennifer, yo soy Javi.&lt;br /&gt;- Un placer. Oye, que me acaba de decir el técnico que está a punto de llegar.&lt;br /&gt;- Ah, ok. Pero a mí eso me da igual. ¿Por qué sabes que a tu novio le van los rabos?&lt;br /&gt;- Bueno, a ver… que yo no digo que sea gay… pero alguna vez le he visto mucho porno bi por el ordenador y una vez se dejó el Faryfox…&lt;br /&gt;- Firefox…&lt;br /&gt;- ¿Perdona?&lt;br /&gt;- No, no, nada, continúa…&lt;br /&gt;- Pues se dejó el Faryfox abierto y vi que había estado escribiendo en un foro sobre tíos bisexuales.&lt;br /&gt;- Jenni, tía, no me digas más. Tu novio quiere un rabo. Es evidente.&lt;br /&gt;- ¡Claro! Y a mí me daría morbo ver cómo se lo follan… seguro que no es la primera vez que lo hace.&lt;br /&gt;- Seguro que no, a estas alturas raro es el hombre que no ha sido penetrado analmente por un amigo o por un pepino.&lt;br /&gt;- ¿Un pepino?&lt;br /&gt;- Claro tía, los pepinos son ideaAAAAAAAAHHH!!!&lt;br /&gt;- ¿¿¿JAVI??? ¡¡¡¡JAVI!!!! ¿ESTÁS BIEN?&lt;br /&gt;- Sí sí tía Jenny, es que se ha puesto en marcha el ascensor y me he dado un susto que no veas.&lt;br /&gt;- Vaya, con lo interesante que se estaba poniendo ahora el tema…&lt;br /&gt;- Oye tía, si quieres te paso mi teléfono y quedamos un día para hablarlo tranquilamente.&lt;br /&gt;- Ah, pues venga, pásamelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho y hecho: antes de llegar al octavo (donde vivía HoneyB) La Jenny ya tenía mi número de teléfono y habíamos quedado en hablar esa noche para contarle qué tal el trío y quedar un día para tomar un café y discutir sobre su novio, el bisexual.&lt;br /&gt;Una vez en el octavo me dirigí al portal de HoneyB y presioné el timbre. Al poco rato la puerta se abrió y apareció Be, con un cubata en la mano –típico en él- vestido con un tejano a medio abrochar que dejaba ver sus AussieBum y la camisa abierta, dejando al descubierto sus perfectos abdominales y el poco vello que tenía en el pecho (y que me volvía absolutamente loco).&lt;br /&gt;- Sí que has tardado… -dijo, dándome un pequeño beso en los labios.&lt;br /&gt;- No te vas a creer lo que me ha pasado –dije yo, acariciando su estómago-. Me he quedado encerrado en el ascensor.&lt;br /&gt;- ¿En serio? –y se apartó de la puerta para dejarme entrar. Al pasar yo la cerró y caminamos tranquilamente hacia el salón, cruzando el pasillo.&lt;br /&gt;- Sí, en serio. Pero lo divertido es que me he acabado haciendo amigo de la chica que me atendía por el teléfono de emergencia. Y me ha estado contando cosas muy interesantes sobre su novio bisexual…&lt;br /&gt;- ¿”Interesantes”?&lt;br /&gt;- Bueno, que me ha puesto bastante cachondo…&lt;br /&gt;- Jajajajajaja –dijo Be, y acto seguido me empujó contra la pared y me comió la boca como hacía mucho que no me la comían -. Echaba de menos tus labios.&lt;br /&gt;- Y yo tu lengua –contesté.&lt;br /&gt;- Quiero que conozcas a mi chico.&lt;br /&gt;- Y yo quier conocer a tu chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente a Be se le escurrió el vaso del cubata de entre las manos, se estampó contra el suelo y un cristal se le clavó en el pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda! –gritó.&lt;br /&gt;- ¿¿Qué ha pasado?? –gritó alguien desde el salón. Inexplicablamente esa voz me resultaba familiar.&lt;br /&gt;- Nada nada –respondió Be-. Se me ha caído el cubata, tranquilo.&lt;br /&gt;- Ven al baño –le dije a Be y lo llevé al baño para limpiarle la herida y ponerle una tirita. Me senté en la taza y tras limpiarle la herida en la bañera saqué el botiquín del armario (sí, sé perfectamente donde lo guarda todo porque he follado en todos los rincones de esta casa) empecé a curarle un poco la herida.&lt;br /&gt;- No sé que me ha pasado, se me ha resbalado –dijo Be.&lt;br /&gt;- Tranquilo, no es culpa tuya. Con todo lo que ha pasado seguro que La Peligros está por el barrio.&lt;br /&gt;- ¿Quién? –preguntó Be, intrigado.&lt;br /&gt;- La Peligros. Un amigo nuestro que es un poco gafe el pobre.&lt;br /&gt;- ¿Y se llama así? ¿La Peligros?&lt;br /&gt;- No, no. Se llama Iván.&lt;br /&gt;- ¿Me llamábais? –preguntó alguien desde la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, efectivamente. Has acertado. Cuando arrivo a casa ti mereci un premio. Vamos, que sí, que lo has adivinado. Que sí, que era ella. Allí estaba. Era él. Sin duda. Sin trampa ni cartón. De forma casual y absurda.&lt;br /&gt;En el umbral del baño estaba la explicación a lo del ascensor, a lo del cubata y a todo lo que tenía que pasar después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque resulta, RESULTA: que el chico tan majo que mi follamigo Be había conocido hacía unos días y con el que pretendía que me montara un trío era, nada más y nada menos que él. El inconfundible e inimitable Iván: también conocido como…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PELIGROS.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-2491318762055806393?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/2491318762055806393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=2491318762055806393&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/2491318762055806393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/2491318762055806393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/04/capitulo-diez-encerrado.html' title='Capítulo Diez: Encerrado'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-5497802153499253998</id><published>2010-03-24T21:16:00.000-07:00</published><updated>2010-03-24T21:17:12.375-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Nueve: Ironías del destino</title><content type='html'>- ¿¿¿PERDOOOOOOOOOOOOONA??? –exclamé yo, mirando a Hugo, que se había quedado allí quieto con las manitas en su bolso con esa carita de no haber roto nunca un plato.&lt;br /&gt;- Mira, yo desisto –dijo Raúl y me señaló-. Tú que vas a ir a la boda hetero de tu ex, yo que me he vuelto puta y ahora esta que se ha acostado con el tío que le puso los cuernos con su mejor amiga. Nena, que maten al guionista de esta película porque esto no hay quien se lo crea.&lt;br /&gt;- Explícanoslo, YA. – dije yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hugo nos miraba aún con esa carita de niño bueno y yo llegué a creerme que de verdad estaba avergonzado por lo que había hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues… No os lo he querido contar porque sé cómo os ponéis cada vez que os hablo de lo del Plan y lo de putear a Mario. Pero el tío se ha pasado todo el verano agobiándome con mensajitos y con llamadas y con mails… si hasta se abre cada día un perfil nuevo en el GayRomeo para que cuando me conecte vea su cara y un “Lo Siento” bien grande en la pantalla de inicio.&lt;br /&gt;- Qué romántico –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- El caso –continuó Hugo- es que el otro día llegué a casa y me lo encontré en la puerta. Estaba sentado en el rellano y por lo que parecía llevaba horas ahí, llorando. A mí… pues mira, se me encogió el corazón…&lt;br /&gt;- No nena –le corté-. Lo que se te encogió fue el cerebro.&lt;br /&gt;- ¡O el esfínter! –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¡No! ¡No fue eso! –gritó Hugo-. Tenéis que comprender que yo a Mario le he querido mucho y que sí, que jamás le perdonaré lo que me hizo pero… aún siento algo por él ¿vale? Es el hombre de mi vida.&lt;br /&gt;- ¡De la tuya y de la de muchas otras! –le gritó Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces Hugo, que parecía que realmente se creía lo que estaba diciendo, soltó su bolso y le arreó una soberana hostia a Raúl que no sólo me dejó a mí boquiabierto sino que juraría que todo Portal de l’Àngel se detuvo durante un segundo a mirar; como en El Show de Truman cuando se les acoplan los sonotones a todo el pueblo.&lt;br /&gt;Entre los tres se hizo el silencio. Yo observaba la cara de Raúl, que se ponía roja por momentos, y veía cómo en su mejilla izquierda iba apareciendo la marca de la mano de Hugo. Éste se había quedado paralizado, sus ojos se llenaron de lágrimas y una cayó por su mejilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin decir nada Hugo se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección a Plaza Cataluña. Raúl hizo lo propio, pero en dirección a la Catedral, hacia su coche.&lt;br /&gt;- Nena –dije yo. &lt;br /&gt;Pero Raúl me hizo una señal con la mano para que me callara. Y mira, yo otra cosa no, pero callada tampoco me puedo estar.&lt;br /&gt;- Ah no, si no me vas a dejar decir nada entonces no voy contigo.&lt;br /&gt;- ¡Pues no vengas!&lt;br /&gt;- ¡Pues no voy!&lt;br /&gt;- ¡Pues no vengas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que no me movía de mi sitio Raúl me miró (aún con la cara toda roja) y me gritó:&lt;br /&gt;- Quieres hacer el puto favor de venir conmigo, maricón.&lt;br /&gt;- Sí, señorita Escarlata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el trayecto al coche no dije ni “mu”. Me dediqué a seguir a Raúl, cuya cara poco a poco iba bajando de tono (era como mirar un catálogo interactivo del Pantone) hasta alcanzar su blanco natural. Es que no os lo he dicho, pero Raúl es tan blanco que podría pasar perfectamente por un extra de True Blood.&lt;br /&gt;Una vez en el coche respiró profundamente y me miró:&lt;br /&gt;- ¿Tú te crees? Con lo que he hecho yo por él.&lt;br /&gt;- Ya…. se ha pasado. Pero también es cierto que está en una situación complicada.&lt;br /&gt;- No, estaba en una situación dura. Ahora que no tiene amigos sí que está en una situación complicada.&lt;br /&gt;- Para el carro, Hannah Montana. Que se ha pasado tres pueblos pero no por eso vamos a dejar de ser sus amigos.&lt;br /&gt;- ¿Ah no?&lt;br /&gt;- No. Reconoce que nos estábamos pasando. Que sólo hace tres meses que pasó todo y es normal que aún esté un poco confundido. Además, tú y yo también nos hemos acostado con nuestros exes. &lt;br /&gt;- Sí, pero no hemos montado tanto drama.&lt;br /&gt;- ¿Perdoooooona? Manda huevos que esto lo diga yo, pero yo hace un año y medio que dejé a Alberto y aún sigo emparanoiado.&lt;br /&gt;- Eso es verdad. Y cuando yo viví lo de Paco… también me volví un poco loca.&lt;br /&gt;- No. Tú loca estás. Lo que te volviste fue imbécil. ¿Te duele?&lt;br /&gt;- ¿El qué? ¿La hostia o tu ataque gratuito?&lt;br /&gt;- La hostia.&lt;br /&gt;- Pues claro que me duele.&lt;br /&gt;- La verdad es que nos la merecíamos los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl alzó su mano y me soltó un guantazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¿PERO QUÉ HACES HIJA DE LA GRAN PUTA?!&lt;br /&gt;- ¿No dices que nos la merecíamos las dos? Pues hala, ya está. Justicia divina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me dio la risa.&lt;br /&gt;Raúl arrancó el coche entre carcajadas y salimos del parking. Decidimos que no teníamos ganas de ir a casa, ni de meternos en un bar, ni de hacer nada, así que decidimos dar vueltas por Barcelona con las ventanillas bajadas y la música a toda hostia. Es divertido hacerlo de vez en cuando. Probadlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, ocurrió.&lt;br /&gt;No me pidas que te explique exactamente cómo fue. Sólo sé que sonaba “Telephone” en el iPhone y que Raúl que conducía hacía de Honey B. y yo de Lady GaGa (pero con pene ¡y qué pene!). Estábamos por la zona de Pedralbes, no sé cómo nos metimos entre tanta oficina y tanta mandanga. &lt;br /&gt;A mí esa zona de Barcelona siempre me ha puesto nervioso porque es como el un túnel del terror de la DGT: no sabes por qué calle te saldrá un coche, ni si te has metido en contra dirección… a veces ni siquiera sabes que hay una calle ahí y de repente ¡PLAF! ¡un coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mira, más o menos eso fue lo que pasó. Íbamos Raúl y yo cantando como gilipollas gritando lo de “EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH” y para cuando nos dimos cuenta el morro del coche de Raúl estaba empotrado en el culo de un BMW.&lt;br /&gt;No nos hicimos daño.  Y dado el ataque de risa estúpida que nos dio seguramente el conductor del otro vehículo daría por hecho que íbamos puestos hasta las trancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Raúl y yo nos reíamos como gilipollas alcé la vista y vi el culo del BMW. Miré la matrícula y algo en ella me resultó familiar. Ese número… 4 8 15 16 23 42&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es broma. 2269. ¿2269? ¿De qué me sonaba a mí un BMW con matrícula dos, dos, seis, nueve?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas del BMW se abrieron. Las del coche de Raúl también. Bueno, no se abrieron coche, que al MariCo(n)che le tenemos cariño pero no es KITT, las abrimos nosotros. Y fue al bajarnos del coche y encontrarnos frente a frente con los ocupantes del BMW cuando a Raúl y a mí casi nos da un patatús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que si no teníamos bastante con todo lo que acabábamos de vivir, como si no fuera suficiente que él fuera puta, yo hubiera sido invitado a la boda de mi ex y que Hugo le hubiera pegado una hostia (y él otra a mí); ahora Raúl y yo habíamos estrellado –sin querer- nuestro coche…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra el BMW de Mario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo peor no era eso. Lo peor no fue bajarnos del coche para comprobar que del asiento del conductor se bajaba el ex de Hugo. Lo peor fue ver cómo del asiento del copiloto se bajaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cariño, La Peligros no (pero seguro que no andaba lejos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del asiento del copiloto se bajó, vestida como una soberana zorra, Laura. Sí. Laura. La misma Laura examiga de Hugo que se había acostado con Mario, su novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, que todo quedaba en familia. Os dije que el karma es sabio y que había actuado contra Mario. Pero no me hicisteis caso. Bueno, seguramente no os acordáis porque hace tres meses que publiqué eso. Pero sí amigas, el karma es sabio. Y de hecho eso fue lo que le transmití a Raúl con la mirada cuando le dije lo de:&lt;br /&gt;- Mira el lado bueno: AL FINAL LE HEMOS JODIDO EL COCHE.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-5497802153499253998?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/5497802153499253998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=5497802153499253998&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5497802153499253998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5497802153499253998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2010/03/capitulo-nueve-ironias-del-destino.html' title='Capítulo Nueve: Ironías del destino'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-6328900451010265203</id><published>2009-12-06T20:48:00.000-08:00</published><updated>2009-12-06T20:50:14.659-08:00</updated><title type='text'>Capítulo Ocho: DIARIO DE...</title><content type='html'>Vale, aclaremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este verano, en una de esas muchas fiestas que acabaron conmigo tirado en la acera, Hugo de rodillas en el baño y Raúl bebiéndose hasta el agua de la condensación que caía de los conductos del aire acondicionado conocimos, en Arena (¡dónde sino!) a una chusma muy chusma. Chusma-quete-mueres. Que, por otro lodo, es lo esperable si vas a lo que nosotros conocemos como “El Antro”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que entre toda esta chusma-quete-mueres había un camarero que ya debía estar ahí cuando el local era una sede de la Falange en el 47, que se encaprichó con Raúl. Hugo y yo intentábamos por todos los medios que el contacto entre Raúl e Imhotep (como le bauticé yo, que soy el cinéfilo del grupo) fuera el mínimo posible sino inexistente, pero Raúl siempre ha tenido esa capacidad innata para acercarse y tocar lo que no debe. No puede no tocar. Es como cuando de pequeños fuimos de excursión con el colegio al Museo de la Ciencia (sí, Raúl y yo fuimos juntos al cole) y él se puso a tocar todos los botones que encontraba. Hasta que tocó uno que resultó ser una alarma de invencidos y se lío una que aquello parecía una escena eliminada de El Coloso en Llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total que, no sabemos cómo, Raúl se nos escapó… Bueno, sí que sabemos cómo: ya os digo que rara era la noche que Hugo no acababa con la boca llena y yo en la calle, en la pista o en casa de algún desconocido hablando sin parar (es lo que tengo, que no me callo ni sobrio ni ebrio). Pues en uno de estos despistes Raúl acabó en la barra de Imhotep y éste, después de invitarle a una copa y acariciarle un poco la cara (un escalofrío recorre mi cuerpo mientras escribo eso) le ofreció irse a la cama con él. &lt;br /&gt;Raúl, según cuenta, soltó una carcajada tan sonora que casi mata del susto a las cuatro maricas con lentillaCAS (porque hoy en día las maricas no se ponen lentillas, se ponen unos plásticos en los ojos que te servirían para bajar el Yang-Tsé haciendo rafting con toda tu familia navegando en ellas). Ante esa poco disimulada negativa, Imhotep tiró de lo único que a Raúl le hace perder los papeles. No, no le dio entradas para el “Adagio Tour” de la Naranjo. Le ofreció quinientos euros si se montaba un trío con él y con su novio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, en nuestra inmensa sabiduría, dimos por hecho que el novio de Imhotep era un escarabajo gigante que había encontrado en una de sus múltiples reencarnaciones en Egipto, al que mantenía con vida en casa a base de ofrecerle carne fresca de jóvenes incautos que aceptaban dinero a cambio de sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me preguntéis por qué, pero Raúl se lo creyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las muchas personas que conocimos este verano fue a Jesús Vázquez. Cuidado. NO ESTOY HABLANDO DEL PRESENTADOR. Resulta que un día entramos a El Antro inusualmente pronto y en el centro de la desierta pista había un chulazo de casi dos metros que parecía un clon de Jesús Vázquez (ahora sí que me refiero al presentador). Guapo, facciones marcadas, pelo corto, barba de tres días y una camisa hortera. Pero hortera que te cagas de lo hortera que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hugo, que sea la hora que sea es pisar el Antro y ya está borracho como una cuba (debe ser el desinfectante del baño, que le afecta) se lanzó a por él como una loba en celo (con sus tacones de aguja magnética incluidos) y se llevó un chascazo al comprobar que el maromo tenía novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como Jesús Vázquez –dije yo. Y así se quedó con ese nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos a la cafetería del Corte Inglés. Yo acabo de contar que mi ex, Alberto, se va a casar con una mujer. Pero la noticia que ha tumbado mi vida se ha visto eclipsada por la revelación de Raúl.&lt;br /&gt;Finalmente aceptó el dinero de Imhotep para acostarse con él y con su novio y descubrió, con mucha sorpresa, que el novio de Imhotep era el susodicho maromo buenorro bautizado por nosotros tres como Jesús Vázquez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lo pongo una vez más seguro que acabo saliendo en Google.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ¿qué me estás contando? –exclamó Hugo. Esto va justo después del final del capítulo anterior, por si te has perdido con el Flashback que me acabo de marcar.&lt;br /&gt;- Pues eso tía. Que la momia está con el maromazo. Me contaron que llevan ocho años juntos y que están planeando casarse pero lo tienen súper chungo.&lt;br /&gt;- Claro, aún no es legal casarse con seres no-muertos –digo yo.&lt;br /&gt;- No nena –me interrumpe Raúl-. Lo tienen súper chungo porque resulta que el maromo necesita divorciarse y su exmujer no le quiere firmar los papeles.&lt;br /&gt;- No jodas que Jesús Vázquez está casado con una mujer –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Tía –dije yo-. Deja de decir ese nombre que aún nos buscaremos un marrón de copyrights cuando publique esto en el blog.&lt;br /&gt;- De eso hablamos otro día –me contesta-. Porque si te vas a dedicar a publicar en Internet todo lo que hacemos… mal vamos.&lt;br /&gt;- Eso –dice Raúl-. Que a mí tampoco me hace gracia ver mi intimidad ahí dispersa a los cuatro vientos.&lt;br /&gt;- ¿Pero qué coño dices, Mila Ximénez? Si tú tienes la misma intimidad que una actriz porno en el festival erótico nena. Que toda Barcelona te conoce y sabe al dedillo todo lo que haces.&lt;br /&gt;- Menos lo que os estoy contando –dice Raúl, muy seriamente.&lt;br /&gt;- Hasta que lo publique –dije yo.&lt;br /&gt;- ¡Y dale! –grita Hugo.&lt;br /&gt;- A ver –digo yo-. En una de las reuniones de las HijadeBitch de este verano decidimos que teníamos que llevar un diario de lo que íbamos haciendo y coincidimos que lo mejor era publicarlo todo para que así si alguna otra marica se encontraba en nuestra situación supiera qué hacer. ¿Es o no es verdad?&lt;br /&gt;- Sí… bueno… -dijeron los dos.&lt;br /&gt;- Pues ya está. Si tú ahora, Raúl, decides ser puta, pues se publica. Porque tú imagínate que algún otro gay de Barcelona es tentado por el poderoso bolsillo de Imhotep. Pues digo yo que querrá saber qué tal calza el hombre ¿no?&lt;br /&gt;- Si es que a eso se le puede llamar “hombre” –dice Hugo.&lt;br /&gt;- Hombre no, nena –dice Raúl-. SÚPER hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hugo y yo nos miramos asombrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Veinticuatro centímetros, nena.&lt;br /&gt;- Pero eso ¿quién? ¿Imhotep o el maromazo? –pregunté yo.&lt;br /&gt;- LOS DOS.&lt;br /&gt;- ¿Me estás diciendo que entre los dos sumaban casi 50 centímetros de rabo? –dijo Hugo, muy pudoroso él, como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl asentía con la cabeza mientras se llevaba una mano al pecho y con la otra sorbía un poco del agua que aún quedaba en su vaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te juro tía –dijo tras tragar-. Que hubo un momento que sentí que las dos se tocaban a la altura de los pulmones.&lt;br /&gt;- JAJAJAJAJAJAJA –me dio un ataque de risa.&lt;br /&gt;- ¡Neeeeena! –gritó Hugo-. ¡Que te ensartaron como a la de Holocausto Caníbal!&lt;br /&gt;- JAAAAAAAAJAJAJAJAJAJA –mi ataque de risa y yo: inseparables.&lt;br /&gt;- Disculpen, si no les importa… están molestando al resto de comensales y les agradecería que, dado que sólo han consumido un botellín de agua, se marcharan del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto, obviamente, no lo dijo ninguno de nosotros. Nos lo decía un señor trajeado, engominado y muy educado que se había acercado a nosotros. A estas alturas de la vida me han echado de tantos sitios tantas veces (y en situaciones en las que he agradecido no tener sentido del ridículo) como para ponerme a discutir porque me echen de la cafetería de El Corte Inglés. Al levantarnos de la mesa vimos que las tres mujeres que había a nuestra derecha nos miraban entre el terror y el escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú imagínate que eres Ana Botella y entras al despacho de Rajoy sin avisar y te lo encuentras vestido de cuero y con un becario pegándole latigazos en la espalda. ¿Visualizas la cara que se te quedaría? Pues ÉSA es la cara que tenían estas mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl se les acercó, agachó la cabeza junto a ellas y les dijo:&lt;br /&gt;- Tienen que probarlo señora. Una por delante y otra por detrás. Es… -hizo un gesto, como el que prueba un chocolate exquisito-. Mano de santo. ¡Y vosotras tenéis otro agujero! ¡Imagínate nena! –me grita a mí-. ¡¡TRES POLLAS A LA VEZ!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí a estas alturas de la función me duele la mandíbula de reírme. Hugo no sabe dónde meterse (porque cuando no está borracho es muy pudoroso) y Raúl se va indignado. Pero no porque le echen, sino porque nadie le ha aplaudido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final no nos echan de la cafetería. Nos echan del edificio. Y ahí estamos nosotras, en Portal de l’Àngel, esperando a que en cualquier momento venga un cámara de CALLEJEROS  a preguntarnos por la prostitución en nuestra ciudad.&lt;br /&gt;Comenzamos a caminar hacia la plaza de la Catedral, que Raúl ha dejado allí aparcado el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nenas –dijo Hugo-. Que yo también tenía algo que contaros pero claro. Entre lo de tú ex –me señala-. Y lo de tu nueva profesión de tragasables en el Circo del sol…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me da otra vez la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues no he podido. Pero bueno, que tampoco es tan importante ¿eh? Que si eso ya os lo cuento en otro momento–termina Hugo.&lt;br /&gt;- Ah no, no, no, no. Cuéntanos, ¿qué te ha pasado, corazón? –pregunta Raúl, aún con su faceta de Showman encima.&lt;br /&gt;- Pues… que me he follado a Mario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl y yo nos paramos en seco mientras Hugo sigue caminando como si nada. A mí se me ha cortado la risa de golpe y Raúl ha transmutado de Showman a PsychoKiller en treinta segundos. Me sé de uno que en el próximo capítulo va a recibir una soberana patada en el culo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-6328900451010265203?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/6328900451010265203/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=6328900451010265203&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/6328900451010265203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/6328900451010265203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2009/12/capitulo-ocho-diario-de.html' title='Capítulo Ocho: DIARIO DE...'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-6831743934034606556</id><published>2009-10-21T20:14:00.001-07:00</published><updated>2009-10-21T20:14:36.283-07:00</updated><title type='text'>Capítulo Siete: MAL KARMA!</title><content type='html'>Pasaron varias semanas desde que decidimos crear el malvado Plan para vengarnos de Mario. Cosa que, realmente, no significa que lo creáramos. Decidir hacer algo y hacerlo son dos cosas radicalmente distintas y nosotros lo sabíamos. Los días siguientes a la reunión de las Hija de Bitch en casa de Hugo tomamos la decisión de reunirnos cada tarde para comer y ponernos a planear cosas; pero nos enganchábamos a ver el Sálvame (primero con la excusa de aprender a ser malas, luego ya por puro placer) y nos pasamos medio verano sin hacer ni el huevo y abandonando nuestros deberes de delincuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otoño se acercaba y lo más emocionante que nos había pasado fue la fiesta que nos pegamos en el Circuit Festival, el pedo tremendo que se agarró Raúl y el polvo a no-sé-cuantas bandas que echó Hugo en uno de los baños. Yo me había mareado y estaba en una grada abanicándome y recibiendo proposiciones indecentes de un señor que, creo, era descendiente de Tutankamón. Pero descendiente en plan hijo; nieto como mucho. Osea, que debía tener como tres mil años.&lt;br /&gt;El resto del verano lo habíamos pasado de playa en playa y de fiesta en fiesta. Hugo sacaba el tema de la venganza porque insistía en que le destrozáramos el coche a Mario. Raúl le calló una tarde de domingo de resaca diciendo una tontería sobre la venganza, los platos fríos y el Fairy. Yo no lo entendí entonces y no lo entiendo ahora pero a Hugo debió llegarle muy hondo (lo que le dijo Raúl o lo que se había metido la noche anterior) y estuvo bastante tiempo que no mencionaba el tema; de hecho, cada vez que sentía ganas de partirle la cara a Mario, se metía en el BoyBerry se quedaba más ancha que larga.&lt;br /&gt;¿Qué hacía yo? Pues volver al trabajo después de las vacaciones, morirme de asco y sacar el tema de mi ex Alberto cada vez que tenía ocasión.&lt;br /&gt;Sí, lo reconozco. El tema del famosísimo Plan fue un chasco. Un fraude. Un flop. Pero también lo fue el Hard Candy  de Madonna y ahí estábamos nosotras, en primera fila el día del concierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya sabes lo que tiene el karma: que el día menos pensado va y te pega un hostión que no te esperabas. Y, al parecer, eso fue lo que le pasó a Mario. El ex de Hugo. Pero no adelantaré acontecimientos. Era sábado por la tarde, yo estaba en casa pensando si me hacía falta salir para comprarme alguna otra camiseta o si con mis Yulupuki ya tenía bastante; y sonó mi móvil. En la pantalla, su nombre. El demonio en persona me llamaba. ¡A mí!&lt;br /&gt;- Hola Alberto.&lt;br /&gt;- Hola – dijo él.&lt;br /&gt;- Hola – dije yo.&lt;br /&gt;- Hola – volvió a decir él.&lt;br /&gt;- Sí, hola.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Un momento de silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¿Qué tal? – preguntó él.&lt;br /&gt; - Bien… bien… ¿y tú?&lt;br /&gt; - Aquí… tirando… con mis cosillas y tal…&lt;br /&gt; - Ah… guay… ¿la familia bien?&lt;br /&gt; - Sí. Todos bien, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Otro momento de silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¿Querías algo? – pregunté yo, harto de tanta tontería.&lt;br /&gt; - Pues… la verdad es que sí. Quería pedirte un favor pero claro… después de todo lo que ha pasado… no sabía siquiera si me ibas a coger el teléfono.&lt;br /&gt; - Hombre, ahora que lo dices yo también me sorprendo de haber contestado.&lt;br /&gt; - Sé que me porté fatal contigo.&lt;br /&gt; - Hombre… fatal… fatal… no –dije yo-. Te portaste como un hijo de la gran puta.&lt;br /&gt; - Ya… jejejeje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Espera. ¿JEJEJEJE? ¿¿QUÉ COÑO TIENE DE GRACIOSO?? Mira, yo sé que no os he contado todo lo que me hizo este maldito bastardo. Pero no era para soltar un “Ya… jejejeje”. Si Alberto fuera un ex de Madonna, la rubia habría conseguido legalizar el asesinato para cepillárselo ella misma y luego grabar un single que rompiera el Billboard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¿Y qué OTRO favor quieres pedirme?&lt;br /&gt; - Pues… quería invitarte…&lt;br /&gt; - ¿A tomar café para explicarme por qué me hiciste lo que me hiciste y pedirme perdón?&lt;br /&gt; - A mi boda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo y mi puta manía de no dejar a los demás terminar sus frases.&lt;br /&gt; Mira, no te voy a engañar. El teléfono se me cayó al suelo. Estuve como en la serie esa de FlashForward, viendo mi futuro durante un rato. Me vi a mí mismo en esa boda, sonriendo como un imbécil ante un montón de invitados que me miraban fijamente sabiendo que yo era el imbécil que había topado con Alberto en su mala época y que no había conseguido lo que su actual novio sí: convertirlo en un hombre hecho y derecho.&lt;br /&gt; Yo y mi puta manía de montarme películas. Cuando conseguí recuperarme del susto, del espanto, del pánico y del terror (y de los celos, la envidia, la rabia y la ira) y articulé la primera pregunta (“¿Con quién coño te casas?”) descubrí que el muy hijo de la gran puta se casaba ¡¡¡con una mujer!!!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; - QUÉ-FUER-TOR –dijo Hugo, cuando se lo expliqué a él y a Raúl, sentados en una mesa de la cafetería de El Corte Inglés.&lt;br /&gt; - Lo sé –dije yo-. Aún no sé cómo sobreviví a ese impacto.&lt;br /&gt; - Si has sobrevivido a la Loba de Shakira, sobrevives a cualquier cosa tía – dijo Raúl.&lt;br /&gt; - ¿Y qué más te dijo? – preguntó Hugo.&lt;br /&gt; - Pues nada. Que le haría mucha ilusión que fuera porque me considera una de las personas más importantes de su vida y de las que más le han marcado y que quiere que esté cerca de él en un momento tan importante.&lt;br /&gt; - Claro, y si cae una enculada rápida en el lavabo mientras la novia reparte las ligas pues mejor que mejor ¿no? – dijo Hugo.&lt;br /&gt; - Ese hombre –dijo Raúl-. O es tonto, pero tonto tonto como un zapato; o es una de las mentes más retorcidas del universo, capaz de una maldad sólo comparable a las de Hitler, Stalin y el jefe de programación de TeleMadrid.&lt;br /&gt; - ¿Y qué le dijiste tú? – dijo Hugo, que intentaba inútilmente reencauzar el relato.&lt;br /&gt; - Pues… que me lo tenía que pensar.&lt;br /&gt; - ¿Pero qué te tienes que pensar? A ver ¿QUÉ TE TIENES QUE PENSAR? – gritó Raúl-. No hay nada que pensar. No vas a ir ¡Y PUNTO! ¿Quieres pensar algo? Piensa qué coño hacemos en la cafetería del puto Corte Inglés nena. Que me van a cobrar siete euros por este vaso de agua. ¡Si los camareros fueran guapos aún! ¡¡Pero son feos!! ¡Y viejos! ¡¡Y NO SOPORTO A LOS CAMAREROS FEOS!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hugo y yo nos habíamos quedado en silencio observando el momento de histeria que le acababa de dar a Raúl. Durante su speech se había levantado dos veces del asiento y se había vuelto a sentar. Por suerte en la cafetería sólo había tres señoras con el sonotone apagado (es lo que tiene la cafetería de El Corte Inglés, que tienen menos concurrencia que una capilla en Chueca) y el camarero estaba muy ocupado moliendo café y nadie se había dado cuenta. Pero nosotros sabíamos a qué venía todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Raúl –dije yo-. Lo mío es fuerte porque es muy fuerte. Pero lo tuyo… lo tuyo no tiene nombre.&lt;br /&gt; - Eso –dijo Hugo-. No me puedo creer que lo hayas hecho.&lt;br /&gt; - Que lo hiciera la Peligros cuando le abandonaron sus padres, tiene un pase –dije yo.&lt;br /&gt; - Que lo hiciera, y hablo siempre supuestamente en base a rumores, Ivonne, también –dijo Hugo, que había aprendido mucho de ver el Sálvame.&lt;br /&gt; - Pero que hayas aceptado el dinero del camarero octogenario del Antro para acostarte con él y con su chico… ESO NO TE LO PERDONAREMOS EN LA VIDA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Raúl se puso las gafas de sol, se llevó la mano a la frente y agacó la cabeza.&lt;br /&gt; Sí, lo sé. Estás perdido. Pero es que estas cosas pasan así ¿sabes? Un día te despiertas pensando que el hecho de que tu ex te llame para invitarte a su boda con un chocho es lo peor que puede pasar pero no. Porque cuando piensas que la vida no puede sorprenderte más, va y lo hace. Y descubres que uno de tus mejores amigos, al que hace unas semanas un camarero feo, antiguo (por no decir algo peor) y con menos morbo que la peli porno de Carmen de Mairena le ofreció dinero por montarse un trío con él y con su novio, acabó aceptando la oferta y entró a formar parte del exclusivo (y antiquísimo) club de las mujeres de la vida alegre. &lt;br /&gt; Vamos, que se había vuelto chapero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - He de decir –añadió Raúl una vez recuperada su compostura-. Que sí, acepté su dinero. Era mucho dinero y ya sabéis cómo soy yo con el dinero, que me quema en las manos y lo necesitaba porque los de la financiera de la Fnac me están llamando cada día que me van a arrancar los ojos como no pague.&lt;br /&gt; - Eso no es excusa tía – dije yo-. Mira, yo que seas puta pues vale. Pero joder, que tienes un potencial. No con ESO. ¡Que es como acostarse con José Luis Moreno!&lt;br /&gt; - ¡¡Peor!! ¡¡Es como acostarse con José Luis Moreno dentro de cincuenta años!! – exclamó Hugo.&lt;br /&gt; - ¡¡ES QUE NO HABÉIS VISTO AL NOVIO DE RICARD!! – exclamó Raúl.&lt;br /&gt; - ¡¡Pero si te sabes el nombre y todo!! – grité.&lt;br /&gt; - ¿Y qué coño tiene el novio del tío ese? ¿Eh? ¿EH? ¿EEEEHHH? – preguntó Hugo.&lt;br /&gt; - Si os lo cuento, tenéis que prometerme que no se lo diréis a nadie.&lt;br /&gt; - Prometemos –dijimos Hugo y yo a la vez.&lt;br /&gt; - No me voy a andar con rodeos. Sé que no os lo vais a creer de buenas a primeras pero… es cierto. Lo comprobé con mis propios ojos antes de aceptar la oferta. Y… bueno… el novio de Ricard, mi amante geriátrico, es Xus.&lt;br /&gt; - ¿Xus? – pregunté&lt;br /&gt; - Sí. Xus. –dijo Raúl, que al ver que no reaccionábamos añadió-. Jesús, coño.&lt;br /&gt; - ¿¿Jesús de Nazareth?? – preguntó Hugo.&lt;br /&gt; - ¡NO COÑO! –gritó Raúl-. ¡¡¡JESÚS VÁZQUEZ!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Muerta me quedé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-6831743934034606556?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/6831743934034606556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=6831743934034606556&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/6831743934034606556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/6831743934034606556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2009/10/capitulo-siete-mal-karma.html' title='Capítulo Siete: MAL KARMA!'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-7480127660512637858</id><published>2009-07-31T10:55:00.001-07:00</published><updated>2009-07-31T10:55:37.773-07:00</updated><title type='text'>Anteriormente en Hijadebitch...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/SnMwFeE1QvI/AAAAAAAAAg8/-t6IZz1KlAU/s1600-h/hdbrelpro.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 347px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/SnMwFeE1QvI/AAAAAAAAAg8/-t6IZz1KlAU/s400/hdbrelpro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364684451659203314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-7480127660512637858?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/7480127660512637858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=7480127660512637858&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7480127660512637858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7480127660512637858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2009/07/anteriormente-en-hijadebitch.html' title='Anteriormente en Hijadebitch...'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/SnMwFeE1QvI/AAAAAAAAAg8/-t6IZz1KlAU/s72-c/hdbrelpro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-1487594277467836422</id><published>2009-07-17T15:34:00.000-07:00</published><updated>2009-07-17T15:35:54.939-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia'/><title type='text'>Capítulo Seis: EL PLAN</title><content type='html'>Alejados ya de La Peligros y esperando estar completamente a salvo de los males de ojo de las gitanas adolescentes que pueblan los recuerdos de las vidas de nuestros amigos, Raúl y yo nos decidimos a irnos cada uno a nuestra casa.&lt;br /&gt;Fue justo cuando emprendimos el camino al parking en el que Raúl había dejado el coche cuando la oí… era una voz conocida… que me llamaba desde la distancia… &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Desátame… o apriétame más fuerte…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Durante un instante dudé. Alcé la vista al cielo por si el Armagedón había comenzado y los jinetes del Apocalipsis venían entonando a Mónica. Pero no pasaba nada. &lt;br /&gt;- Nena –dijo Raúl-. ¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;- Tía… tantos años de petardeo empiezan a pasarme factura… oigo el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Desátame&lt;/span&gt; de la Naranjo en mi cabeza…&lt;br /&gt;- ¿En tu cabeza?&lt;br /&gt;- Sí tía… como una voz en mi interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl, sin inmutarse, abrió su bolso, rebuscó un poco y sacó su movil. Estaba sonando y su tono, cómo no, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Desátame&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿¿¡¡Llevas un tono del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Palabra de Mujer&lt;/span&gt;!!?? –le grité.&lt;br /&gt;- Sí nena ¿qué pasa?&lt;br /&gt; -Pues que si &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Europa&lt;/span&gt; ya está pasada de moda ¡¡¡imagínate eso!!! ¡¡¡Que lo presentó en el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sorpresa, Sorpresa&lt;/span&gt; nena!!!&lt;br /&gt;- Calla coño, que llama Hugo –Raúl descolgó el teléfono-. Hugo cariño ¿qué pasa?... Aha… aha… sí… sí sí sí… ¿en serio?... claro… ¡anda que no!... sí… sí… claro que puedes contar con nosotras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo intentaba descifrar de qué iba la conversación y qué era aquello para lo que Hugo podía contar con nosotros dos. Es más, no se me ocurría nada para lo que la loca del Desátame y yo pudiéramos ser útiles en absoluto. Pero él seguía…&lt;br /&gt;- Claro tía, estoy totalmente de acuerdo. Y Javi también, que dice que está encantao… -Raúl me miró y me guiñó un ojo mientras asentía con la cabeza-. Pues entonces listo… claro meri, ya sabes que nosotros encantados. Veeeeenga… un besito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué? –pregunté.&lt;br /&gt;- ¡Naaaah! Que Hugo nos ha pedido un favor y le he dicho que sí, claro. Bueno, pues me voy a mi casa…&lt;br /&gt;- Y una mierda nena, dime qué te ha pedido.&lt;br /&gt;- Pues nada… lo típico cuando estás en ese plan de cabreo con tu novio porque te ha puesto los cuernos con una mujer… Ayudarle a superarlo… sacarle de fiesta… presentarle chicos… que quememos el coche de Mario… lo típico, vamos.&lt;br /&gt;- Espera. ¿Quemar el coche de Mario?&lt;br /&gt;- Sí bueno… eso es en realidad lo único que nos ha pedido. Que le ayudemos a incendiar el coche de Mario.&lt;br /&gt;- ¡¡Y qué más! –dije yo, estallando en una carcajada.&lt;br /&gt;- Oye tía, es nuestra amiga y lo está pasando mal. &lt;br /&gt;- Vale nena, pero no voy a quemar un coche en plena Barcelona.&lt;br /&gt;- ¿Qué insinúas? ¿Qué si lo robamos y lo quemamos en un descampado a las afueras sí que nos ayudas?&lt;br /&gt;- Mira Colombo, no me líes. Aquí nadie va a quemar nada. Ni coches, ni nada. Vamos a ir ahora mismo a casa de Hugo y nos va a abrir la puerta y le vamos a quitar la tontería a hostias si hace falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl, sorprendido porque por una vez asumía yo el liderato de este dúo dinámico que nos habíamos montado, me siguió en mi camino a la casa de Hugo. Nos subimos al coche, conecté el iPhone y le di al play del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;HIJADEBITCH: Unstoppable&lt;/span&gt;, que nos iba mucho en ese momento. &lt;br /&gt;Y es que nenas, en los días en que Hugo había estado llorando como una perra desconsolada en su casa, yo había contactado con un amigo de un amigo que nos dedicó unas cuantas sesiones de música house-dance y petarda de primerísima calidad (para que no os quejéis, os las he puesto todas aquí a la derecha del relato).&lt;br /&gt;A lo que iba, que llegamos a casa de Hugo en tiempo récord y, esperando que esta vez Mario no volviera a aparecer por nuestra espalda, a traición (eso que se le da tan bien) hice sonar el timbre. &lt;br /&gt;La puerta se abrió, y allí estaba Hugo. Duchado, peinado, bien vestido, perfumado. Ni cuando íbamos de caza a Arena en nuestros años mozos (él hacía mucho que no iba de caza, porque TENÍA novio) se arreglaba tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nena –dijo Raúl, sorprendido-. ¿Follamos?&lt;br /&gt;- ¿Estáis preparadas? –preguntó Hugo, como si fuera la mala de una peli de superhéroes.&lt;br /&gt;- Anda, Lex Luthor, tira pa’ dentro que aún te voy a tener que dar una colleja –dije yo, y me metí en la casa. Fui directo al salón. Raúl me siguió con prisa y Hugo se quedó en el portal, boquiabierto y sin soltar la puerta.&lt;br /&gt;- ¡¡Que entres, maricón!! –le grité. La puerta se cerró y Hugo llego al salón, donde yo le esperaba con los brazos cruzados y Raúl sentado en el sofá. Hugo miró a Raúl.&lt;br /&gt;- Pero ¿no habías dicho que Javi estaba de acuerdo?&lt;br /&gt;- ¡Y lo estaba! –dijo Raúl-. Hasta que le he dicho lo que querías hacer. Que entonces ha dicho que no. Que si sacamos el coche a un bosque a lo mejor…&lt;br /&gt;- Calla, nena –corté a Raúl-. Vamos a ver Hugo. ¿Tú crees que es normal que vayas por ahí quemando coches?&lt;br /&gt;- ¿Y tú crees que es normal que mi novio le comiera el coño a mi mejor amiga y luego me besara a mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio incómodo. Los tres soltamos un “Grrrrrr” y nos estremecimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tía –dijo Raul-. La próxima vez no seas tan gráfica que ya sabes que yo soy muy de vomitar.&lt;br /&gt;- Es verdad –dije yo-. Te has pasado.&lt;br /&gt;- Vale, vale, lo reconozco. Pero poneros en mi lugar, coño.&lt;br /&gt;- ¡Tía! ¡¡Vale ya!! –gritó Raúl.&lt;br /&gt;- Mi novio me ha puesto los cuernos con mi mejor amiga. ¡¡MI MEJOR AMIGA MUJER!! Salí del Starbucks el otro día feliz y contento porque había encontrado en vosotros la fuerza necesaria para seguir adelante. Pero fue llegar a casa… contárselo a mi madre… que Marcos empezara a llamarme para decirme que pasaba la noche en casa de sus padres… y se me vino el mundo encima ¿sabes?&lt;br /&gt;- Sí, lo sé –dije yo-. Y no sólo porque pueda imaginar cómo te has sentido, sino porque te he seguido en el Last.FM  y tía, de verdad, si llegas a escuchar una vez más a Mariah habría llamado a los bomberos para que te rescataran antes de que se te comieran los gatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hugo sonrió.&lt;br /&gt;- Y después de pasar por la fase del dolor, la fase del ¿qué he hecho yo para merecer esto? y la fase de recordar cosas que te hacen daño…&lt;br /&gt;- Y la fase de las pajas recordando los polvazos tía –dijo Raúl-. Que esa fase es la peor, porque te pones súper bruta recordando algo que tuviste y que no volverás a tener y no veas cómo jode cuando te has corrido.&lt;br /&gt;Hugo y yo miramos a Raúl con tanta ternura en nuestra mirada…&lt;br /&gt;- No me miréis así –dijo él-. Que sabéis que tengo razón.&lt;br /&gt;- Pues pasadas todas esas fases –continuó Hugo-. ha llegado la fase del cabreo. Y ahora me apetece hacerle daño. Y como sé que Mario adora ese coche suyo que tiene… pues quería destrozarlo.&lt;br /&gt;- Hugo… -le dije, mientras me acercaba a él-. Y lo vamos a hacer. Vamos a destrozar el coche ¡pero no lo vamos a quemar! Le pincharemos las ruedas cuando lo aparque delante de su trabajo y le pintaremos un “MARICÓN” bien grande en un lado, para que todos sus compañeros los del Opus sepan bien de qué pie cojea.&lt;br /&gt;- ¡¡Un outing!! Me apunto. ¡¡Eso es mejor que quemar coches!!&lt;br /&gt;- Y luego haremos más cosas, tranquilo –dije yo-. Para ella también habrá. Le cambiaremos el color del tinte en la peluquería, le gritaremos “PUTA” por la calle y publicaremos su número en un anuncio de masajes tailandeses. &lt;br /&gt;- Tía, eres súper retorcida –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Lo aprendí de Alberto –dije yo.&lt;br /&gt;- A ti lo de Alberto te ha marcado mucho ¿eh? –comentó Hugo.&lt;br /&gt;- Mira, a mí lo de Alberto me ha marcado MÁS. Y como con él lo que hice fue dejarlo pasar… y así me ha ido… ahora te voy a ayudar a ser una hija de la gran puta. Lo que no quiero, cariño mío, es que te lances a destrozar Barcelona en plan kamikaze y acabes en el calabozo.&lt;br /&gt;- Jo… sois los mejores amigos que podría uno tener –dijo Hugo, que cogió a Raúl de la mano y le hizo levantarse para juntarnos los tres y darnos un abrazo.&lt;br /&gt;- Oye tía –dijo Raúl-. ¿Y cómo vamos a hacer todo eso sin que nos pille la poli?&lt;br /&gt;- Hay dos opciones. Una es mandar a la Peligros a la zona y que la Chari se encargue de todo.&lt;br /&gt;- ¿Quién es la Chari? –preguntó Hugo.&lt;br /&gt;- Luego te lo cuento cari –dije yo-. Y la otra opción es organizarlo todo muy bien y amenazar a Mario para que ni se le ocurra denunciarnos.&lt;br /&gt;- ¿Sabes lo que haría yo? –dijo Hugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl y yo le interrogamos con la mirada.&lt;br /&gt;- Empezaría por ella. Ella acudirá a Mario en busca de protección. Y entonces vamos a por Mario. Y los dejamos a los dos destrozados, humillados…&lt;br /&gt;- Y con un color de pelo horroroso –dijo Raúl, y los tres estallamos en una sonora carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue, entre risas y la colonia de Hugo (que me estaba mareando ya), como fuimos forjando poco a poco nuestro plan de venganza.&lt;br /&gt;Las Hijas de Bitch no empezamos esta guerra… pero estábamos dispuestas a terminarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-1487594277467836422?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/1487594277467836422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=1487594277467836422&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/1487594277467836422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/1487594277467836422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2009/07/capitulo-seis-el-plan.html' title='Capítulo Seis: EL PLAN'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-7433060266097413681</id><published>2009-07-08T18:52:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T14:31:50.568-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia'/><title type='text'>Capítulo Cinco: ¡Ave Satani!</title><content type='html'>Si tenéis un poco de cultura musical, cosa que dudo, seguro que conocéis las bandas sonoras que Jerry Goldsmith hizo para la saga &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Profecía&lt;/span&gt;. Pues el tema principal de la tercera parte era una versión súper decadente de la melodía de la primera parte. Las trompetas del Apocalipsis dan paso a una marcha fúnebre con coro y orquesta que da un mal rollo que lo flipas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues esa era la música que sonaba en mi cabeza mientras caminábamos por calle Pelayo dirección Ramblas para encontrarnos con La Peligros. No sabíamos qué le pasaba, pero estaba claro que era algo muy gordo y que nos iba a poner en peligro de muerte a todos. Y cuando digo todos no me refiero a Raúl y a mí: me refiero a TODOS LOS SERES HUMANOS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espectáculo en las Ramblas no podía ser más dantesco. Un mogollón de gente se apelotonaba junto a la fuente de Canaletes. Yo di por hecho que el Barça habría ganado algo pero era martes y eran las ocho y cuarto de la tarde y a esa hora no se suelen celebrar estas cosas. Junto a la fuente, en el carril de bajada, había un autobús parado, lo único que se podía ver sobre las cabezas de los mirones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl y yo nos abrimos paso como pudimos y descubrimos con estupefacción lo que había ocurrido. Un autobús había frenado en seco y tres coches se habían estampado, a lo efecto dominó, contra él. ¿Por qué había frenado el autobús? Porque justo delante de él otro coche estaba bocabajo. No entiendo (ni, seguramente, entenderé jamás) cómo pudo ese coche haber quedado bocabajo de forma tan perfecta; si es que parecía que lo habían dejado ahí a propósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl me cogió de la mano y me acercó al coche volcado. El Ave Satani cobraba más fuerza en mi cabeza. Sentí un escalofrío recorriendo mi espalda y noté cómo el terror se apoderaba de mí cuerpo. Y es que nada podía prepararme para lo que estaba a punto de ver y oír: en el interior del coche volcado estaba el conductor, un tío con rastas, fumándose un porro bocabajo mientras un perro ladraba sobre el techo del asiento trasero y en la radio no dejaba de sonar la terrorífica melodía del último single de Melendi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nena –me dijo Raúl-. Hippies y accidentes. La Peligros está cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así era. La Peligros estaba sentada al otro lado de las ramblas, justo delante del teatro. Aunque hacía un día tremendamente soleado, una nube parecía haberse colocado sobre ella porque el banco en el que estaba sentado estaba sumido en la más oscura de las sombras. Raúl me cogió de la mano, se santiguó y caminamos hacia ella. ¡Ave Satani! ¡¡Ave Satani!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al vernos caminar hacia ella La Peligros se levantó. No ocurrió nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  Hola tías –nos dijo, mientras nos daba dos besos.&lt;br /&gt;- Hola nena –dije yo, con voz temblorosa. Raúl no habló. Asintió con la cabeza mientras se esforzaba por ocultar su mueca de terror y me dejaba la mano sin circulación.&lt;br /&gt;- No os podéis imaginar el día que he tenido hoy. Me han despedido del curro –dijo La Peligros.&lt;br /&gt;- ¡Qué me estás contando! –exclamé yo-. ¿Y por qué?&lt;br /&gt;- Pues porque había una estantería mal colgada ¿sabes? Que se ve que la montaron mal en su momento. Y estaba yo poniendo unos bolsos que nos acababan de llegar en ella y la estantería se ha soltado y le ha dado a una clienta y mira, a la puta calle.&lt;br /&gt;- Y ¿ya está? –preguntó Raúl-. ¿Sólo ha pasado eso?&lt;br /&gt;- Claro… -contestó La Peligros, disimulando-. Si es que me tenían manía desde el primer día ¿sabes? Como soy maricón…&lt;br /&gt;- Ya tía –dije yo-. Si es que todo el mundo sabe que las tiendas de ropa es lo que tienen, son un ambiente súper homófono. ¿Verdad Raúl?&lt;br /&gt;- Uy sí –contestó apresuradamente-. Homófobo que te mueres.&lt;br /&gt;- Pues es que joder tías, todo me sale mal últimamente ¿sabes? –dijo Iván, La Peligros.&lt;br /&gt;- ¿Por qué dices eso? –le pregunté. ¡Como si no lo supiera ya!&lt;br /&gt;- Pues mira… porque estoy maldita ¿sabes?&lt;br /&gt;- Maldita –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Sí, maldita.&lt;br /&gt;- Pero ¿maldita, maldita? –pregunté yo.&lt;br /&gt;- Sí tía, maldita maldita.&lt;br /&gt;- Pero ¿rollo maldición de libro de Stephen King o qué? –volví a preguntar.&lt;br /&gt;- Es que verás, cuando yo tenía 14 años en el colegio me peleé con la Chari.&lt;br /&gt;- ¿LA CAMARERA DEL STRASS? –exclamó Raúl.&lt;br /&gt;- ¡No tía! –contestó La Peligros-. La Chari era la gitana del barrio. Se enfadó conmigo porque dije que su novio, el Eusebio, me había querido besar en el baño.&lt;br /&gt;- ¿Y era verdad? –pregunté yo.&lt;br /&gt;- ¡Pues claro que era verdad! El caso es que la Chari juró por toda su raza que me iba a acordar de ese día. Y me echó un mal de ojo. Y desde ese día todo me sale mal. Mis padres me abandonaron y me fui a vivir con mi abuela…&lt;br /&gt;- ¿Murieron tus padres? Lo siento mucho tía –dije yo.&lt;br /&gt;- No no, mis padres no murieron. Me abandonaron. Hicieron la maleta y se fueron.&lt;br /&gt;- ¿Te abandonaron con 14 años? –preguntó Raúl-. Ahora entiendo tantas cosas…&lt;br /&gt;- Pues luego fui a vivir con mi abuela. Y tuve que cuidar de ella un montón de años y dejé los estudios y me puse a trabajar en lo primero que pillaba y siempre me echaban. Si hasta tuve que prostituirme, tías.&lt;br /&gt;- Joder tía –dije yo, poniéndole una mano en la rodilla-. No sabía que lo habías pasado tan mal.&lt;br /&gt;- La vida me ha tratado fatal ¿sabes?  &lt;br /&gt;- ¿Y el Eusebio? – preguntó Raúl.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa con él? –dijo la Peligros.&lt;br /&gt;- ¡Coño, cuéntanos, qué pasó en los lavabos!&lt;br /&gt;- Joder tía, te estoy contando lo mal que me ha tratado la vida y tú sólo quieres saber los detalles morbosos –dijo Iván, indignado.&lt;br /&gt;- A ver nena –dijo Raúl, levantándose el banco y arremangándose, lo cual significa que va a sentar sentencia y punto en boca-. Tu vida ha sido una mierda desde los 14 años. De eso hace ¿cuánto? ¿tres semanas? ¡¡Pero si tienes veintitrés, meri!! Que no es como si se te hubieran acabado las oportunidades. Y según tú todo esto te pasa porque un tío te metió mano en el lavabo del colegio y su novia te echó un mal de ojo. Mira, si funcionaran todos los males de ojo que me han hecho las tías a mí por chupársela a su novio en un lavabo hace mucho que estaría muerto y enterrado. A ti lo que te pasa es que te encanta ir de víctima por la vida y justificar lo mal que te va todo con esa historia tuya de telefilm de Multicine de Antena 3. Así que haz el puto favor de madurar, de dejar de quejarte, de coger la poca dignidad que te queda y comportarte como un hombre. Vuelve a tu puto trabajo y dile al gilipollas de tu jefe que si la estantería estaba mal colgada no es culpa tuya, que a quién se le ocurre poner una estantería en una pared con tuberías y que, además, le vas a denunciar a C.C.O.O. por hacer que te subas a una escalera que está hecha una mierda; y como se ponga tonto le amenazas con enseñar ciertas fotos que tienes en tu móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho lo cual Raúl se volvió a sentar bajo nuestra atónita mirada. La Peligros no dijo ni mú y yo no sabía si darle un abrazo, soltar una carcajada o ponerme a aplaudir. &lt;br /&gt;Iván se levantó, caminó unos pasos, se dio la vuelta y nos miró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mirad tías. Cuando me ha pasado todo esto no sabía a quién llamar. Y he pensado en vosotras porque siempre habéis estado ahí cuando os he necesitado.&lt;br /&gt;“Ahora viene cuando nos manda a la mierda”, pensé yo.&lt;br /&gt;- Y ahora entiendo por qué os sigo teniendo tanto aprecio. No sólo habéis sabido animarme, sino que habéis conseguido que recupere mi confianza en mí mismo. Así que voy a recuperar mi puto trabajo, voy a recuperar mi dignidad y lo que es mejor, voy a poder comprarle a mi abuela la primera temporada de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Amar en Tiempos Revueltos&lt;/span&gt; en DVD.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se dio la vuelta y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no me lo podía creer. Miré a Raúl, que se estaba haciendo le interesante con la mirada perdida en la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nena ¿pero qué coño ha sido eso?&lt;br /&gt;- Eso, meri, ha sido lo que se llama “hacer lo que hay que hacer”. ¿Tú te crees ese rollo de la maldición de la Chari?&lt;br /&gt;- Pues no… pero no sé… has sido como súper bruta, tía.&lt;br /&gt;- Lo sé. Pero es que con gente como Iván no se puede ser de otra manera. O les pegas tres gritos y los dejas tontos o les das tiempo a pensarse otra excusa y seguir siendo miserables.&lt;br /&gt;- ¡Cuidao que vuelve!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Peligros había dado la vuelta y volvía hacia nosotros. Se paró frente al banco.&lt;br /&gt;- Oye tías, ahora que lo pienso ¿yo os había explicado lo de la escalera, lo del agua y lo de la mamada en los probadores?&lt;br /&gt;- ¿Qué mamada? –pregunté yo.&lt;br /&gt;- La que me hizo mi jefe el otro día mientras yo le sacaba fotos.&lt;br /&gt;- Pues no –respondí yo, sin saber dónde meterme.&lt;br /&gt;- Ah, ¿y cómo lo sabíais?&lt;br /&gt;- Pues porque somos amigas, meri – contestó Raúl, con firmeza-. Y las amigas saben esas cosas. Además, lo de la escalera y la estantería nos lo ha contado… pues… una amiga que lo ha visto todo. Y lo de la mamada… pues mira, eso no lo sabíamos. Yo lo de las fotos en el móvil te lo he dicho para que te tiraras un farol. Pero como eres un poco puta, pues mira.&lt;br /&gt;- Ah… vale…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue cómo La Peligros volvió decidida a recuperar su trabajo en el Pull&amp;Bear que acababa de inundar. Obviamente no lo recuperó. Pero sí que consiguió que una mujer se cayera por las escaleras del metro, que un ciclista se resbalara y se diera contra una farola y que atracaran a un hombre.&lt;br /&gt;Y es que otra cosa no, pero el mal de ojo de la Chari (la gitana, no la camarera) funciona. ¡Vamos que si funciona! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ave La Chari!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-7433060266097413681?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/7433060266097413681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=7433060266097413681&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7433060266097413681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/7433060266097413681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2009/07/capitulo-cinco-ave-satani.html' title='Capítulo Cinco: ¡Ave Satani!'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-3274596000722743272</id><published>2008-07-23T16:55:00.001-07:00</published><updated>2009-07-15T14:31:28.505-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia'/><title type='text'>Capítulo Cuatro: La Men-O-Pausia</title><content type='html'>- Ay nena –dijo Raúl-. No deberías contestar.&lt;br /&gt;- No sé tía… -a lo mejor nos ha visto.&lt;br /&gt;- Pues más motivo aún. Seguro que quiere asesinar a los únicos testigos de sus fechorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descolgué el teléfono mientras Raúl soltaba un grito en silencio, como la loca del cuadro aquel que se llamaba… ¿cómo era? Ah sí, ¡El Grito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sí?... Hola tía… Vaya ¿en serio?... Aha… Aha… Aha… ¡Qué fuerte, meri!... ¿Qué dónde estoy? –miré a Raúl, que decía que no con la cabeza, con las manos y con todas las partes de su cuerpo con las que podía decir que no. Pestañas incluídas-. Pueees… estoy aquí… con Raúl. –Raúl volvió a poner su cara de cuadro expresionista-. ¿Dónde? Dónde… ¡qué buena pregunta tía!... ¿Dónde estamos Raúl?&lt;br /&gt;- No lo sé nena –dijo Raúl, acercándose al teléfono-. En algún cuarto oscuro. Y no cabe nadie más.&lt;br /&gt;- Jajajajajaja, qué simpática tía –reí mientras le pegaba una colleja a Raúl-. Sigue chupando ¡guarra! Jajajaja. Bueno tía, que te tengo que ir dejando… Ah… Ah… Uy… es que no sé si vamos a poder… porque estamos muy liadas y hemos quedado… con… con…&lt;br /&gt;- ¡Un psiquiatra! –gritó Raúl.&lt;br /&gt;- Con Hugo. Que está depre porque ha pillado a su novio follando con su mejor amiga…. Ya tía, súper heavy… Ya… ya… Pero oye tía que… Sí… Sí… Ay es que no sé si vamos a poder… Pero… Ya… te entiendo, te entiendo… pero es que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl me agarró el móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye Iván. No me seas tocahuevos. Que te queremos un montón pero que hoy no podemos quedar, joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y ese, maricón, es el arte de decir que no –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Me has dejado… boquiabierta, por no decir muerta, que está muy demodé –dije yo.&lt;br /&gt;- Bueno ¿ahora qué hacemos?&lt;br /&gt;- Hugo no va a querer salir de casa, es demasiado pronto. &lt;br /&gt;- Pues yo a la Fnac no subo, que ahí no se puede robar – dijo Raúl.&lt;br /&gt;- No se puede robar… más, querrás decir. Porque antes de que te pillaran mira que te habías llevado singles de la Naranjo ¡que con razón se agotan tan pronto!&lt;br /&gt;- Oye maricón, que yo lo hago por vosotras, porque la cultura ha de ser gratuita.&lt;br /&gt;- Pues a mí me apetece tomarme un café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que comenzamos a andar por las Ramblas como extranjeras en nuestro propio hogar. Porque hay que ver cómo se ponen las Ramblas últimamente, que paseamos por ahí porque no nos queda más remedio, que yo creo que nos vamos a cualquier calle europea y me siento más en Barcelona que aquí mismo. Nos cruzamos con todo lo que te puedes cruzar un día cualquiera en mi ciudad: borrachos, estatuas vivientes, putas (una hasta me tocó el culo y yo lo primero que hice fue comprobar si no me había robado la cartera), viejos que escupían como si les fuera la vida en ello, extranjeros borrachos, extranjeros drogados, extranjeros medio borrachos y medio drogados, extranjeros que ya venían borrachos y drogados de casa y extranjeros, a secas. Pero iban de camino a emborracharse o a drogarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, no sé cómo, acabamos metidos en un local muy mono y muy pequeñito de una calle paralela a la Rambla al que nunca va nadie y donde sirven unos granizados de café que ríete tú de Juan Valdés buscando al Yeti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye tía –le dije a Raúl-. ¿Sabes qué?&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Que quiero enamorarme.&lt;br /&gt;- Buenoooo… ya empiezas…&lt;br /&gt;- ¿El qué? – pregunté.&lt;br /&gt;- Pues que ya te ha venido…&lt;br /&gt;- ¿De qué hablas nena?&lt;br /&gt;- De tu Men-O-Pausia.&lt;br /&gt;- ¿Mi qué?&lt;br /&gt;- Tu Men, guión, o, guión, pausia. Es una etapa que te da… como mínimo dos veces al año, y que consiste en que te oímos quejarte durante un par de semanas de lo sola que te sientes y de las ganas que tienes de encontrar a alguien para compartir tu vida y esas cosas bonitas de cada día. Luego vas a Arena, te metes en el cuarto oscuro, te comes un par de pollas anónimas y se te pasa.&lt;br /&gt;- O conozco a alguien interesante con el que comparto un romance apasionado…&lt;br /&gt;- Que te acaba destrozando el corazón porque tú te crees que eres la Doctora Quinn y en realidad no eres ni la recepcionista de Hospital Central, que lo más interesante que le pasó en su vida fue cuando dejaron los lápices para usar bolis en los formularios del INSALUD.&lt;br /&gt;- Tía, qué inspirada estás –elogié a Raúl.&lt;br /&gt;- Es el granizado. A la gente normal el frío le para el cerebro, a mí me pone como una moto. Porque como está siempre en hibernación pues a la que lo enfrío se pone como una locomotora.&lt;br /&gt;- ¡Nena! ¡Mira ese! – y señalé a un tío buenísimo que pasaba por la calle, junto al ventanal en el que estábamos sentadas.&lt;br /&gt;- No tía no. Ése no.&lt;br /&gt;- ¿Por qué no? Míralo… tan fibrado… con esa sonrisa de pillín… ¡y las piernas depiladas!&lt;br /&gt;- Maricón, no se ha depilado. Es que aún ¡no le han salido los pelitos! ¡Debe tener siete años!&lt;br /&gt;- ¡Exagerada! A lo mejor es un poco lampiño, pero es mayor de edad, tiene pelitos. Y si hay pelito no hay delito.&lt;br /&gt;- No hay pelito ni nada de nada. Ay tía, no cambias nunca. ¿Quieres hacer el favor de centrarte y poner tu punto de mira en alguien que tenga algo entre oreja y oreja, para que no te pase lo de siempre?&lt;br /&gt;- ¿Y qué quieres que le haga? ¡Soy la Ana Obregón del Gay-Xample!&lt;br /&gt;- ¡Y así estás! –gritó Raúl.&lt;br /&gt;- ¿Qué lo dices? ¿Por la separación monstruosa que hay entre mis dos pechos siliconados?&lt;br /&gt;- No guapa, por tu Men-O-Pausia. Tú necesitas es un pollón bien maduro. Alguien que te trate como te mereces y no que haga y deshaga contigo a su antojo. ¡Que tienes veinticinco años ya! ¡Asaltacunas!&lt;br /&gt;- Joder, lo dices de una forma que parece que tenga sesenta y cinco años, puta.&lt;br /&gt;- Es que tienes una edad ya ¿eh? Mira, tu último rollete. Alberto. ¿Qué pasó con él?&lt;br /&gt;- No me hables de Alberto tía…&lt;br /&gt;- Sí, sí que te hablo de Alberto. El de “ay, cuánto te quiero, qué ganas tengo de compartir mi vida contigo” y ¡míralo! Nunca dejó a su novia del instituto y aún se la follaba mientras tú le recargabas el móvil para que pudiera mandarte mensajitos que nunca te mandaba ¡porque se lo gastaba en llamaditas para quedar con sus otras novietas!&lt;br /&gt;- Pero Alberto fue diferente…&lt;br /&gt;- Alberto fue un CABRÓN. Y punto.&lt;br /&gt;- Vale. Pero no siempre ha sido así. Pedro era muy majo.&lt;br /&gt;- ¿PEDRO? – gritó Raúl-. ¡¡NO ME HABLES DE PEDRO!!&lt;br /&gt;- Y si lo vas a hacer –dijo la señora que había en la mesa de al lado- sería un detalle que lo hicierais en voz baja.&lt;br /&gt;- Usted perdone, Mercè Rodoreda –dijo Raúl. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me dio la risa y tuve que levantarme y salir del local porque no aguantaba la mirada de aquella dama de la burguesía catalana que nos acababa de llamar la atención. Que razón no le faltaba, pero es que Raúl tenía razón. Era la momia de Mercè Rodoreda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De algo tenían que servirme las clases de literatura ¿no? –dijo Raúl, al salir del bar.&lt;br /&gt;- Qué fuerte tía –dije yo, al ver mi móvil.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa? ¿Es Hugo?&lt;br /&gt;- No tía ¡La Peligros! ¡¡Cinco llamadas perdidas!!&lt;br /&gt;- ¿Cinco llamadas perdidas? ¿Y cómo coño puede ser que no las hayamos escuchado?&lt;br /&gt;- Pero si con los gritos que pegabas no me oía ni yo ¿cómo coño iba a oír el móvil?&lt;br /&gt;- ¿Y por qué cojones te llama tanto la energúmena esta?&lt;br /&gt;- No sé tía… ¡mira! ¡Un mensaje suyo!&lt;br /&gt;- A ver, a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos nos abalanzamos sobre el móvil para leer el mensaje que nos había mandado la Peligros:&lt;br /&gt;“Tia, siento sr tn psada. Xo ncsito hblr cn vostrs. Stoy n Ls Rmbls. Xfavr, os ncsito. Sntda dlante d knlets. Ha hbido 1 accidnte. Toy mirando. Xfa,xfa,xfa. S imprtnte!!!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se me acabó la batería del móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hostia puta tía –dije yo-. Es gafe hasta en la distancia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-3274596000722743272?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/3274596000722743272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=3274596000722743272&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/3274596000722743272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/3274596000722743272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2008/07/captulo-cinco-la-men-o-pausia.html' title='Capítulo Cuatro: La Men-O-Pausia'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-5220505476272318031</id><published>2008-05-14T16:49:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T14:30:55.408-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia'/><title type='text'>Capítulo Tres: La Peligros</title><content type='html'>Después de insultarnos Hugo cerró la puerta y no volvió a abrir. De poco sirvieron las llamadas al timbre, los golpetazos y los gritos desesperados de Raúl. Hugo creía que le habíamos llevado a Mario a propósito y no quería saber nada de nosotras, como mínimo, hasta la hora de la cena (eso no nos lo dijo ella, pero a la hora de la cena se pone siempre un cd de Death Cab for Cutie y cuando se pone ese grupo siempre tiene que estar hablando con alguien).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y tú qué coño haces aquí? – le pregunté a Mario.&lt;br /&gt;- Pues imagino que lo mismo que vosotros –respondió.&lt;br /&gt;- Yo no he venido a pedirle perdón a Hugo por follarme a su mejor amiga –dijo Raúl-. ¿Y tú nena?&lt;br /&gt;Negué con la cabeza mientras chasqueaba la lengua como sólo las mujeres Almodóvar saben hacerlo.&lt;br /&gt;- Pero quiero saber cómo está –dijo Mario.&lt;br /&gt;- ¿Y cómo quieres que esté? ¡Te estás follando a su exmejor amiga! –exclamé.&lt;br /&gt;- ¿Ha dejado de hablarle a Laura? –preguntó Mario, desconcertado.&lt;br /&gt;- ¡Más le vale! –gritó Raúl-. Pero vamos a ver ¿tú de qué planeta vienes? Te follas a la mejor amiga de tu novio ¡¡que eso es lo peor que le puedes hacer!! ¿¿Y aún esperas que te escuche y que ellos sigan siendo amigas?? Meri, éste se ha vuelto hétero de golpe.&lt;br /&gt;- ¿Qué lo dices? –pregunté-. ¿Por qué le gustan los coños?&lt;br /&gt;- No, porque se ha vuelto imbécil.&lt;br /&gt;- Hala tía –dije yo-. Que no todos los héteros  son imbéciles. &lt;br /&gt;- Para estas cosas sí. Se vuelven simples. Y de tan simples acaban volviéndose imbéciles.&lt;br /&gt;- Bueno, está claro que vosotros tampoco me vais a escuchar, así que mejor me voy –dijo Mario.&lt;br /&gt;- ¿Ahora te vas? Después de jodernos el secuestro express te vas, con el rabo entre las piernas –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Va tía, no te pases. Déjale que se vaya –dije yo, y miré a Mario-. Pero no hemos acabado contigo ¿eh? Que cuando Hugo esté en pleno uso de sus facultades mentales iremos a por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario nos miró fijamente sin saber qué hacer. Se quedó parado, intentando decidir si respondía algo o se iba sin decir nada. Cogió aire y dijo:&lt;br /&gt;- Puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se marchó, dejándome a mí en la misma situación en la que se acababa de quedar él. Cuando reaccioné sólo pude decir una cosa.&lt;br /&gt;- ¡Señora Puta para ti, mamarracha!&lt;br /&gt;Y no hubo respuesta.&lt;br /&gt;- Bien dicho tía. Ese “mamarracha” te ha quedado muy de heroinómana de Chueca, pero guay. Has sabido imprimirle a tu insulto un tono amenazante que te ha ido muy bien.&lt;br /&gt;- ¿Estoy nominada?&lt;br /&gt;- No, meri, no. Cruza la pasarela. –Raúl se acercó al ascensor-. ¿Y ahora qué hacemos? Porque está claro que Hugo no va a salir de casa. Por lo menos en… dos horas.&lt;br /&gt;- Me han dicho que han cambiado a la plantilla del Pull &amp; Bear de Pelayo tía, podríamos ir a ver si ligamos –propuse yo.&lt;br /&gt;- Querrás decir a ver si reconocemos a alguien, maricón. Porque entre lo puta que soy yo y lo bocazas que eres tú tenemos visto (y otras cosas) a todo el personal de Inditex.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una media hora más tarde estábamos ya plantadas en el Pull &amp; Bear ojeando la ropa y echándole el ojo a los vendedores.&lt;br /&gt;- ¿Qué te parece ése? –dije yo, señalando a un moreno muy mono que estaba ordenando unos pantalones con tan mala leche que parecía Uma Thurman de compras en el Zara.&lt;br /&gt;- Horroroso meri.&lt;br /&gt;- Pero si es muy mono…&lt;br /&gt;- Exacto. Mono. Ésa es la palabra. Pero no mono en plan “ay, qué majo” sino mono en plan El Planeta de los Simios.&lt;br /&gt;- Jajajajaja. Qué bruta eres, nena.&lt;br /&gt;Nos movimos un poco hacia el final de la tienda.&lt;br /&gt;- Uy esa, mírala que estirada –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- ¡Pero nena! ¿Qué coño haces mirando a una mujer?&lt;br /&gt;- Oye tía, hay que conocer al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que para Hugo, Raúl y yo las mujeres eran el enemigo. En realidad lo nuestro con las mujeres es como con las lesbianas. Las adoramos pero las mataríamos a todas. A unas porque nos hacen la competencia (cuando no se follan a nuestros novios) y a las otras porque pudiéndonos hacer la competencia ¡se dedican a ignorarnos y a criar gatos! Y no soportamos que alguien nos ignore, aunque no nos lo queramos tirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Maricón! –me dijo Raúl y me cogió del brazo con tanta fuerza que pensé que me lo iba a arrancar y se iba a largar corriendo a ver si le pitaba al salir de la tienda.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa tía? –pregunté, librándome de sus garras.&lt;br /&gt;- ¡LA PELIGROS!&lt;br /&gt;- ¿DÓNDE?&lt;br /&gt;- ¡AHÍ!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y señaló hacia una esquina de la tienda. Allí estaba, La Peligros, abriendo una puerta de lo que debía ser un almacén y desapareciendo tras ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hace ésta aquí? – preguntó Raúl.&lt;br /&gt;- No me puedo creer que alguien le haya dado trabajo.&lt;br /&gt;La puerta se volvió a abrir y apareció La Peligros con una escalera plegable.&lt;br /&gt;- ¡Ay Dios mío! –dijimos las dos, y nos alejamos todo lo que pudimos de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Peligros se plantó delante de una estantería y colocó la escalera bien abierta. Comenzó a subir por ella hasta llegar al último escalón. Justo en ese momento la cadena que evitaba que la escalera se abriera completamente se rompió y La Peligros, al notar que todo cedía bajo sus pies, se agarró al estante. La chica es mona y tiene buen cuerpo, pero no es ligera como una pluma, así que la estantería cedió y La Peligros la arrancó de la pared, llevándose con ella el estante y un buen trozo de escayola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además consiguió romper alguna tubería que pasaba por ahí detrás y el chorro de agua empezó a salpicar a todo el mundo. Y, por si fuera poco, los demás estantes empezaron a caer uno sobre otro y La Peligros, que había conseguido aterrizar de pie, se fue hacia atrás y empujó a una compañera que fue a parar sobre una mesa de cristal que quedó hecha añicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora entiendes por qué la llamamos LA PELIGROS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl y yo nos escabullimos de la tienda como pudimos antes de la estampida de gente empapada se lanzara hacia la puerta y nos quedamos en la acera de enfrente (es nuestro sino) esperando a ver qué ocurría. La ambulancia que venía a recoger a la compañera a la que La Peligros había incrustado en la mesa de cristal no tardó en llegar. Tampoco tardaron los bomberos, que cortaron el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A La Peligros la localizamos junto a un escaparate, fumándose un cigarro. A su lado el chico mono le hablaba y le daba palmadas en la espalda, intentando tranquilizarla, pero sin acercarse demasiado por si la peligros resbalaba y lo empujaba contra el tráfico (que no sería la primera vez). Al rato otro chico (que habíamos localizado en la caja) se le acercó y empezó a echarle una especie de bronca mientras señalaba a la ambulancia y hacía gestos con las manos que o le estaba explicando lo tremenda que había sido la corrida del tío que se tiró la noche anterior o le estaba hablando de la inundación de la tienda. La Peligros se echó a correr, se quitó la chapita con su nombre, la dejó caer y se largó de allí sin dejar de fumar su cigarro y sin mirar atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor, porque así no vio cómo el chico mono pisaba su chapa sin querer y se clavaba el imperdible abierto y se ponía a gritar como una loca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Peligros giró la calle y desapareció, camino a la calle Tallers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué heavy nena –dije yo, mientras comenzábamos a caminar hacia Plaza Catalunya.&lt;br /&gt;- Ya te digo tía –dijo Raúl-. Yo me acuerdo cuando el único peligro que tenía era que te la llevabas al cine y se te desenfocaba la pantalla o te tocaba algún capullo detrás.&lt;br /&gt;- O que sacaba entradas para el concierto de Kylie y al día siguiente anunciaban la huelga general y lo suspendían.&lt;br /&gt;- O cuando se compró el Bad Girls de la Naranjo y ahora la pobre se ha tirado 7 años sin sacar disco nuevo.&lt;br /&gt;- Pero cargarse todo un Pull &amp; Bear ella solita… eso no es normal tía –dije yo-. ¿Sabes? Yo siempre he pensado que lo del gafe de La Peligros va en función de su estado de ánimo.&lt;br /&gt;- No te entiendo maricón.&lt;br /&gt;- Pues que cuanto más contento está menos heavy es lo que le pasa.&lt;br /&gt;- Pero es que La Peli siempre está cabreada tía –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Pues por eso le pasan estas cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tía –dijo Raúl, mientras entrábamos al Sephora a robar perfumes-, yo sé que quieres decirme algo. Pero no veo el punto al que quieres llegar. Y no sé si es porque soy tonta del culo o porque la decoración de esta tienda me está pegando un colocón que lo flipo.&lt;br /&gt;- Que podríamos quedar con Iván y ver por qué está triste –dije yo, pulverizándome medio bote de Fahrenheit, de Madre-de-Dior.&lt;br /&gt;- ¿Quién es Iván?&lt;br /&gt;- ¡¡La Peligros, coño!!&lt;br /&gt;- ¿¿PERO TÚ ESTÁS LOCA?? –gritó Raúl, y todas las niñas que estaban robando maquillaje nos miraron y salieron corriendo-. Nena, que La Peligros es… es… ¡peor que ir a comer al Restaurante de la Pantoja! ¡Que te da siete años de mala suerte! Si nos acercamos a ella después de lo de esta tarde seguro que acabamos… ¡¡¡muertas!!!&lt;br /&gt;- No me seas exagerada tía. Ay, prueba esta… -le eché un poco de la CKIN2U, o algo así-. ¿Notas el aroma achocolatado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sonó el móvil y metí la mano en el bolso para sacarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Achocolatao tienes tú el cerebro, maricón. Yo no llamo a La Peligros.&lt;br /&gt;- No hace falta –dije yo, enseñándole la pantalla del teléfono-, ya nos llama ella.&lt;br /&gt;- QUÉ-JEBY -dijo Raúl. Y nos fuimos del Sephora mientras mi móvil no paraba de pitar y sin embargo la &lt;em&gt;Le Male&lt;/em&gt; a la que Raúl le había arrancado la alarma no.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-5220505476272318031?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/5220505476272318031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=5220505476272318031&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5220505476272318031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/5220505476272318031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2008/05/captulo-tres-la-peligros.html' title='Capítulo Tres: La Peligros'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-1606740254951090958</id><published>2008-04-07T20:22:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T14:30:19.090-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia'/><title type='text'>Capítulo Dos: Shrek</title><content type='html'>Lo lógico habría sido empezar con las presentaciones. Deciros quién soy yo, cómo soy, a qué me dedico y cómo es un día de cada día en mi vida. Luego os presento a mis dos mejores amigos, Raúl y Hugo, y os cuento lo mismo que os he contado sobre mí pero de forma más resumida que por algo el que escribe esto soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no lo voy a hacer. Primero porque no me apetece absolutamente nada ponerme ahora a contaros cosas que ni a mí me interesan. Segundo porque así esto queda como más original y tengo más posibilidades de que algún editor se ponga en contacto conmigo para publicar mi vida (o echarme un polvo, que también me sirve). Y tercero… porque no somos tan especiales como para ir presentándonos por la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiéndase. Claro que somos especiales. Todos somos especiales, que diría Dolly Parton. Pero lo cierto es que Raúl, Hugo y yo somos como cualquier amigo/conocido/folla-amigo que tengas. Pero tranquilas nenas, si algún día necesitáis saber algo para entender por qué coño nos pasan las cosas que nos pasan, os lo explicaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto. Ni Raúl, ni Hugo ni Javi son nuestros nombres verdaderos. Ningún nombre es real. Ni siquiera el de los personajes que me invente. Algunas de las cosas que os contaré sí que son reales (por desgracia) y otras no lo son (por desgracia también). Y sin nombres reales ni hechos reales pensarás: "¿Y pa' qué coño me leo yo esto?" Pues porque sí. Y punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora seguramente os estéis preguntando qué coño pasó con Hugo y Mario. Sé que os dio la sensación de que a Hugo tampoco le afectó tanto descubrir que su pareja, el hombre con el que había compartido su vida durante tres años, le estaba poniendo los cuernos con su mejor amiga. Eso, nena, es lo peor que te puede pasar. Porque si tu novio se lía con un desconocido, pues no importa. Si tu novio se folla a un desconocido tampoco, pero luego te lo follas para dejarle claro quién manda. Si tu novio se lía con un conocido, sospechas. Si se folla a un conocido, le dejas. Si se folla a tu mejor amigo, es el apocalipsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si tu novio hace cualquiera de esas cosas con una mujer, sea conocida, amiga, desconocida o la mismísima Penélope Cruz… entonces es una novela de Stephen King.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hugo estuvo llorando unos días sin querer saber nada de nadie. Lógico. Pasó por su casa a recoger algunas cosas mientras Mario trabajaba y se fue a casa de su madre. No le llamábamos al móvil porque no queríamos molestarle (y porque sabemos cómo es Hugo y si le llamas cuando no quiere que le llames lo menos que hace es lanzarte una maldición gitana para que se te caiga la picha a trozos). Sólo le veíamos conectarse al Messenger de vez en cuando y en el Last.FM podíamos ver que estaba escuchando toda la discografía de Death Cab for Cutie. Era la única forma que teníamos de saber que estaba vivo: las listas de reproducción del Last. Hasta sabíamos cuando se hacía las pajas, cuando entre la canción 3 y 4 de un cd habían pasado más de 20 minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde, sonó un móvil. Era Mario. No era ninguna novedad que Mario llamara: desde la tarde del Starbucks Mario había estado llamando a Hugo cada 3 horas. Ininterrumpidamente. La novedad era que Mario me llamaba a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo acababa de volver del trabajo, estaba agobiadísimo y con ganas de meterme en la ducha. Me había sentado delante del ordenador para hacerme una paja viendo la última película de bisexuales que se me había descargado (sí ¿qué pasa? Últimamente me ha dado por descargar porno bi) y justo en ese momento en que empiezas a pillarle el gusto al tema, llamó Mario. Obviamente no descolgué. Intenté terminar lo que tenía entre manos, pero ver su nombre en la pantalla de mi móvil (“Mario novio Hugo”, que conozco muchos Marios) me hizo recordar lo mal que lo estaba pasando mi amiga y me cortó el rollo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún sin rollo me terminé la paja (¡hombre no! a mí ya me puedes enseñar fotos de Karmele Marchante después de su paso por Supervivientes que no vas a evitar que me corra, ¡bonita!) y me fui a la ducha. Allí, bajo el agua, enjabonándome, me di cuenta de que el drama de Hugo se pasaba de castaño oscuro y había que ponerle fin.  También me di cuenta de que necesitaba follar enjabonado. Así que en cuanto terminé y me vestí llamé a Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Diga?&lt;br /&gt;- Nena, soy yo.&lt;br /&gt;- Dime meri, ¿qué pasa?&lt;br /&gt;- Oye, me ha llamado Mario.&lt;br /&gt;- ¡Ooooh! ¡¿Qué me estás contando?!&lt;br /&gt;- Lo que oyes.&lt;br /&gt;- ¿Y qué te ha dicho?&lt;br /&gt;- Nada, no he hablado con él.&lt;br /&gt;- Ah. ¿Y entonces pa’ qué coño me llamas, maricón?&lt;br /&gt;- ¿No crees que ya es hora de perpetrar un secuestro exprés?&lt;br /&gt;- Pues sí. Podríamos llevarnos un hijo de la Infanta tía, que voy fatal de pasta.&lt;br /&gt;- No es mala idea… pero yo estaba pensando en Hugo. ¿Sabes algo de él?&lt;br /&gt;- Que como no deje de escuchar la música que escucha acabará como Erika, tía.&lt;br /&gt;- ¿Qué Erika, tía?&lt;br /&gt;- La hermana de la Leti, tía.&lt;br /&gt;- ¡Ah! Qué jeby, tía.&lt;br /&gt;- Ya te digo, tía.&lt;br /&gt;- ¿Y qué es lo último que ha escuchado, por cierto? ¿Sigue con los Death Cab?&lt;br /&gt;- ¡Qué va! Ahora se ha pasado a la Naranjo. Alterna el “Europa” con “Tú y yo volvemos al amor”&lt;br /&gt;- Por el amor de Dior. ¡Está peor de lo que pensaba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y gritado esto, colgué. A Raúl no le importa que le cuelguen; de hecho le encanta, porque le da a todo un tono como muy dramático así en plan culebrón venezolano y hace tiempo que nos enganchamos a uno y decidimos que vivir como en los culebrones es mucho más divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que iba: media hora más tarde Raúl estaba aparcada delante de mi casa, con las ventanillas del Focus bajadas y el cd de Kylie ambientando el barrio. Cuando salí de mi portal y me acerqué al coche comenzaba a sonar el In My Arms. Sincronicé mi llegada a la puerta del copiloto para que coincidiera justo con el how do you describe a feeling? y Raúl me respondió lo de I’ve only ever dreamed of this… y las dos gritamos lo de Oh! y me subí al coche a ritmo de la canción y Raúl arrancó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La panadera pensó que el numerito fue muy simpático. Los borrachos del bar no pensaron nada porque no les daba la cosa para tanto. Los cholos que estaban sentados en el parque de enfrente liándose porros sintieron ganas de pegarnos una paliza salvo uno, que pensó que seguro que la chupábamos mejor que su novia y pensó que, algún día que se cruzara conmigo por la noche, me tiraría la caña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después (aún no habíamos llegado al Nu-di-ty, gracias a Dios) estábamos parados en doble fila delante del portal de la madre de Hugo.&lt;br /&gt;- Vale nena –dijo Raúl-. ¿Ahora qué hacemos?&lt;br /&gt;- No sé tía… ¿le picamos?&lt;br /&gt;- Sí, como que va a bajar.&lt;br /&gt;- Pues tú me dirás. Porque yo el ariete me lo he dejado en casa.&lt;br /&gt;- ¿Y si primero le llamamos y le decimos que nos hemos ido de viaje a London y luego le decimos que no, que es broma, y que mire por la ventana, le saludamos y le decimos que baje?&lt;br /&gt;- ¿Y por qué deberíamos hacer eso? –pregunté.&lt;br /&gt;- No sé tía... estoy fumada.&lt;br /&gt;- ¿Otra vez? Oye nena, que si sigues así no me llegas viva al season finale.&lt;br /&gt;- Viva llego seguro. Pero no me enteraré de nada.&lt;br /&gt;- Bueno maricón, yo creo que lo mejor es que nos colemos en el edificio y luego piquemos directamente a la puerta de su casa.&lt;br /&gt;- Eso, y ponemos el dedo en la mirilla para que no nos vea.&lt;br /&gt;- Ahí le has dado. ¡Vamos allá!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarenta y seis minutos más tarde (el rato que tardamos en encontrar sitio para aparcar, que nos lo quitara un cincuentón, volver a buscar sitio, intentar aparcar en un espacio demasiado pequeño, seguir dando vueltas, pelearnos con una mujer que se coló entre dos coches y casi la atropellamos, volver a dar vueltas, llegar al mismo sitio donde estaba el cincuentón que ahora se iba y nos dejaba el espacio libre y se despedía de nosotros con un bonito dedo cincuentón levantado –y nosotros insultándole como dos perras-) estábamos delante del portal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye tía –dijo Raúl-. Este portal ¿no es el de la peli esa de… Play?&lt;br /&gt;- ¿Play?&lt;br /&gt;- Sí nena, la de miedo esa que vimos en el cine.&lt;br /&gt;- No es Play nena, es REC.&lt;br /&gt;- ¡La del ogro no coño! ¡La de miedo que sale la tía esa corriendo por un edificio y están todos infectados!&lt;br /&gt;- ¡Que ya lo sé coño! Pero que no se llama Play hostias, que se llama REC. De grabar. REC. El botón.&lt;br /&gt;- Ay tía, no me rayes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer muy simpática salía en ese momento del edificio y aprovechamos para colarnos en el portal. Mientras subíamos en el ascensor me sonó el móvil.&lt;br /&gt;- ¡Nena! –exclamé-. ¡Es Mario!&lt;br /&gt;- ¡Cógelo cógelo!&lt;br /&gt;Descolgué.&lt;br /&gt;- ¿Diga?... Ah… Hola… Sí sí… Ya… Ya… Me lo imagino… claro…&lt;br /&gt;- ¿Qué coño quiere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascensor llegó al piso de Hugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues no sé… puedo intentarlo pero… -dije yo, mientras abría la puerta del ascensor-. No te prometo nada. &lt;br /&gt;- Ya está, quiere que hables con él. Qué típico.&lt;br /&gt;- Calla coño. No tú no Mario, es que estoy con Raúl… ¿Dónde? … Pues por ahí dando una vuelta… ¿Y dónde estás tú que se oye tanto eco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos hasta la puerta de la casa de la madre de Hugo. Raúl acercó un dedo al timbre y otro a la mirilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Dónde dices, que no te oigo bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl hizo sonar el timbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡En casa de la madre de Hugo! –exclamó la voz de Mario, que acababa de plantarse en el rellano tras subir por las escaleras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ay coño –dijo Raúl, al verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo colgué el teléfono en el momento en que la puerta se abría. En el umbral estaba Hugo, vestido con una bata de boatiné que imagino que le había robado a la madre de su madre. Primero vio a Raúl, tapando la mirilla. Luego me vio a mí, con el móvil en la mano. Y luego se fijó en Mario, que se acercaba a la puerta. Paseó su mirada durante un tenso momento por cada una de nuestras caras y finalmente se detuvo en la mía y en la de Raúl, a la vez. No sé cómo coño lo hizo, pero sabíamos que hablaba con nosotros cuando dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hijas de la gran puta…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-1606740254951090958?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/1606740254951090958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=1606740254951090958&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/1606740254951090958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/1606740254951090958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2008/04/captulo-dos.html' title='Capítulo Dos: Shrek'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1739658201184482317.post-142945642264375399</id><published>2008-03-17T18:27:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T14:29:50.946-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Historia'/><title type='text'>Capítulo Uno: Hijas de Bitch</title><content type='html'>Los seres humanos somos, por definición, unos hijos de puta. Durante miles de años hemos intentado luchar contra nuestros propios instintos, evitando aceptar que por más que nos esforcemos seguiremos siendo igual de hijos de puta que los de la Inquisición. Con los dientes más limpios, mejores cortes de pelo y sin torturas ni linchamientos en la plaza del pueblo, pero hijos de puta igualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Así que a nadie debería sorprenderle que, por ejemplo, su pareja le sea infiel. Ni siquiera debería sorprenderle que su pareja le sea infiel con su mejor amiga. Y aún así cuando Hugo entró en su piso y se encontró a Mario, su novio desde hacía tres años, follándose por detrás a Laura, su mejor amiga desde hacía seis años, se sorprendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    No dijo nada. Abrió la boca, sí. Pero no dijo nada. Quería decir cosas, muchas cosas, ¡muchísimas cosas! Pero no dijo nada. Se dio la vuelta y se fue de casa, dando un portazo, para asegurarse de que su exnovio y su exmejor-amiga se enteraran de que les había pillado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me lo puedo creer –dije yo, mientras sorbía lentamente el frapuccino de frapu-fresa sentado en un cómodo sofá del Starbucks de Rambla Catalunya-. Mario follándose a Laura.&lt;br /&gt;- Por el culo tía –dijo Hugo-. Follándosela por el culo. Que joder, si me va a poner los cuernos con una tía… ¡al menos que le coma el coño! Que para follarse un culo ya me tiene a mí.&lt;br /&gt;- Pero… ¿Mario no era pasiva? –preguntó Raúl, mi otra mejor amiga.&lt;br /&gt;- No me lo recuerdes, maricón. No me lo recuerdes –dijo Hugo-. Que aún no me había desabrochado el pantalón que ya estaba con el culo en pompa, esperando que lo pusiera mirando pa’ Cuenca.&lt;br /&gt;- Qué bruta eres, nena –respondí.&lt;br /&gt;- Javi, no me seas mojigata tía –me dijo Raúl-. Déjala que suelte todo lo que lleva dentro.&lt;br /&gt;- No nena no, mejor que no –añadió Hugo-. Que como suelte todo lo que llevo dentro lo menos que nos va a pasar es que nos echen de aquí y nos denuncien por escándalo público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento el móvil de Hugo, que estaba encima de la mesa, empezó a sonar. Nos acercamos al Nokia que se había puesto a cantar el Please don’t stop the music de la Rihanna y vimos que el que llamaba era Mario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Contesta –dije yo.&lt;br /&gt;- No contestes –dijo Raúl-. Que le den por culo.&lt;br /&gt;- ¿Podemos dejar de hablar de dar por culo? –dijo Hugo.&lt;br /&gt;- Nena, somos gays. No nos pidas esas cosas. Contesta –dije yo.&lt;br /&gt;- Tiene razón. En lo de los culos. No contestes –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Iros a la mierda –Hugo cogió el teléfono y se alejó de la mesa. Salió a la calle y descolgó el aparato mientras Raúl y yo le observábamos atentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tú qué crees que va a pasar? –le pregunté a Raúl.&lt;br /&gt;- Lo que pasa siempre, nena –dijo él-. Que por mucho que nos joda tenemos que aceptar que el amor verdadero no existe. Que no hay ningún Príncipe Azul esperándonos para compartir todas las cosas buenas que nos pasen. Que lo mejor que podemos hacer es salir el viernes por la noche, alegrarnos de que seguimos vivos, de que seguimos juntos, conocer gente nueva, vivir nuevas experiencias y olvidar el pasado sin olvidar lo que hemos aprendido de la gente que ha pasado por nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observé a Raúl atentamente.&lt;br /&gt;- ¿Vas fumada?&lt;br /&gt;- Sí ¿no te habías dado cuenta? –dijo ella.&lt;br /&gt;- ¡Qué va tía! ¡No se te nota nada! –exclamé.&lt;br /&gt;- Tantos años fumando porros… se me ha debido quedar la cara de fumada y ya no os dais cuenta.&lt;br /&gt;- Qué puta –le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del Starbucks se abrió y entró Hugo. No había llorado, y no sabíamos si eso era buena señal o no. Se acercó a la barra para pedir otro café con leche y cuando se lo sirvieron vino a nuestra mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quiere hablar conmigo –dijo.&lt;br /&gt;- Obviamente  –dije yo-. Sino ¿pa’ qué iba a llamarte?&lt;br /&gt;- Que quiere quedar, coño. Que dice que quiere contarme una cosa.&lt;br /&gt;- Pero –dijo Raúl-. ¿Le has dicho que le has pillado dándole por culo a la puta esa?&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué no? – pregunté.&lt;br /&gt;- Porque no. Porque no sé… porque no me atrevo… osea… ¿y si se lo… pregunto…?&lt;br /&gt;- Ay meri –dije yo-. Que le vas a perdonar.&lt;br /&gt;- ¡Pero qué dices! ¡Si ni siquiera me lo he pensado todavía!&lt;br /&gt;- ¡Es que no hay nada que pensar, maricón! –gritó Raúl-. Mira, yo no me voy a poner ahora aquí a dar sermoncitos ni nada sobre el amor y todas esas chorradas porque con lo puta que he sido y sigo siendo pues como que no tendría ningún valor. Pero ese tío ha estado tres años contigo y ahora le da por culo a tu mejor amiga. Lo único que tienes que pensar es cómo vas a descuartizarlo sin que te pillen.&lt;br /&gt;- No sé tía… yo ya sabía que a Mario le pasaba algo raro… tal vez…&lt;br /&gt;- ¡Tal vez nada! –dije yo-. Hugo cariño, te conozco desde hace mucho tiempo. No diré cuanto, porque es bonito mantener viva la ilusión de que somos jóvenes y aún nos queda tiempo para cumplir nuestros sueños, pero es mucho tiempo. Y sé que amas a Mario. Sé que habéis compartido cosas maravillosas. Cuando yo estuve con Alberto, tía, me pasó lo mismo…&lt;br /&gt;- Hombre, lo mismo… lo mismo… no –me cortó Hugo-. A Alberto lo dejaste tú porque estabas harta de sus idas y venidas y porque no soportabas más su falta de atención. Yo he pillado a mi novio dándole por culo a mi mejor amiga.&lt;br /&gt;- Ciertamente mari –me dijo Raúl-. Un huevo y una castaña.&lt;br /&gt;- Bueno vale –dije-. No tiene nada que ver lo que ha pasado. Pero sé lo que es tener que afrontar de repente el hecho de que toda tu vida ha cambiado. De que lo que creías que era un proyecto con futuro y lleno de ilusión se va a tomar por el puto culo.&lt;br /&gt;- En serio, ¿cuántas veces hemos hablado de dar y tomar por culo en la última media hora? –preguntó Raúl.&lt;br /&gt;- Es verdad nena -dije yo-. Sobrepasamos la línea de ser gays y rozamos la de los enfermos.&lt;br /&gt;- Mirad nenas, yo sé que me queréis. -dijo Hugo-. Y de verdad, que aprecio vuestra opinión y vuestro ánimo… Pero… no sé… algo en mi corazón me dice que Mario… no sé… tengo que escucharle ¿sabéis? Tengo que saber…&lt;br /&gt;- Mari, no te comas la cabeza –dijo Raúl-. Quedarás con él. Te dirá que lo siente muchísimo, que se dejó llevar, que sólo ha pasado una vez. Seguramente hasta te dirá que iba bebido y no sabía lo que hacía. Que ella sólo ha sido un error y que con quien quiere estar es contigo porque te adora y bla, bla, bla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raúl puso su mano sobre la mesa y cogió la de Hugo, suavemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y tú le perdonarás y harás de tripas corazón para evitar el tema hasta que un día vuelvas a casa pronto de trabajar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de Hugo se llenaron de lágrimas. Estaba a punto de echarse a llorar. Y yo no soporto ver llorar a mis amigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y te encuentres una mujer dentro de un armario. Qué dolor, qué dolor –apuntillé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres estallamos en una sonora carcajada. Las lágrimas de Hugo terminaron por derrarmarse, pero ahora se estaba riendo. Ahora era diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabéis qué os digo? –dijo Hugo, secándose las mejillas.&lt;br /&gt;- ¿Qué? –preguntamos Raúl y yo a la vez.&lt;br /&gt;- Que Mario es un hijo de puta. Y Laura es una hija de puta.  Y yo soy un hijo de puta.&lt;br /&gt;- ¿Tú? ¿Por qué dices eso nena? –le pregunté.&lt;br /&gt;- Porque voy a quedar con él. Y le voy a hacer sentir igual de miserable, patético, ridículo y humillado que me siento yo ahora.&lt;br /&gt;- Nena, tú no eres ni patética ni ridícula. Tú lo que pasa es que tienes que aprender a ser un poco más hija de puta –dijo Raúl.&lt;br /&gt;- Di que sí. Esa es la clave. Si quieres conseguir algo en esta vida tienes que ser una auténtica hija de la gran puta –añadí.&lt;br /&gt;- Nunca me ha gustado lo de “puta”. Prefiero “bitch” –dijo Hugo-. Es como más…  no sé… más…&lt;br /&gt;- De hija de puta –dijo Raúl-. Las hijas de puta no dicen puta: dicen bitch.&lt;br /&gt;- Hija de bitch –dije yo.&lt;br /&gt;- No suena mal nena –dijo Hugo-. Me gusta. Seré una hija de bitch.&lt;br /&gt;- Por las hijas de bitch –dije yo, alzando mi Frapuccino.&lt;br /&gt;- Por nosotras –dijeron Hugo y Raúl, alzando su café con leche y su vaso de agua, respectivamente.&lt;br /&gt;- Nena –le dije a Raúl.&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Deberías dejar de pedir vasos de agua cada vez que vamos a un bar. Además de quedar súper cutre, me das miedo. Pareces la niña de Señales. Y yo no estoy pa’ que me invadan los aliens ahora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1739658201184482317-142945642264375399?l=hijadebitch.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hijadebitch.blogspot.com/feeds/142945642264375399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1739658201184482317&amp;postID=142945642264375399&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/142945642264375399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1739658201184482317/posts/default/142945642264375399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hijadebitch.blogspot.com/2008/03/captulo-uno.html' title='Capítulo Uno: Hijas de Bitch'/><author><name>Hidroboy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01976765058229751651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_DBS70GFEkW8/TUS6y6-LOSI/AAAAAAAABiA/jbA3kJ6v6co/s220/IMG_0239.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
